Por Benjamín Tripier
Basado en el éxito de los modelos de Alemania, Japón, Corea del Sur y Taiwán, se puede construir una perspectiva de transformación para Venezuela en el escenario de una asistencia estratégica y de seguridad similar por parte de Estados Unidos y aliados.
La clave del éxito no sería la cantidad de dinero (como el Plan Marshall), sino la garantía de estabilidad institucional y seguridad, que es el recurso más escaso en la Venezuela actual. La perspectiva para Venezuela bajo un amparo estratégico de Estados Unidos se enfoca en la reorientación total del gasto nacional y la recuperación del capital humano.
Tales como proporcionar un Paraguas de Seguridad Regional que neutralice la amenaza militar del crimen organizado (ELN, FARC, Cártel de los Soles, Tren de Aragua y Hezbolá) y garantice la seguridad de las fronteras. Esto incluye la asistencia directa en la depuración de la FANB y el desmantelamiento de los CBBI.
Con áreas de impacto económico inmediato, como la recuperación del sector energético con la garantía de seguridad y la eliminación de las sanciones, que permitirían la inmediata reactivación den negocio petrolero (ya sin Pdvsa) y el acceso a tecnología de inversión occidental, liberando una gran fuente de ingresos.
Al igual que Japón y Corea, Venezuela podría minimizar el gasto militar (actualmente hinchado por la corrupción y la represión) y redirigir esos fondos a infraestructura crítica (electricidad, agua, salud) y educación. Tomando ventaja del posible retorno del talento (se dice que no más de 30% de los emigrados regresaría… ojalá sean más), presentándoles un nuevo panorama de estabilidad jurídica y la perspectiva de un futuro próspero que provocarían/incentivarían el retorno de la diáspora, revirtiendo la fuga de capital humano y técnico.
La velocidad de la recuperación venezolana sería excepcionalmente rápida debido a sus vastas reservas naturales y su infraestructura (aunque deteriorada) preexistente. Sin embargo, la profundidad de la destrucción institucional y la criminalidad prolongarían la fase inicial de estabilización.
Claro que habría que considerar aspectos puntuales de acción inmediata como el desmantelamiento de los CBBI y la red criminal, la reforma judicial (separación de poderes) y una auditoría de liquidación de Pdvsa para que Venezuela vuelva a ser un exportador clave.
Diversificación de la economía (no depender solo del petróleo); atracción de inversión en tecnología, manufactura y servicios. «Milagro Venezolano» consolidado. El país alcanza el nivel de PIB per cápita de economías de alto ingreso (similar a un país del Cono Sur).
También de comenzar una ayuda humanitaria masiva, dolarizando la economía (y evitar que haya un mercado de cambio), lograr el control civil sobre las fronteras, y el restablecimiento de 80% de los servicios básicos y una reforma fiscal y educativa.
Y lo más importante: salir de la pobreza extrema, y consolidar la clase media.
Tal como se plantea en el libro Una estrategia para Venezuela: del asistencialismo al mercado, las etapas previstas son:
| Etapa | Duración estimada | Objetivo principal | Acciones clave |
| Control de daños | 1-3 años | Evitar o administrar el colapso; estabilizar y recuperar gobernabilidad | Pacto de gobernabilidad, realineación geopolítica, desatar nudos críticos, aumentar producción petrolera, focalizar en resultados sociales y ambientales, revisión del rol de las fuerzas armadas, gerencia del cambio. |
| Reinvención | 2-5 años | Reposicionar al país asertivamente en el contexto internacional | Reorganización política, búsqueda de socios e inversionistas, economía abierta para desarrollo e infraestructura, reorganización petrolera, inversión social como eje central, actualización tecnológica, reestructuración de fuerzas de seguridad, nuevas estrategias comunicacionales. |
| Estabilización | 20-30 años | Consolidación del crecimiento sostenido y dirección compartida | Consolidación institucional y jurídica, mapa de complementariedades regionales/globales, impulso a las empresas privadas, desaparición de empresas estatales, transición a una economía pospetrolera, pobreza cero y planes de evolución social, operacionalización integral ambiental y energías no contaminantes, modernización de la seguridad y defensa, comunicaciones como política de Estado. |
Bajo el modelo de Amparo Estratégico y Reforma (2025-2040), Venezuela podría lograr la estabilidad institucional y el crecimiento económico sostenido en un plazo de 10 a 15 años. Esto es similar al tiempo que le tomó a Alemania o Singapur alcanzar la consolidación del crecimiento, y es significativamente más rápido de lo que podría lograr por sí misma, dada la actual penetración de fuerzas nocivas externas, como los mencionados más arriba cubanos, colombianos del ELN, las FARC, rusos de Wagner, iraníes de Hezbolá y mexicanos de Sinaloa; así como la destrucción institucional.
El Modelo de Amparo Estratégico y Reforma (2025-2040) es un concepto analítico propuesto para el caso de Venezuela poschavista, basado en el estudio de los exitosos casos de reconstrucción de posguerra (Alemania, Japón, Corea del Sur, Taiwán) bajo el patrocinio de Estados Unidos. No es un programa oficial de Estados Unidos, sino la síntesis de las condiciones mínimas necesarias que Venezuela necesitaría para pasar de la destrucción total a la prosperidad en un plazo de 10 a 15 años.
La garantía de seguridad de Estados Unidos permitirá a Venezuela enfocarse en su recurso más valioso, el petróleo y el capital humano, en lugar de la guerra interna.
