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Misiles, diplomacia, petróleo y Venezuela

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Un reporte que conecta las tensiones entre Irán e Israel, la guerra en Ucrania, la caída de los precios del crudo y las complejidades políticas y económicas venezolanas. Un tablero internacional en movimiento cuyas consecuencias llegan mucho más lejos de lo que parece.

Por: Juan Szabo y Luis A. Pacheco – La Gran Aldea

Al final de la semana, la situación geopolítica del Medio Oriente se balanceaba entre un acuerdo de paz y, tras los severos bombardeos e intercambios de misiles ocurridos entre el 8 y el 13 de junio de 2026, el colapso definitivo hacia una guerra abierta.

La extrema violencia de los últimos días y la necesidad de ambas partes de poner fin al conflicto posiblemente aceleraron la presión por una solución diplomática que, tras equívocas declaraciones de ambos bandos, parece haber derivado este pasado domingo en un acuerdo de alto el fuego. Este acuerdo, aunque lejos de ser una solución al conflicto, lo distiende y establece un plazo de sesenta días para negociar algo más duradero.

Analistas del New York Times y de agencias internacionales destacan que, aunque Washington presione para cerrar el conflicto de cara a sus agendas de política doméstica, el gobierno israelí ve a Irán como una amenaza existencial y podría actuar unilateralmente si considera que las concesiones de Teherán a Washington sobre el manejo del material nuclear resultan insuficientes.

La comunidad internacional observa con cauteloso optimismo si esta tregua, que debe firmarse a finales de la semana en Ginebra, se consolidará o si el cruce de hostilidades en el terreno reactivará la campaña de bombardeos masivos, incluida la israelí en el Líbano. Con este telón de fondo, el mercado sigue confiando en que el acuerdo se logrará y, con el incremento del crudo que atraviesa el estrecho de Ormuz bajo protección militar, los precios del petróleo cayeron a su nivel más bajo en dos meses.

En el frente ruso-ucraniano, mientras Rusia descargaba su furia lanzando cientos de misiles y drones contra la infraestructura civil, principalmente en Kiev, Ucrania continuó con su plan para socavar el sistema energético de Rusia. Ucrania ha ejecutado con éxito ataques de largo alcance contra refinerías, plantas petroquímicas y centros logísticos en territorio ruso, en lugares alejados del frente de batalla, como San Petersburgo.

Fundamentos Geopolíticos

Tras un ataque con cohetes de Hezbolá y bombardeos de represalia israelíes en Beirut, Irán rompió el precario cese al fuego vigente al disparar misiles y drones hacia Israel, que fueron interceptados en su mayor parte. De todas formas, la respuesta israelí no se hizo esperar: las fuerzas israelíes atacaron múltiples ciudades iraníes (incluida Teherán) y complejos petroquímicos. En respuesta, Irán atacó bases israelíes y desató una ofensiva contra bases e intereses de EE.UU. y sus aliados en el Golfo Pérsico (Kuwait, Baréin y Jordania). El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (IRGC) cerró el estrecho de Ormuz y derribó un helicóptero norteamericano en el espacio aéreo omaní; en represalia, EE.UU. lanzó ataques de precisión contra defensas aéreas iraníes y buques, lo que derivó en un cruce letal de operaciones bélicas en el mar y renovó el temor a una crisis energética global.

Horas después de amenazar con destruir las refinerías de la isla de Jark, el presidente Trump anunció el 11 de junio la cancelación de nuevas oleadas de bombardeos debido a un avance crítico en las conversaciones de alto nivel. En efecto, en Islamabad se elaboró un borrador de acuerdo de paz de 14 puntos que busca poner fin, de forma escalonada, a la denominada por Washington «Guerra de los 12 días».

Finalmente, después de muchos dimes y diretes, se anunció un cese al fuego total de 60 días (incluido el frente del Líbano) y el levantamiento del bloqueo naval de EE.UU. y la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz. La espinosa negociación sobre el desmantelamiento nuclear iraní se postergaría para una segunda fase. También se especuló con levantar las sanciones a Irán. Los precios reaccionaron a la noticia con un fuerte desplome del petróleo y el crudo Brent cayó por debajo de 90 $/BBL.

