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La mentira eléctrica del chavismo: la crisis climática no es la culpable de los apagones

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Por David Morán Bohórquez

Desde hace años, el régimen de Nicolás Maduro ha tratado de justificar los constantes apagones y racionamientos eléctricos en Venezuela con una supuesta «crisis climática». Pero la realidad es otra: la principal causa del colapso eléctrico es la corrupción, la desinversión y la ineptitud gubernamental. Un ejemplo reciente de esta manipulación es lo que ha sucedido con el complejo hidroeléctrico Uribante-Caparo, donde se sobreturbinaron de las represas ha puesto en jaque el suministro de energía de los estados andinos y del país en general

¿Qué significa sobreturbinar y cuáles son sus consecuencias?

Sobreturbinar significa extraer más agua de la que normalmente se debería utilizar para generar electricidad. En condiciones normales, el agua embalsada se administra de manera eficiente para garantizar una generación sostenible. Sin embargo, el régimen, sin una planificación responsable, ha extraído agua de manera excesiva, lo que ha reducido peligrosamente los niveles de los embalses. El resultado es que ahora, en tiempos de sequía, no hay suficiente agua almacenada para mantener la generación eléctrica.

¿Cómo afecta esto a la vida diaria?

El impacto en la población es devastador. Los apagones no solo dejan a oscuras a millones de hogares, sino que también afectan el comercio, la industria y el transporte:

  • Hogares: Las fallas constantes dañan electrodomésticos, afectan la conservación de alimentos y dificultan el acceso a servicios esenciales como el agua y las telecomunicaciones.
  • Comercio: Tiendas y mercados pierden mercancía refrigerada, los puntos de venta fallan y los emprendedores ven paralizados sus ingresos.
  • Industria: Fábricas y empresas se ven forzadas a reducir su producción o cerrar, agravando la crisis económica y el desempleo.
  • Transporte: las estaciones no surten combustibles, los semáforos dejan de funcionar y el caos vehicular se agrava en las ciudades.

La mentira de la crisis climática

El chavismo quiere hacer creer que la falta de energía se debe exclusivamente a la sequía, cuando en realidad la desinversión en el sistema eléctrico y la mala gestión de los embalses han sido los factores determinantes. Si a esto sumamos el abandono de las plantas termoeléctricas, que podrían compensar la falta de generación hidroeléctrica, queda claro que la culpa no es del clima, sino del desgobierno.

El apagón informativo: otra cara de la crisis

Además del colapso energético, el régimen ha impuesto un apagón informativo, ocultando datos clave sobre la situación del sistema eléctrico y mintiendo sobre las verdaderas causas de los apagones. Esta manipulación tiene graves consecuencias:

  • Desinformación y confusión: La población no tiene acceso a información confiable sobre el estado real del sistema eléctrico, lo que dificulta la organización y la exigencia de soluciones reales.
  • Falta de preparación: Sin datos claros sobre racionamientos o fallas programadas, la gente no puede tomar previsiones para proteger sus bienes y su calidad de vida.
  • Pérdida de confianza: La constante manipulación de la información deteriora aún más la relación entre el Estado y los ciudadanos, profundizando el sentimiento de abandono y frustración.

¿Qué se puede hacer?

Mientras el régimen continúe con su política de mentiras y excusas, la crisis eléctrica no hará más que empeorar. Es fundamental exigir transparencia en la gestión del sector eléctrico, impulsar la rehabilitación de las plantas generadoras y desestatizar y descentralizar el sistema para reducir su vulnerabilidad.

Venezuela tiene el potencial de ser un país energéticamente estable, pero solo si se aplican políticas responsables y se combate la corrupción.

El colapso eléctrico no es culpa del clima. Es culpa del socialismo chavista

David Morán Bohórquez es ingeniero industrial

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