Por Omar Lugo en El Nacional
Especialistas advierten que la reactivación de turbinas en las represas de Macagua y Tocoma no resolverá el déficit de generación ni los racionamientos eléctricos en el país, debido al colapso del parque termoeléctrico y a la saturación de las redes de transmisión
La oferta de la administración de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y su aliada la empresa internacional IMPSA, de sumar 160 megavatios (MW) a la generación de electricidad en Venezuela en 90 días, y 672 MW en dos años, no resolverá el problema de los apagones y el racionamiento que sufren los venezolanos, advierten especialistas consultados por El Nacional.
IMPSA es una empresa estadounidense-argentina que acaba de firmar una extensión de contrato con la administración gubernamental por un monto desconocido. Ofrece rehabilitar unas turbinas paradas en la represa de Macagua, en el río Caroní, estado Bolívar, para sumar los 160 MW prometidos para este mismo año 2026.
La central Macagua, o complejo hidroeléctrico Antonio José de Sucre, tiene una capacidad instalada total de 3.150 MW distribuida en 20 unidades, pero en la actualidad opera a casi la mitad de su capacidad.
«Es un acuerdo con el gobierno para mostrar ‘victorias tempranas’ y apaciguar los ánimos, aunque esa potencia hidroeléctrica adicional no puede ser transmitida al centro del país», advierte el ingeniero César Cardozo, especialista en hidroelectricidad y exdirectivo de la extinta empresa Electrificación del Caroní (Edelca).
El problema eléctrico en Venezuela incluye déficit de generación en las centrales hidroeléctricas, parálisis casi total del parque termoeléctrico y falta de gas y diésel para alimentar estas últimas plantas. También se registran fallas en las estaciones y subestaciones por falta de mantenimiento y equipos, mientras que las líneas de transmisión hacia las regiones central, oriental y occidental están saturadas, según explican varios expertos e informes técnicos consultados sobre los apagones crónicos.
«Es un relato mágico», resume el ingeniero Víctor Poleo, especialista en materia energética. Los sistemas de distribución eléctrica urbanos de Venezuela sobreviven gracias a su adecuado diseño en el siglo XX.
La oferta eléctrica de IMPSA: promesas frente a la crisis estructural
Análisis de la incorporación de megavatios y los obstáculos en el sistema nacional
Meta inmediata (90 días) 160 MW Unidades 5 y 6 de Macagua
Déficit acumulado 3.000 MW Requerimiento en el centro-occidente
Fase I: rehabilitación y puesta en marcha
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, junto a la empresa IMPSA, proyecta una incorporación gradual de potencia mediante un esquema de financiamiento externo.
- Meta de corto plazo: incorporar 160 MW en 90 días mediante las Unidades 5 y 6 de Macagua.
- Objetivo a dos años: alcanzar 672 MW adicionales en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
- Financiamiento: inversión de entre 80 millones de dólares y 150 millones de dólares para la Fase I, gestionada vía fideicomiso en bancos estadounidenses.
«Esta intervención permitirá obtener resultados concretos en el corto plazo», sostiene el comunicado oficial de IMPSA.
Limitaciones y riesgos estructurales
Especialistas consultados advierten que la reparación de unidades aisladas no soluciona el problema de fondo del sistema venezolano.
Cuello de botella en transmisión Las líneas hacia el centro, oriente y occidente están saturadas. La energía de Tocoma no tiene salida por la red de transmisión actual.
Crisis termoeléctrica El parque termoeléctrico tiene una capacidad de 16.000 MW, pero el deterioro solo permite un aporte real de 2.000 MW.
Análisis de las centrales del Bajo Caroní
Central Macagua (Antonio José de Sucre)
Capacidad instalada: 3.150 MW distribuida en 20 unidades.
Operación actual: casi a la mitad de su capacidad. Las reparaciones de las Unidades 5 y 6 se consideran de «baja inversión» por estar en un tiempo relativamente corto.
Conexión: es vital para la red regional de 115 kV de Puerto Ordaz y el flujo hacia las áreas petroleras de Oriente.Represa de Tocoma (Manuel Piar)
Inversión acumulada: 9.000 millones de dólares consumidos hasta su paralización hace 12 años.
Déficit pendiente: se requieren 2.000 millones de dólares adicionales para instalar turbinas y modernizar infraestructuras abandonadas.
Limitaciones: aunque se reactive, es inviable despachar su electricidad sin construir una nueva línea de 765 kV a través de los llanos centrales.Guri y Caruachi
Capacidad operativa: reducida a 10.000 MW en conjunto.
Transmisión: cerca de 7.000 MW llegan al centro y occidente por los troncales de 765 kV y 400 kV, sistemas que actualmente se encuentran bajo presión o saturados.
Resumen de alertas técnicas
Insuficiencia: los 160 MW ofrecidos no cubren el déficit de hasta 3.000 MW en el centroccidente.
Infraestructura: existe un rezago de 20 años en mantenimiento de equipos instalados y almacenados.
Distribución: los racionamientos continúan incluso en zonas adyacentes a las centrales hidroeléctricas.
La oferta de IMPSA
«IMPSA se ha comprometido a reactivar e incorporar 160 MW al Sistema Eléctrico Nacional en un plazo de 90 días, post firma del contrato final, mediante la puesta en servicio de las Unidades 5 y 6 de Macagua. Esta intervención permitirá obtener resultados concretos en el corto plazo y generará un impacto positivo para la reactivación de la economía del país y la puesta en funcionamiento de un sistema eléctrico seguro y confiable», afirma la empresa en un comunicado oficial.
Según otra de las fuentes, el financiamiento de las dos primeras turbinas de la represa de Tocoma y las tres unidades de Macagua, proyectado para los próximos 19 meses, «se sostendrá exclusivamente mediante el fideicomiso en bancos custodios estadounidenses, sin intermediación del Banco Central de Venezuela (BCV), liberando pagos directamente a proveedores contra hitos certificados por la interventoría».
