“Al final tendrán que rendir cuentas», Marshall Billingslea (06/08/26)
Con sus posturas de sumisión y alarde, Cabello se ha hecho sentir como factor indispensable para ser tomado en cuenta y salir ileso en cualquier eventualidad, luego de los hechos del 3 de enero. Sus bravuconadas encriptan el gen de la sobrevivencia, el mismo que se activó cuando con artificios pretendió esquivar su participación en el golpe del 4F del 92.
Esa ambivalencia le ha permitido codearse con quienes le han puesto precio a su cabeza y pavonearse entre ellos con absoluta impunidad en plan de ministro policía que aún reprime y apresa. El mismo que subvierte el rol que estableció la administración Trump a cada una de las dos partes de la mesa, en un afán que va más allá de las formas. Lo de Cabello es un asunto de fondo que cobra importancia, cuando por la acción y omisión de él y este régimen quedaron a la vera del camino todos los diálogos anteriores. Ningunear, provocar, entorpecer, sembrar dudas, retrasar y cooptar voluntades, como lo hace, forman parte de un know how que los implosionó. Hoy lo intenta de nuevo al pretender que correspondería algún papel protagónico a la hoy inoficiosa Asamblea Nacional del 2025. A regañadientes, con el pellejo en juego, tendrá que cumplir las órdenes superiores y aceptar que es agenda de la comisión negociadora lo concerniente a las designaciones del CNE y TSJ, que además apunta a mayores objetivos: las designaciones del Fiscal, Contralor y Defensor del Pueblo y el despeje de una ruta electoral con lapsos ya concebidos.
El abominable desempeño de ese clan nos llevó al tutelaje de los Estados Unidos. Esa es una brutal realidad en la que se está perfilando nuestro futuro político y económico. Pareciera que los Rodríguez asumieron la derrota, por su entrega absoluta. Evaluamos que los pasos han sido significativos: extrajeron a Maduro y Cilia, mantienen al resto de altos cargos del régimen sub iudice, con sanciones, órdenes de captura y expuestos por jugosas recompensas; han avivado el enfrentamiento y el desmadre de quienes obedecen arrodillados con aquellos radicales que disienten, dirigen el cumplimiento de los pasos previstos para el fortalecimiento económico, pasaron de la operación Lanza del Sur a tener una mayor presencia del Comando Sur, mediante la activación de la Fuerza de Tarea Conjunta-Hemisferio Occidental, más cónsona con nuestra segura incorporación al Escudo de las Américas, que privilegiará a la región en lo geoestratégico, adquiriendo mayor relevancia frente a la guerrilla y carteles colombianos, visto el triunfo de De la Espriella. Finalmente, nos han dotado de una vía perfectible hacia la transición que seguramente superará las dificultades, por su decisiva determinación. Son el fiel de la balanza.
No está expedita la vía sin María Corina y es nuestra obligación mantenernos firmes y seguir presionando para que los resultados estén sintonizados con lo que aspiramos. En cuanto retorne, se fortificarán esos esfuerzos. Solo así saldremos de este atolladero y así pasar del Estado tutelado al Estado de derecho y, por ende, soberano.
Todo lo anterior a pesar de Diosdado, quien de lejos ha sido el hombre más poderoso y emblemático de este régimen junto a Chávez y Maduro: ha fungido como ministro en más carteras que algún otro y ha sido vicepresidente, presidente encargado, gobernador, diputado y presidente de la Asamblea Nacional y de la Constituyente, censor de medios, jefe del PSUV y de los Colectivos. También es el integrante del régimen y el venezolano con el récord de más sanciones internacionales. Se le atribuyen graves delitos y grandes fortunas. Entre otros países y organismos, se han impuesto por Canadá, Unión Europea, Suiza, México y la más contundente de Estados Unidos, que ofrece una recompensa de 25 millones de dólares por su captura.
Sabiendo que tendrá que rendir cuentas, cabe preguntarse si podrá seguir Cabello en plan de francotirador de la transición o si en él prevalecerá el gen de la sobrevivencia. Son interrogantes que solo las contestarán su sometimiento o sus arrestos frente a un implacable tutor.
Víctor A. Bolívar
IG/X:@vabolivar
12 de agosto de 2026


