Funcionarios de EEUU aseguraron que, tras más de cinco días de persecución del petrolero Bella 1, interceptado por sus fuerzas militares el pasado domingo cuando se aproximaba a Venezuela, la Guardia Costera y el Ejército de Estados Unidos están reuniendo más personal y armamento para abordarlo por la fuerza.
En declaraciones al diario The Wall Street Journal, funcionarios de la Administración que no fueron identificados señalaron que entre las unidades que se están desplegando en la zona hay un Equipo de Respuesta Especial Marítima y una fuerza de élite entrenada para abordar buques hostiles.
El pasado domingo 21 de diciembre la Guardia Costera de Estados Unidos comenzó la persecución del Bella 1, sancionado por Washington por sus actividades vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y por presuntamente enviar petróleo a organizaciones terroristas como Hezbolá y los hutíes de Yemen.
Ese día, el barco transitaba por aguas internacionales en las cercanías de la costa de Venezuela, y cuando la Guardia Costera se acercó con el objetivo de detenerlo e incautarlo, el barco se negó a ser abordado.
Según relataron los funcionarios estadounidenses al diario, el buque dio la vuelta y se alejó de la costa de Venezuela a toda velocidad. Desde entonces, las fuerzas estadounidenses planean un operativo para detenerlo.
La fallida interceptación del Bella 1 fue la tercera operación de ese tipo desde el día 10 de diciembre, cuando EEUU abordó y requisó el petrolero Skipper. El sábado 20 hizo lo mismo con el Centuries, ambos frente a la costa de Venezuela, en aguas internacionales.
La secretaria de Seguridad Nacional estadounidense, Kristi Noem, compartió un video desclasificado en el que se ve cómo fue la segunda operación.
«Estados Unidos continuará persiguiendo el tráfico ilícito de petróleo sancionado que se utiliza para financiar el narcoterrorismo en la región. Los encontraremos y detendremos», escribió en una publicación de X.
En ninguno de los dos primeros casos las tripulaciones opusieron resistencia, según las autoridades estadounidenses.
Hasta el momento, se desconoce públicamente por qué el Bella 1 se ha negado a detener su movimiento para cumplir las exigencias de la Guardia Costera.
The Wall Street Journal intentó consultar a la firma propietaria del buque, Louis Marine Shipholding Enterprises, con sede en Turquía, pero la empresa no respondió a sus llamadas.
Los funcionarios estadounidenses dijeron al diario que las autoridades ya conocen la ubicación del Bella 1, pero que no tienen mayor apuro para efectuar una operación contra el petrolero.
Afirmaron que esto último se debe a que es un buque de movimiento lento, que no tiene capacidades para superar a las fuerzas estadounidenses que se están preparando para el operativo.


