Vía DDC
En medio del colapso integral que vive la sociedad cubana, la desindustrialización se consolida como “el componente de más difícil solución de la crisis económica estructural”, según advirtió el economista Pedro Monreal. A través de su cuenta en X (antes Twitter), Monreal señaló que “sencillamente, el país perdió su ‘espinazo’ manufacturero”, lo que compromete severamente la posibilidad de recuperación y desarrollo.
Mientras la propaganda oficial insiste en narrativas triunfalistas, la realidad muestra que Cuba ha perdido la capacidad de generar los encadenamientos productivos básicos para sostener su economía. “La industria de bienes intermedios está por el suelo y la de bienes de capital, evaporada”, explicó el especialista.
Monreal atribuye esta crisis a la fractura del modelo de inserción de la etapa soviética, que provocó la descapitalización y obsolescencia de buena parte de la planta industrial, un deterioro agravado tras la implementación del llamado ‘ordenamiento’. La industria azucarera es, según sus palabras, “el mayor dislate de política industrial en la historia de Cuba” y prácticamente ha desaparecido.
La consecuencia directa de esta desindustrialización es visible en la pérdida de insumos para la producción agropecuaria. “El índice físico industrial en 2024 fue menor al de hace 35 años, incluso inferior a los niveles registrados en el fondo del Período Especial”, detalló.
La crisis avanza en un círculo vicioso: la caída de la industria afecta a la agricultura, y la crisis agropecuaria, a su vez, limita la oferta de insumos para la industria alimentaria, que hoy opera a una cuarta parte de su capacidad en 1989.
A pesar del discurso oficial de “recuperar capacidades industriales no utilizadas”, Monreal sostiene que la obsolescencia material (“hierros viejos”) y tecnológica (operación subestándar) implican inversiones multimillonarias para revertirse, pero no existe un programa creíble de reindustrialización. “Ni siquiera la industria cuenta con algo parecido a la hoja de parra de las 63 medidas de la agricultura, que han demostrado ser ineficaces”, lamentó.
La gravedad de la situación quedó expuesta esta semana cuando los ministros cubanos, ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, admitieron públicamente nuevos incumplimientos de los planes de producción. La única rama industrial que logró cumplir su meta en el primer semestre de 2025 fue la cervecera, con un 107% de cumplimiento, según informó el ministro de la Industria Alimentaria, Alberto López Díaz.
Por contraste, la industria azucarera —símbolo histórico de la economía cubana— cerrará 2025 con una producción de azúcar en bruto inferior a 200.000 toneladas métricas, la cifra más baja desde el siglo XIX, confirmando la magnitud del desastre productivo.