De Gómez a Delcy: El contrato cambió, las preguntas permanecen

Comparte en

Por Emiro Vásquez

Durante Juan Vicente Gómez, Venezuela entregó grandes concesiones porque no tenía capital, tecnología ni capacidad para desarrollar su petróleo.

Las compañías extranjeras invirtieron, construyeron infraestructura y multiplicaron la producción. En 1928, Venezuela ya era el primer exportador mundial.

Pero también controlaban la operación, la comercialización y buena parte del valor generado por el barril.

Un siglo después, Venezuela vuelve a necesitar capital, tecnología, mercados y operadores capaces.

La diferencia es jurídica.

Hoy se utilizan empresas mixtas, contratos de participación en la producción, acuerdos estratégicos y memorandos de entendimiento.

Pero la soberanía no se determina solamente por quién aparece como propietario del yacimiento.

También depende de quién:

* Opera los campos.
* Certifica la producción.
* Recupera los costos.
* Comercializa el petróleo.
* Administra los ingresos.
* Decide el destino del barril.
* Audita el negocio.

La iniciativa impulsada por Estados Unidos puede acelerar la recuperación de la industria petrolera venezolana, atraer inversiones y devolverle al país capacidad de producción.

Eso representa una oportunidad importante.

Pero, precisamente por su magnitud, los términos sobre participación, comercialización y supervisión financiera necesitan ser explicados con transparencia.

El acuerdo anunciado comprende 17 bloques o áreas petroleras estratégicas, nueve en Oriente y ocho en Occidente, asociados con aproximadamente 65.000 millones de barriles.

Su alcance es demasiado importante para Venezuela, Estados Unidos y los inversionistas como para permanecer rodeado de interrogantes.

Este análisis no cuestiona al presidente de US, a Chevron, Eni, Continental, TotalEnergies, ExxonMobil ni al capital extranjero.

Se concentra en la estructura del acuerdo.

Para evaluar su verdadero impacto necesitamos conocer:

* La fórmula de recuperación de costos.
* El precio de comercialización.
* Las obligaciones de inversión.
* Los mecanismos de auditoría.
* La participación fiscal.
* El valor neto que recibirá Venezuela por cada barril.

La transparencia no debilita los acuerdos.

Permite evaluarlos, protege al inversionista, fortalece la seguridad jurídica y reduce el riesgo de que un futuro gobierno desconozca lo firmado.

Juan Vicente Gómez convirtió a Venezuela en potencia petrolera, pero no construyó instituciones capaces de transformar aquella riqueza en desarrollo sostenible.

El capital puede recuperar la producción.

La confiabilidad puede mantenerla.

Pero únicamente instituciones sólidas y resultados verificables pueden convertir esos barriles en BENEFICIO PAÍS.

LA SOBERANÍA PUEDE PERMANECER ESCRITA EN LA LEY Y PERDERSE EN LA OPERACIÓN DIARIA.

Pa’lante es pa’llá.

Venezuela 5.0

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top