En una reveladora y profunda conversación de carácter nacional, el ingeniero Humberto Calderón Berti, exministro de Energía y Minas y expresidente de PDVSA, presentó un pormenorizado diagnóstico sobre la realidad estructural de Venezuela y trazó una ambiciosa hoja de ruta para su reconstrucción. Lejos del cortoplacismo político, la propuesta central del experto radica en el diseño de una alianza estratégica con los Estados Unidos a 50 años, concebida como un acuerdo a largo plazo entre estados soberanos que trascienda los gobiernos de turno y garantice un esquema de ganar-ganar fundado en la complementariedad energética, la seguridad regional y el desarrollo social.
Durante la Entrevista Analítica con Humberto Calderón Berti transmitida en el canal oficial de YouTube de Analítica, el especialista desglosó con severidad técnica el estado actual de los servicios públicos e industrias clave del país, comenzando por el sector eléctrico, al que catalogó como la prioridad absoluta e inmediata. Venezuela posee una capacidad instalada total de 35,000 megavatios (MW), pero el sistema se encuentra severamente disminuido. En el área termoeléctrica, de los 19,000 MW instalados, apenas funcionan entre 2,500 y 3,000 MW debido al abandono y la total falta de mantenimiento de las plantas. Por su parte, el sector hidroeléctrico —encabezado por la central de Guri— genera actualmente unos 11,000 MW de los 16,000 MW que teóricamente le corresponden, viéndose afectado por la inoperatividad de múltiples turbinas. Sin un flujo eléctrico confiable, advirtió, resulta imposible reactivar el bombeo de agua, la extracción petrolera o el aparato industrial nacional.
El panorama de la industria petrolera y gasífera, otrora motor de la economía venezolana, refleja el mismo deterioro estructural, pero también un potencial gigantesco si se aplican políticas de transparencia y seguridad jurídica. Calderón Berti recordó la vertiginosa caída de la producción nacional, que pasó de un histórico de 3,300,000 barriles diarios a tocar un piso de 400,000 barriles por día hace un par de años. Asimismo, las refinerías operan a una fracción de su capacidad, procesando escasamente 250,000 barriles diarios en contraste con el 1,250,000 que refinaban en el pasado. Para revertir esta realidad, el experto calcula que hacia el año 2040 el país requiere una inversión estimada de 140,000 millones de dólares, orientada a alcanzar una meta de producción de 4.5 millones de barriles por día. En materia de recursos no explotados, destacó la Formación La Luna en la región del Zulia, un yacimiento de crudo no convencional con un altísimo contenido orgánico que podría albergar entre 15,000 y 50,000 millones de barriles de petróleo recuperable, lo que generaría por sí solo más de un millón de barriles diarios. En el sector del gas, relevó la trascendencia del campo Perlas en el Golfo de Venezuela, el cual cuenta con una reserva de 17 billones de pies cúbicos (TCF).
La crisis de los servicios esenciales fue descrita por el exministro en términos alarmantes. En cuanto al suministro de agua, el país dispone de una capacidad instalada de 146,000 litros por segundo; sin embargo, las fallas operativas provocan que solo se bombee la mitad de dicha cantidad y que a los hogares venezolanos llegue efectivamente no más del 20% de lo estipulado. Ante esto, planteó una estrategia financiera en dos fases: un plan de emergencia de corto plazo que demande entre 200 y 300 millones de dólares para recuperar los sistemas de bombeo, seguido de una inversión estructural de entre 3,000 y 4,000 millones de dólares para la reconstrucción total de las redes de agua potable urbanas. A esto se suma el colapso de la infraestructura vial, con 35,000 kilómetros de carreteras asfaltadas en pésimas condiciones, y una severa crisis social evidenciada en que el 65% de las escuelas públicas operan sin servicio de agua corriente, mientras que en los 40 hospitales más importantes del país el 60% de los quirófanos se encuentran completamente inoperativos.
Finalmente, Calderón Berti enfatizó que para materializar el retorno de grandes corporaciones energéticas internacionales como Chevron, ConocoPhillips o ExxonMobil se deben cumplir tres requisitos innegociables: el establecimiento de una Ley de Hidrocarburos competitiva, el respeto estricto a las reglas del juego mediante una sólida seguridad jurídica y la apertura al arbitraje internacional en plazas neutrales como Nueva York, París o Londres. Del mismo modo, instó a deponer complejos históricos y buscar acuerdos limítrofes definitivos y mutuamente beneficiosos con Colombia y Guyana, orientados a la complementariedad económica, como la exportación de gas y fertilizantes, y el aprovechamiento técnico de mezclas de crudos livianos y pesados que optimicen la comercialización en los mercados internacionales.


