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Venezuela: Entre la euforia y la desilusión

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Por Juan Szabo y Luis A. Pacheco en La Gran Aldea

Venezuela atraviesa, no por primera vez en los últimos años, una fase caracterizada por la esperanza de que la situación política y económica mejore, y por hechos que objetivamente indican que esa esperanza puede ser infundada —aunque no por ello imposible—.

Existe mucha incertidumbre sobre los logros de lo que se ha dado a llamar las fases de estabilización y recuperación, bajo el «tutelaje» de la Administración Trump. Las dudas probablemente surgen de una economía marcada por una fuerte devaluación de la moneda, pero con proyecciones de crecimiento sectorial. El mercado cambiario no ha logrado controlar la espiral de devaluación del bolívar, a pesar de un aumento sustancial de la disponibilidad de divisas derivado de un incremento de casi 50% en los precios de la cesta venezolana. Los problemas parecen relacionarse con la forma en que el Banco Central realizaba las subastas y, ahora, con las intervenciones a precios fijados por la entidad. Este mecanismo, de reciente aplicación, parece haber logrado reducir la brecha entre el precio oficial y el paralelo. Entre bastidores se menciona que la Administración Trump está presionando por el cambio de la directiva del BCV por un directorio profesional. El FMI está realizando una consulta entre sus miembros sobre el reconocimiento del gobierno interino y la consecuente reanudación de relaciones con Venezuela.

Por otro lado, la recuperación de la producción petrolera, que dio algunas señales de dinamismo en el primer trimestre, por ahora no muestra un cambio de tendencia respecto a los crecimientos logrados al amparo de las licencias de la OFAC en 2023 y 2024.

En cuanto a la velocidad de la recuperación de la economía, la ausencia de un proceso de transición política y la fase final del plan de tres etapas de Marco Rubio han ralentizado la conversión del interés inicial —posterior al 3 de enero— en inversión y actividad. En el tema de la recuperación de la industria de los hidrocarburos, existen al menos dos líneas de pensamiento:

  • Los que ven a Venezuela como un actor fundamental en el desarrollo del futuro petrolero global. Sus cuantiosos recursos y su lejanía del avispero geopolítico de Medio Oriente la convierten en una ficha clave de la seguridad energética hemisférica bajo la tutela y el soporte de EE. UU. Se sostiene que Venezuela está al inicio de un período de crecimiento de dos dígitos.
  • El otro bando, sin contradecir la visión petrolera a largo plazo, percibe que muchos de los males que causaron la debacle de la industria petrolera nacional —discrecionalidad, falta de transparencia, corrupción, falta de separación de poderes y problemas de seguridad territorial, entre otros— no solo perviven, sino que tampoco parece haber voluntad de eliminarlos. También se sostiene que parte de la euforia momentánea se sustenta en los actuales precios del petróleo, inflados por el shock de suministro, un fenómeno que puede resultar coyuntural, como tantas otras veces.

Tensión social y protestas

Mientras los analistas, financistas e inversores se debaten entre estas dos visiones, la tensión social se incrementa por la falta de resolución del problema salarial, que mantiene a la población cada vez más alejada de poder satisfacer las necesidades más elementales. Consecuentemente, han reaparecido las protestas populares.

El jueves 9 de abril se registraron marchas multitudinarias en varias ciudades, lideradas por sindicatos, pensionados y estudiantes, que exigen salarios dignos frente a una inflación que supera el 600%. El gobierno recurrió a su manual tradicional, reprimiendo las marchas —sobre todo en Caracas—, engrosando el número de presos políticos. La liberación de presos políticos, así como el número de amnistiados, se ha ralentizado y los procesos colaterales, como el cierre del Helicoide, no se han llevado a cabo; por el contrario, se reportan disturbios y violaciones de derechos humanos en la cárcel de El Rodeo.

Las manifestaciones fueron, en parte, una protesta contra las promesas infundadas de la presidenta interina de un «incremento responsable» de salarios para el 1 de mayo, reconociendo que el sueldo mínimo actual es insuficiente ante una canasta básica de 645 dólares y en un contexto en el que el bolívar sufrió una depreciación del 549,7% en el último año.

Interés inversor en hidrocarburos

El interés por invertir en el desarrollo de los hidrocarburos en Venezuela se mantiene elevado. Un número importante de empresas han visitado el país y contratado consultores para analizar la competitividad de las oportunidades. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, la transformación del interés en inversiones ha sido relativamente limitada. Tanto ExxonMobil como Conoco enviaron equipos técnicos para evaluar las oportunidades y la situación de la infraestructura y los servicios públicos.

En el caso del gas natural, se observa un replanteamiento total de las relaciones entre Trinidad y Venezuela. Shell y la Empresa Nacional de Gas de Trinidad están acelerando los planes para desarrollar el campo de gas Dragón en Venezuela, a fin de suministrar gas a la planta de licuefacción en Trinidad. Asimismo, según declaraciones a Reuters del presidente de la Compañía Nacional de Gas de Trinidad, Gerald Ramdeen, la empresa, en sociedad con Shell, tiene previsto comenzar la producción de gas natural en 2027 en el yacimiento marino de Loran-Manatee, que se extiende a ambos lados de la frontera. Loran posee reservas de 7,3 TCF, mientras que Manatee tiene reservas estimadas de 2 TCF. Loran fue descubierta por PDVSA en 1981 y actualmente Chevron es el socio de PDVSA en la licencia de gas del bloque en el lado venezolano. Aparentemente, Chevron está renunciando a estas licencias de gas como parte de la negociación del bloque Ayacucho 8, en la Faja Petrolífera del Orinoco.

OPERACIONES PETROLERAS

Producción semanal

La producción de esta semana se situó en 892 miles de barriles por día (Mbpd) y no se reportaron efectos adversos por cortes eléctricos ni limitaciones por capacidad de mezcla del crudo de la faja. La distribución geográfica fue la siguiente:

Las empresas mixtas que operan bajo licencias de la OFAC y los nuevos contratos establecidos en la LOH recientemente modificada —bajo la modalidad de contratar al socio minoritario privado como «Operador»— están produciendo los siguientes volúmenes:

En las refinerías nacionales se procesaron 236 Mbpd de crudo y de productos intermedios, con un rendimiento de 73 Mbpd en gasolina y 76 Mbpd en diésel.

Estimamos que el precio de la cesta venezolana alcanzó los $86,2/BBL.

M.Juan Szabo, Analista Internacional de Energía Luis Pacheco, Académico no-residente del Baker Institute

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