El transcurrir del tiempo es una constante. El año, como unidad de medida temporal, marca el ritmo de la vida y brinda la oportunidad para reflexionar sobre el pasado, vivir el presente y planificar el futuro. Todo inicio es acompañado por una mezcla de emociones, reflexiones, expectativas y algo de melancolía. Momento propicio para mirar atrás, evaluar logros alcanzados, desafíos superados y lecciones aprendidas. A su vez, invita a proyectar metas y aspiraciones hacia el futuro.
El reloj marcó la medianoche, el tañer de las campanas colmaron el ambiente, el cielo se iluminó con destellos de colores y resplandores se confeccionaron con exquisitez; mientras el mundo da la bienvenida al nuevo año. La celebración es un fenómeno global que une a diferentes culturas y creencias en todos los rincones del planeta en un momento de esperanza y renovación.
La festividad, es una fiesta que reúne a la comunidad para despedir el año que se va y dar la bienvenida al futuro con júbilo y optimismo. En los hogares fulguran sonrisas y abrazos, las calles brillan de amistad y alegría, el sonido de los fuegos artificiales retumba e ilumina el espacio de los astros, que por efecto visual parece rodear la Tierra.
La celebración en Venezuela, tiene un significado especial, porque aún enfrenta luchas y cambios significativos, que han dejado huellas profundas en nuestras vidas. Presos y exiliados políticos con causa abierta y negación de identidad, familias separadas, economía e instituciones destruidas; con libertad restringida y una democracia defectuosa, minusválida, por ello y mucho más, el arribo del nuevo año trae consigo la perspectiva del buen porvenir. Millones participarán, y serán testigos de una representación que simboliza el cierre de un capítulo y la apertura de otro repleto de oportunidades.
El 22 de octubre 2023 la ciudadanía otorgó un mandato innegable que debe cumplirse, acatarse y respetarse. El 2024 se destacará por el arraigo ciudadano, el valor, coraje y resiliencia de la comunidad ante las amenazas y provocaciones premeditadas, pero también estimula a mirar hacia adelante con certidumbre, confianza y determinación. Un lienzo en blanco, que, como ciudadanos, tenemos la posibilidad y responsabilidad de rellenar con vivencias, decisiones, experiencias, crecimiento y colaboración. Un ciclo que se repite, pero a su vez, ofrece posibilidades de modificar para renovar y reinventar.
La celebración más que un evento festivo, es un recordatorio de la fortaleza ciudadana y su capacidad para enfrentar crisis, superar jactancias y distinguirse ante la humillación. ¿Cuál es el propósito para Venezuela? ¿Qué aspiran los ciudadanos? ¿Cómo contribuir al bienestar del país?
Las luces parpadean, la multitud se articula en coro de satisfacción, agrado y deleite. El mensaje es claro e inequívoco: el futuro está lleno de alternativas, expectaciones y posibilidades. El año 2024, es de voluntad de cambio, ocasión para comenzar con renovada ilusión, determinación y hacer realidad un sueño de libertad y democracia. ¡Venezuela y los venezolanos lo merecemos!
¡Que este 2024 traiga consigo éxito, salud y felicidad para todos!


