Por Ángel Álvarez en X
Primero, aclaro que NO ES la aceptación de los hechos presentes como dados y, en consecuencia, acatar los dictados del poder sometiéndose voluntariamente.
Realismo es entender que la política es acerca del poder y que el poderoso solo puede cambiar de opinión o ser sustituido si se ejerce en su contra un poder igual o superior al que posee.
En consecuencia, no es realista el aspirante que se somete a otro, sino aquel que obtiene y ejerce los medios de poder necesarios para imponerse sobre otro poder.
Esto es válido en política internacional y política interna, y se opone no solo al sometimiento voluntario (donde acaba la política) sino a la creencia de que el acuerdo y la obediencia tienen solo o principalmente bases morales.
Esgrimir un argumento supuestamente “realista” para aceptar el sometimiento voluntario es negar la política y su hecho fundamental: el conflicto (y lucha) entre poderes como base de todo acuerdo político.
Un político no puede avanzar en su carrera replegándose, retrocediendo y renunciando cada vez que enfrenta una adversidad. Renuncias y repliegues pueden ser tácticas, pero jamás una estrategia de poder. Y lo peor es que si se repiten, el desprestigio personal es enorme.
Ángel Álvarez en venezolano, Phd en Ciencia Política y profesor de la Universidad de Otawa,