Noticias destacadas
- Bloomberg/Tal Cual. Colombia cree que Maduro negociaría su salida si evita la cárcel: «Sería lo más sano». «Creo que Maduro aceptaría ese planteamiento», dijo Villavicencio. La propuesta, explicó, se basa en que Maduro «puede irse sin que tenga que pasar a lo mejor por la cárcel», lo que abriría paso a un gobierno de transición capaz de convocar unas elecciones «legitimadas». Añadió que una salida pactada sería «lo más sano» para el país, aunque requeriría el respaldo de las fuerzas opositoras.
- El Pitazo. «Veremos una transición ordenada»: María Corina Machado explica su manifiesto de libertad. “Veremos una transición ordenada y pacífica para que Venezuela se convierta en el mayor aliado de las democracias occidentales en la región”, dijo Machado.
- Efecto Cocuyo. Machado en The Economist: Venezuela se encuentra “en el umbral de la libertad”. En un artículo publicado este miércoles, la dirigente presentó el plan “Venezuela Tierra de Gracia».
- Efecto Cocuyo (análisis). Tres meses del despliegue militar de Estados Unidos: suben expectativas de negociaciones pero también de ataques en el terreno. Politólogo e internacionalista, Victor Mijares, cree que operativo ha empujado a Maduro a un «diálogo desventajoso».
- Bloomberg: CEO de Chevron busca participar en una futura reconstrucción económica de Venezuela. El Nacional. Director ejecutivo de Chevron: “Queremos ser parte de la reconstrucción de la economía venezolana”. Mike Wirth insistió en que, pese a la incertidumbre, el potencial del país sigue vigente: “Venezuela tiene una gran riqueza geológica y recursos abundantes”.
- The New York Times: México no solo es el principal proveedor de Estados Unidos. Ahora es su principal comprador. Por primera vez en al menos 30 años, Estados Unidos ha exportado más a México que a Canadá, según muestran datos del gobierno estadounidense, lo que constituye una señal de lo mucho que se ha consolidado el comercio norteamericano.
- EFE: Milei: «Estados Unidos necesita un aliado para ayudarle a ordenar un continente descarriado».
- El Mundo. Llega el ‘Schengen militar’: la UE elimina barreras y normas para desplazar tropas y equipamiento por Europa de manera rápida.
- El País: Taiwán envía a todos los hogares una guía de seguridad frente a una eventual “agresión china”.
Lo que no fue noticia (y debería serlo)
- Que lo que no explica la ministra de Colombia (ni ninguno de los otros jefes de países dolientes exbeneficiarios del dinero del chavismo) es que la salida de “solo Maduro” es simbólica, pero no tendrá efectos reales si no se hace una limpieza a fondo y detallada -tipo purga- nombre por nombre y crimen por crimen, del sistema narcoterrorista que maneja la “institucionalidad” (por llamarla de alguna manera) en Venezuela. El foco que ponen, es evidente, es para que esa institucionalidad siga haciendo trampas, y los siga financiando, con especial énfasis en el Foro de Sao Paulo, que es la plataforma ideológica que los une, pero que el chavismo, pese a financiarla, ha desvirtuado por “exceso de criminalidad” … Que todos la practican, pero a estos se les fue la mano.
- Ni que Chevron, al operar en Venezuela bajo Maduro, se enfrenta a que si Maduro cae (90% probable, nov. 2025), podría reposicionarse como «socio de transición» con acceso a campos poschavismo -por haber estado enfocado en crudo, y no en guerra- con donaciones a fondos de reparación o auditorías anticorrupción. Su licencia revocable bajo Trump facilitaría el «borrón y cuenta nueva»; pero perdería si el Tren de Aragua, Caminpeg o corrupción/narco la salpican. Si es así, y está limpia, sobrevivirá con silencio estratégico ahora más reconocimiento controlado después. El «milagro» será la transición venezolana: si ayuda en reconstrucción su reputación se eleva, pero si se asocia con el «narcoestado» enfrentará juicios como todos los demás involucrados. En resumen: ganancias cortoplacistas vs legado eterno.
- O que el ingreso de emprendimientos colombianos y la militarización fronteriza generan cambios significativos en el entorno comercial y la percepción de seguridad local, aspectos apenas abordados por la prensa. Estos emprendimientos colombianos aportan una diversificación real de bienes de consumo y modelos de negocio, con marcas saludables y nuevos mercados emergentes. Sin embargo, el entusiasmo y la receptividad del consumidor venezolano ante estos proyectos rara vez es analizado por los medios, que suelen enfocarse en el entorno macro o político, dejando de lado el proceso de adaptación y resiliencia microeconómica.
- Tampoco que el renacimiento del crédito al consumo, con plataformas como Cashea están reimpulsando el acceso financiero y el consumo interno, beneficiando tanto a consumidores como pequeños empresarios, sin mayor reconocimiento en los medios tradicionales. Mientras la macroeconomía sigue siendo tema dominante, la reaparición del crédito al consumidor mediante plataformas fintech como Cashea está revolucionando el acceso financiero en Venezuela. Dicha plataforma ya canaliza 3% del PIB nacional y sirve a la mitad de la población adulta, permitiendo el financiamiento de compras cotidianas y reimpulsando el consumo interno y el crecimiento minorista. La reconstrucción del crédito no ha recibido el enfoque necesario como herramienta de recuperación económica ni desde la óptica del consumidor o del pequeño empresario


