Hay personas que miden su valentía por el tamaño de los gigantes que enfrentan. Tú, en cambio, la mides por lo que nunca vas a ceder, sin importar de qué tamaño venga el monstruo que tengas enfrente.
Te robaron una elección. Te sacaron de las calles a punta de disparos un jueves de enero y horas después te devolvieron, viva, para seguir exactamente dónde estabas. Te negaron la entrada a tu propio país. Te dieron un Nobel de Paz mientras el régimen seguía cazándote. Y ahora, con el poder ya fuera de las manos que lo usurparon durante veinticinco años y con Delcy Rodríguez al frente de lo que queda de esa estructura, te insinuaron darte una silla en una mesa —la del 1 de agosto— respaldada nada menos que por la potencia militar más grande del planeta.
Y dijiste que no.
No porque te asuste sentarte frente a gigantes. Los has enfrentado toda tu vida. Dijiste que no porque en esa mesa no ibas a poner lo único que no es tuyo para negociar: la dignidad de un pueblo que ya votó, que ya perdió a los suyos en los terremotos de junio, que vio cómo intentaban bloquear hasta la ayuda que él mismo organizó para sus heridos.
Ese es el amor que le tienes a esta lucha: no el que se rinde ante el tamaño del enemigo, sino el que se sostiene exactamente donde debe sostenerse, aunque el gigante de turno cambie de nombre, de uniforme, de bandera.
Por eso, María Corina, cuando dices que no serán obstáculo para ningún avance real, cuando dejas sobre la mesa —sin estar tú en ella— la lista de lo que sí vas a exigir: instituciones recuperadas, presos liberados sin excepción, garantías para todos, elecciones que lleguen de verdad, respeto absoluto a lo que el pueblo ya decidió, no estás retrocediendo. Estás demostrando, otra vez, de qué está hecha tu palabra.
Hay una forma de valentía que no necesita gritar. Es la tuya: la que enfrenta monstruos sin volverse uno de ellos, la que no negocia lo único irremplazable de un país entero. Por eso seguimos aquí contigo. No porque no dudemos, no porque no hagamos preguntas, sino porque hasta ahora, comunicado tras comunicado, has hecho exactamente lo que dijiste que ibas a hacer.
Sigue, María Corina. Que el 1 de agosto llegue, y que nosotros sigamos mirando, con los ojos bien abiertos, del lado de la dignidad.
Vamos por más…
José Ignacio Gerbasi
@jgerbasi