Para la Fase I se proyecta un rango de inversión de entre 80 millones y 150 millones de dólares para levantar una generación de 672 MW, lo cual incluye 240 MW en Macagua I y II, y 432 MW en Tocoma.
Las obras civiles en Tocoma alcanzaron 90% antes del abandono oficial. Está pendiente culminar las casas de máquinas, modernizar las infraestructuras paralizadas y adquirir e instalar las turbinas faltantes, labores que requieren otros 2.000 millones de dólares de inversión. El monto final dependerá del grado de obsolescencia que presenten los equipos mecánicos almacenados e instalados desde hace casi 20 años.
Es decir, resulta inviable despachar electricidad desde Tocoma hacia los centros poblados e industriales hasta tanto no esté concluida la represa, operando las casas de máquinas con sus turbinas tipo Kaplan, y debidamente instaladas la subestación y sus respectivas líneas de transmisión.
Requerimientos de generación eléctrica
La potencia de Macagua I es importante porque se conecta a la red regional de 115 kilovoltios (kV) de Puerto Ordaz, contribuye a reducir las interrupciones en la zona y permite enviar parte del flujo a las áreas petroleras de Oriente, concede Cardozo.
Esas unidades se pueden reparar en un tiempo relativamente corto y con una baja inversión. La propia empresa IMPSA, bajo su administración anterior, había iniciado esos trabajos y los suspendió hace algunos años debido a la falta de pago.
«Delcy dice que en tres meses está listo y va a tener solucionados los racionamientos. Falso: llegamos a diciembre y los racionamientos continúan porque el problema es estructural, no coyuntural; no se trata de reparar dos o tres máquinas», señala Cardozo.
«El déficit de potencia en el centroccidente del país se ubica entre 2.500 y 3.000 megavatios», agrega el especialista.
Esa cifra representa el volumen de energía requerido para abastecer a un universo de entre cuatro millones y cinco millones de hogares, de acuerdo con los patrones de consumo de Venezuela indicados por otras fuentes técnicas.
Cardozo señala que el problema de mayor gravedad reside en las plantas termoeléctricas.
«Los racionamientos continúan igual. Esto va para largo. Nos agarra diciembre y los trabajos están pendientes en toda Venezuela. Se está racionando el servicio incluso en Puerto Ordaz, al lado de las centrales hidroeléctricas», recalca.
Origen de la energía eléctrica
El bajo Caroní, complejo hidroeléctrico integrado por las centrales de Guri (represa Raúl Leoni), Caruachi y Tocoma (Manuel Piar), cuenta con una capacidad instalada operativa reducida a 10.000 MW y puede generar alrededor de 9.500 MW trabajando a 90% de su capacidad operativa actual.
Esa electricidad se distribuye hacia el resto del territorio nacional y cerca de 7.000 MW llegan al centro y al centroccidente del país a través de los troncales de 765 kV y 400 kV.
La otra fuente del sistema la constituyen las plantas termoeléctricas a base de gas, diésel y vapor, ubicadas en las inmediaciones de los principales centros urbanos. Su capacidad instalada asciende a 16.000 MW, pero el parque en deterioro apenas aporta 2.000 MW en su conjunto.
IMPSA, contratada de forma directa y sin proceso de licitación pública, promete asimismo retomar las obras y concluir la construcción de la represa de Tocoma, paralizada hace 12 años cuando registraba un avance de 87% y tras haber consumido 9.000 millones de dólares, más del triple del presupuesto original estimado.
La principal contratista responsable de esa infraestructura, junto con las administraciones gubernamentales de Nicolás Maduro y Hugo Chávez, fue la anterior compañía de origen argentino IMPSA. Según investigaciones de la época documentadas por organizaciones como Transparencia Venezuela, la constructora obtuvo el contrato inicial respaldada por las gestiones del gobierno de Néstor Kirchner.
En la actualidad, la firma reorganizada cuenta con directivos venezolanos vinculados con el oficialismo, según señalan fuentes del sector. La empresa hereda los antecedentes de su antecesora y los señalamientos de irregularidades administrativas en Tocoma por sobreprecios, opacidad financiera y fallas gerenciales.
Compromisos financieros y limitaciones de red
La anterior directiva de IMPSA alegó en su momento que el Estado venezolano acumuló deudas pendientes por las obras ejecutadas en Tocoma. En el presente escenario, la compañía busca recuperar esos pasivos y apalancar su flujo de caja futuro a las contrataciones en el país.
El Nacional gestionó consultas ante los voceros de la empresa para recabar su versión sobre estos señalamientos y permanece a la espera de una respuesta institucional.
«El problema de Tocoma es más complejo porque hay paralizaciones de obras, el costo se triplicó y existen litigios legales por sobrepagos», señala el ingeniero Alberto Rafael Fuentes.
Por su parte, Cardozo subraya que la energía generada en Tocoma carece de vías de salida en la red de transmisión disponible. En el diseño original se contempló la construcción de una nueva línea de 765 kV a través de los llanos centrales hacia el occidente del país para transportar los 2.000 MW proyectados y cubrir la demanda.
«Eso habría que construirlo. Tocoma no tiene salida por la red de transmisión actual», asevera Cardozo.
Cardozo sostiene que el proyecto satisface las urgencias financieras de IMPSA antes que los requerimientos del Sistema Eléctrico Nacional. Agregó que el fondo de inversión IAF, propietario de la firma tras adquirir activos en reestructuración y financista de la campaña de Donald Trump, cuenta con el respaldo diplomático de la administración estadounidense para reactivar los contratos en territorio venezolano.


