Han pasado tantas cosas desde el 3 de enero que hasta regresó José Luis Rodríguez Zapatero. Su llegada a Caracas, sin escala en el Palacio de Miraflores -ahora ocupado por Delcy Rodríguez- causó considerable sorpresa. Del expresidente del gobierno español se sabe cuando aparece, pero no tanto cuando desaparece. Es una de sus destrezas más reconocibles. El 28 de julio de 2024 estaba en Caracas. Luego se esfumó. Es extraño porque habiendo ganado Nicolás Maduro las elecciones se perdió el jolgorio.

Tras su partida de entonces, el régimen desató la mayor cacería de venezolanos que se recuerde en este amargo siglo XXI. Su vuelta, por gentil atención del coordinador de la Comisión del Programa para la Paz y la Convivencia, el ministro de Cultura, Ernesto Villegas, coincide con la excarcelación de muchos de aquellos que fueron apresados a la fuerza, desaparecidos la mayoría, tras las elecciones del 28J por el empeño de decir que los que se declararon ganadores habían perdido de calle.

Tardó un par de meses en volver a saberse del expresidente socialista hasta que se vio necesariamente obligado a asistir a la presentación, en el Ateneo de Madrid, del libro La democracia y sus derechos. El texto trata de él, de sus períodos en la presidencia del gobierno español (2004-2011). Y, claro, lleva su firma. Un nutrido grupo de periodistas lo atrapó antes del acto y las preguntas, más que sobre el libro, fueron sobre su papel en el conflicto venezolano.
“Soy un mediador”, adelantó. Y la protección de tan encomiable rol le impedía “cualquier pronunciamiento”, esgrimió. Los periodistas, y quienes los leen, ven o escuchan, se quedaron con las ganas de saber si ZP avalaba el resultado leído por Elvis Amoroso. Nadie tuvo tiempo, ni ganas tal vez, de preguntarle quién lo había designado mediador.
Más adelante ya no hubo tiempo para insistir en la pregunta sobre su mediación porque en abril de 2025 el dirigente socialista en ocasión de presentar una nueva obra, La solución pacífica, se declaró “defensor de derechos humanos”. En su último libro se dice que ZP tiene “amplia experiencia en geopolítica y en resolución de conflictos”, que cree en el “diálogo y la cooperación para desterrar la confrontación”.
Y en esas anda por Caracas, liberado de su discretísima tarea mediadora, expresando su confianza plena en Delcy Rodríguez, respondiendo incluso lo que no se le pregunta sobre su cercanía e intercambio frecuente con la mujer que sustituye a Maduro y que en España es el centro de un polémico caso -el Delcygate- en el que participó el entonces ministro José Luis Ábalos, exsecretario de organización de su partido y hombre de confianza de Pedro Sánchez. Ábalos es hoy, ciertamente, un político preso, con juicio poco menos que televisado y pruebas de todo tipo.
Estamos, pues, frente a un “momento Zapatero”. Tanto aquí, como del otro lado del océano, se trata de impedir que llegue al poder la mayoría. La derecha con tal de gobernar es capaz de convencer a la gente. ZP sabe cuál es la solución.
Editorial de El Nacional


