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El Niño podría poner a prueba al sistema eléctrico venezolano entre 2026 y 2027

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Expertos advierten que una reducción de los caudales del Caroní podría afectar la generación hidroeléctrica de Guri, Caruachi y Macagua

a posible consolidación de un episodio fuerte del fenómeno climático El Niño durante el segundo semestre de 2026 ha encendido las alarmas entre especialistas del sector energético, quienes advierten que Venezuela podría enfrentar una nueva presión sobre su sistema eléctrico nacional debido a la reducción de los aportes hídricos a la cuenca del río Caroní.

Los pronósticos internacionales indican una alta probabilidad de desarrollo de El Niño en los próximos meses. Históricamente, este fenómeno ha estado asociado a menores precipitaciones en gran parte del territorio venezolano, especialmente en el sur del país, donde se encuentra la principal fuente de generación eléctrica nacional.

Más del 60% de la electricidad consumida en Venezuela depende del complejo hidroeléctrico del bajo Caroní, integrado por las centrales Simón Bolívar (Guri), Caruachi y Macagua. De ellas, Guri desempeña un papel fundamental al actuar como gran embalse regulador del sistema.

Cuando las lluvias disminuyen durante períodos prolongados, los niveles del embalse de Guri comienzan a descender, reduciendo simultáneamente el volumen de agua disponible para turbinar y la altura hidráulica necesaria para generar electricidad. Esta combinación puede traducirse en una caída significativa de la producción energética.

Los antecedentes históricos muestran que los episodios intensos de El Niño han coincidido con momentos de estrés para el sistema eléctrico venezolano. Durante las sequías asociadas a los fenómenos de 2009-2010 y 2015-2016, las autoridades debieron implementar medidas extraordinarias para preservar los niveles operativos del embalse.

En un escenario moderado, la disminución de lluvias podría obligar a una gestión más estricta de los recursos hídricos y a una mayor utilización de plantas termoeléctricas para respaldar la generación nacional. Sin embargo, en un escenario más severo, el país podría enfrentar mayores restricciones energéticas si los caudales del Caroní registran descensos prolongados.

Especialistas destacan que el riesgo no depende exclusivamente de la intensidad de El Niño. También influyen factores como la disponibilidad real del parque termoeléctrico, el estado de la infraestructura de transmisión y distribución, así como la capacidad operativa para administrar estratégicamente las reservas de agua del embalse.

Los meses comprendidos entre enero y mayo de 2027 podrían convertirse en el período de mayor vulnerabilidad para el sistema eléctrico nacional, ya que para entonces se habrían acumulado varios meses de menores aportes hídricos a la cuenca del Caroní.

Ante este panorama, expertos recomiendan un monitoreo permanente de los niveles del embalse de Guri y de las precipitaciones en la cuenca alta del Caroní, indicadores considerados esenciales para anticipar posibles impactos sobre la generación eléctrica del país.

La evolución de El Niño durante los próximos meses será observada de cerca por autoridades, empresas y consumidores, conscientes de que la estabilidad del sistema eléctrico venezolano continúa estrechamente vinculada al comportamiento hidrológico del sur del país.

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