El buque había iniciado su travesía la semana pasada, pero revirtió su curso. Más de una docena de buques cargados permanecen fondeados en aguas venezolanas mientras esperan nuevas órdenes de sus propietarios.
Un supertanquero de gran capacidad con bandera panameña, identificado como Kelly, volvió a aguas venezolanas luego de haber zarpado cargado de crudo desde el país sudamericano, según reportó el servicio de monitoreo marítimo TankerTrackers.com.
El buque había iniciado su travesía la semana pasada, pero revirtió su curso tras una serie de interceptaciones realizadas por autoridades estadounidenses a otros tanqueros vinculados al comercio petrolero venezolano, recoge Reuters.
Durante el fin de semana, la Guardia Costera de Estados Unidos detuvo a otro buque con bandera de Panamá, Centuries, que transportaba cerca de 1,9 millones de barriles de crudo pesado Merey. De forma paralela, las autoridades estadounidenses seguían la ruta de una embarcación adicional que navegaba sin carga y se dirigía hacia Venezuela.
De acuerdo con fuentes del sector, Kelly y Centuries habían partido casi simultáneamente, escoltados por unidades navales venezolanas. Sin embargo, Kelly terminó regresando completamente cargado y actualmente se encuentra en las cercanías del puerto de Amuay, una de las principales terminales petroleras del país operadas por la empresa estatal.
La situación ha generado incertidumbre en el tráfico marítimo regional. Más de una docena de buques cargados permanecen fondeados en aguas venezolanas mientras esperan nuevas órdenes de sus propietarios, tras una reciente incautación de un supertanquero y el señalamiento de otras embarcaciones como posibles objetivos de acciones similares.
El endurecimiento de la postura estadounidense se produjo después de que Washington anunciara medidas para impedir el tránsito de barcos sancionados que entren o salgan de Venezuela, con el objetivo de incrementar la presión política sobre el gobierno de Caracas.
En paralelo, autoridades marítimas de países vecinos han advertido sobre irregularidades. Guyana informó que al menos una de las embarcaciones implicadas navegaba bajo una bandera falsa, mientras que Panamá señaló que varios de los buques interceptados no cumplían con los requisitos marítimos exigidos por su registro.


