La ilusión del rebote: El PIB de Venezuela en 2027 apenas alcanzará el 44% de su tamaño en 2012

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La economía venezolana experimentará un salto en su ritmo de crecimiento al alcanzar un 12,8% en 2027, superando significativamente la estimación de 6,8% proyectada para 2026, según el más reciente informe de la firma Summa Consulting. Sin embargo, la consultora advierte que, aun con esta aceleración, el Producto Interno Bruto (PIB) real se ubicará en torno al 44% de la escala que registraba en 2012, permaneciendo por debajo de los niveles de 2018.

La proyección parte de una base económica severamente contraída. De acuerdo con las estimaciones de la firma, el PIB nominal venezolano pasará de 110.000 millones de dólares en 2025 a 131.600 millones en 2026, con el potencial de alcanzar los 200.000 millones de dólares hacia el año 2030.

El impacto sísmico reajusta las metas macroeconómicas

Un reciente evento telúrico alteró el escenario macroeconómico trazado por la consultora, obligando a reducir la previsión de crecimiento para 2026 del 8,5% inicial al 6,8%, y la del consumo privado del 9,6% al 6,6%.

En contraste, la proyección de inflación experimentó un alza considerable de 126 puntos porcentuales, pasando de 235% a 361%. Summa Consulting atribuye este ajuste a los severos problemas de escasez, las complejidades logísticas tras la emergencia y la emisión monetaria.

El informe evalúa los daños y pérdidas materiales entre 10.500 y 12.500 millones de dólares, fijando las necesidades de reconstrucción en un rango de 12.000 a 15.000 millones de dólares. Si bien este contexto genera una alta presión fiscal sobre las cuentas públicas, abre ventanas de oportunidad para sectores estratégicos como la construcción, la ingeniería, los materiales de obra y los servicios profesionales. En ese sentido, se proyecta una fuerte expansión de la construcción de 15% en 2026 y de 35% en 2027, tras haber perdido el 81,4% de su tamaño entre 2014 y 2025.

Motores de la recuperación: Petróleo y flujo de divisas

Summa Consulting identifica cuatro dinamizadores clave para los próximos años: la reconexión petrolera, el flujo de divisas, las labores de reconstrucción y la reactivación del crédito.

El sector hidrocarburos se mantiene como el eje central. Las exportaciones petroleras avanzarían de 18.200 millones de dólares en 2025 a 31.300 millones en 2026, alcanzando los 37.500 millones en 2027. La producción registró 1,206 millones de barriles diarios en septiembre de 2026, lo que representa un aumento interanual del 9,1%.

Citando estimaciones de Rystad Energy, la firma señala que elevar la extracción hacia los 3 millones de barriles diarios requerirá inversiones por el orden de los 183.000 millones de dólares entre 2026 y 2040, necesitándose al menos 30.000 millones de dólares en los primeros tres años.

Por el lado de la liquidez en moneda extranjera, las adjudicaciones del Banco Central de Venezuela (BCV) alcanzaron los 10.900 millones de dólares al cierre de septiembre de 2026 —un incremento del 138% frente a todo el ejercicio de 2025—. La firma proyecta asignaciones por 15.900 millones de dólares para 2026 y 19.100 millones para 2027.

Rezagos en el sistema bancario y el auge del financiamiento informal

El crédito bancario tradicional se mantiene como el motor con mayor rezago en la economía nacional. La cartera crediticia apenas representa un 3,2% del PIB (frente al promedio regional que roza el 50%), aunque Summa calcula que podría escalar sobre el 10% del PIB para el segundo semestre de 2027 de flexibilizarse las exigencias del encaje legal.

Ante este cuello de botella, el financiamiento alternativo ha ganado terreno. La consultora contabiliza 17 plataformas de financiamiento al consumo operando en el país. Se proyecta que solo la cartera de la plataforma Cashea podría equivaler al 2,4% del PIB —cifra muy cercana a la de toda la banca tradicional—, fundamentada en una masa de 10 millones de usuarios y líneas de crédito promedio de 300 dólares.

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