Por otro lado, el intercambio de ataques entre Rusia y Ucrania generó un efecto contrario, aunque no comparable a la magnitud de la reacción a los acontecimientos en el Medio Oriente. Mientras los rusos insisten en atacar objetivos civiles, principalmente en Kiev, el ejército ucraniano se ha dedicado a desestabilizar el sistema energético ruso, utilizando armamento de producción doméstica, como los nuevos misiles de crucero Flamingo y los drones Lyutyy, ambos de largo alcance.

Kiev ha logrado golpear objetivos estratégicos a más de 1.000 kilómetros de la línea del frente, desestabilizando los suministros militares y provocando una grave escasez de combustible en regiones críticas. Durante la última semana, Ucrania logró golpear de forma crítica el corazón industrial ruso:

  • El Complejo Petroquímico de Nizhnekamskneftekhim (Tatarstán), vital para la producción de polímeros y caucho sintético destinados al complejo militar de Moscú.
  • La planta química Tolyattikauchuk en Samara, instalación que provee materiales sintéticos esenciales en la fabricación de misiles rusos.
  • La planta VNIIR-Progress en Cheboksary, una planta de electrónica que fabrica componentes de precisión utilizados en armamento ruso, incluyendo drones Shahed, misiles Iskander, bombas planeadoras y otros sistemas de ataque aéreo guiado.

El propio Vladímir Putin admitió públicamente en sus discursos del Día de Rusia que los ataques ucranianos están golpeando directamente la economía y la estabilidad social en la retaguardia de la Federación.

Balance de Suministro y Mercado de Crudo

La semana pasada analizamos las razones por las que el equilibrio entre suministro y demanda no era tan precario como cabría suponer tras el cierre de Ormuz y el bloqueo del golfo de Omán. La empresa de datos marítimos Kpler estimó que unos 136 millones de barriles de crudo no iraní transitaron por los canales de exportación de Ormuz y el Golfo de Omán entre principios de abril y el 10 de junio, lo que equivale a unos 1,9 millones de barriles por día (1,9 MMbpd) en promedio; sin embargo, observando los últimos días, la travesía de crudo del Golfo Pérsico a los mercados a través del estrecho de Ormuz está más cerca de los 3,0 MMbpd.

Pese a los informes de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), siempre algo negativos, que estiman que la oferta del Golfo Pérsico se redujo en 14 MMbpd, nuestros cálculos indican una reducción del suministro más discreta, de alrededor de 6 MMbpd. Las exportaciones de los países del Golfo Pérsico tienden a avalar nuestros cálculos:

  • Irak sigue exportando cerca de 3 MMbpd.
  • Kuwait ha repuntado a más de 1,0 MMbpd.
  • Debido a sus oleoductos alternos, el efecto sobre las exportaciones de Arabia Saudita y los EAU es de solo 1,5 MMbpd.

En otras palabras, los países exportadores de la región han logrado mitigar el shock inicial de suministro.

También hay que considerar en el análisis el aumento de las exportaciones de petróleo de EE.UU., la liberación de 380 millones de barriles de reservas estratégicas internacionales y la contención de la demanda en China. En cambio, la caída de la producción rusa, que podría no alcanzar los 9,0 MMbpd este mes, presiona el balance de volúmenes. Teniendo en cuenta todos estos elementos, el déficit de suministro reflejado en el movimiento de inventarios tiende, en estos días, a 2,0 MMbpd, un nivel que podría cambiar drásticamente con la firma del acuerdo de paz anunciado este fin de semana. Precisamente eso es lo que está moviendo la percepción del mercado petrolero.

A pesar de la adaptación del mercado al shock de suministro, las medidas de mitigación tienen un alcance limitado y los inventarios mundiales de petróleo continúan disminuyendo, aunque sea a una tasa reducida, lo que aumenta el riesgo de nuevos repuntes de precios. El hecho es que se ha perdido el 12 % de los inventarios, lo que representa una reducción de 10 días de demanda global, no distribuida de forma proporcional, lo que expone a algunas regiones de Asia a déficits de suministro. Hasta en EE.UU., la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) se ha reducido a niveles que podrían comprometer la integridad de los depósitos asociados a formaciones salinas. Esto ha sido el resultado de que el SPR ha sido utilizado tanto en el gobierno anterior como en el actual para tratar de contener los precios internacionales, y no para paliar las emergencias para las que fue diseñado.

En todo caso, tomará muchos meses recuperar los inventarios comerciales y estratégicos para que sirvan como factor estabilizador de los mercados, lo que implicaría una demanda adicional.

Lea el informe petrolero completo siguiendo este enlace a La Gran Aldea

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