Morfema Press

Es lo que es

Buena semana, por @ArmandoMartini

Comparte en


La comenzamos un poco antes, el 12 de febrero, celebrando los 208 años de una batalla que se convirtió en tradición venezolana. Fue aquél año, 1814, periodo de pesadillas y contrariedades para las fuerzas independentistas que perdieron más que ganaron. Año que comenzó la misma primera semana con el asedio a Puerto Cabello, cuando un aproximado de 400 hombres, organizan un asalto a la plaza fuerte del imperialismo español. Fracasan, pero ponen acoso a la ciudad sin lograr su rendición, más o menos como la oposición de estos tiempos, hostigan, asedian al régimen, que no puede dormir tranquilo, pero tampoco se rinde.

Comenzando febrero -la desventura vergonzosa del 4 empequeñece la historia y por eso, la obviaremos-, el español patriota Campo Elías es derrotado por Boves -1814 sería el año de triunfos del asturiano-; pocos días después el patriota y aristócrata José Félix Ribas viene a Caracas sin tropas disponibles, enciende el fuego de la juventud caraqueña, que llena de estudiantes y seminaristas sin experiencia, lo sigue hasta lo que es La Victoria, en el estado Aragua, y a base de coraje, furia libertadora y disposición al sacrificio, derrotan al feroz José Tomás Boves y sus turbas asesinas, impidiéndole seguir hacia Caracas. El 12 de febrero de 1814, fecha de gloria para una juventud que, como la venezolana, ha sido siempre protagonista de rebeldía y libertad. Hoy traicionada por cohabitadores, cómplices e infiltrados.

Pero es también mes de querencias, se celebra el Día de los Enamorados, el mundo se colma de recuerdos, obsequios, finezas y poesías. De reconciliaciones, aclarar, superar mal entendidos, borrar ofensas, lograr coincidencias. No es sólo día de novios, flores y sonrisas, serenatas, composición musical para ser cantada al aire libre, durante la noche, a la luz de la luna -galantear con el libro de poemas de García Lorca puede ser hasta peligroso-, sino día del amor y amistad como tal, expresión humana, renovación de ideales. Puede un hombre cortejar a una mujer y viceversa, éste será su día, pero pueden ambos también estar encariñados de la vida, prendados de sus objetivos, afanes, trabajos y fatigas que se soportan, éste también es su día.

Una cosa es la lealtad perseverante y hasta dispuesta al sacrificio del buen perro, pero ése es un instinto, algo irrefrenable. El amor es cosa humana, es el espíritu obsesivo, lanzado adelante, indetenible, pero con elementos de razón, de por qué, incluso de para qué. Se ama, se enamora, pero también se siente entusiasmo y afición por la Patria, no es sólo asunto de leyes y conveniencias, es amor puro, leal, profundo, imborrable. Por la Patria se puede disponer de todo, se sacrifican otros amores, necesidades, satisfacciones, odios, hasta la vida.

Y sobre esa base, se pregunta si ciertos políticos que mandan por convicciones o por la fuerza, y otros que se oponen a esas convicciones o a la fuerza, pueden con sinceridad hablar de amor por la Patria.

@ArmandoMartini

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top