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El retroceso chileno, por @ArmandoMartini

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El futuro es imposible vaticinarlo, pero existen conjeturas. Chile es de los pueblos más ponderados, sobrios y racionales, pero consintieron la picardía de la izquierda populista, embustera. El Partido Comunista, muestra sus garras manchadas de historia sangrienta. La tolda de la hoz y el martillo opta por mayor poder de participación para implantar el comunismo e iniciar la transición para desmantelar al modelo neoliberal, aunque a la distancia se ausculten sigilosos ruidos de cimitarras.

Desplegaron un discurso que agotó el manual del buen revolucionario, al buen salvaje. Rentabilizar el enojo de los excluidos, la miseria de los que piden soluciones asistenciales y limosnas, antes que trabajo y esfuerzo. La oratoria es una retahíla de promesas de campaña del PSUV: aumentar impuestos a los ricos, beneficiar las minorías vulnerables, promover agendas del marxismo cultural, concretar plan de accesibilidad a la educación gratuita, bandera que impulsa desde tiempos como dirigente estudiantil. La victoria es consecuencia del pésimo manejo de sus antecesores. De modo que la derecha y la política conservadora, deben hacerse responsables, por generar un contexto que permitió la vuelta del fantasma comunista. Chile debió blindarse mejor, adaptarse, para no retroceder. Es tarde. Toca empezar de nuevo.

Consiguieron lo que buscaban: derrotar la riqueza, destruir al rico y materializar la pobreza que siguiendo, a su vez, el razonamiento Papal debe ser el estado de gracia más cristalino por opuesto al estiércol del diablo. Pero, cuando llegan al éxtasis, estallan en queja y buscan a otros pudientes para robarles y confiscar el patrimonio lícito.

Descubrieron a la pobreza tolerable igualmente distribuida. Es decir “hasta ahí”, igual para todos. Excepto para los cuales no tienen resentimiento, como funcionarios corruptos, sindicalistas mafiosos, o el típico vivo que encontró la vuelta y otros personajes del submundo ilegal respecto de los cuales no se muestra nivel de ofensa ostensible.

El deterioro intelectual, espiritual y enamoramiento del pobrismo implica un retorcimiento de valores constructivos para la vida pacífica, pero siempre con la duda que tal extravío tenga vuelta atrás. Mientras ese complejo no sea removido del alma chilena, no tendrá solución. Nadie vivirá mejor, venerando vivir peor.

Chile tiene problemas, sin embargo pero el dilema es angustioso y dramático; vivir en frustración por preferencias, constituyen una encerrona de la cual es difícil escapar. Sin dificultad económica, social o política. El inconveniente es médico; de orden psicológico profundo que impide resolver. Los electores compraron una moto vieja, destartalada, con batería desgastada de consignas, pero remozada en la fachada y empaque. El remedio va empeorar la enfermedad, si consideramos que el pronóstico será rojo, colectivista y centralizado. Cuidado en confiarse, pensando que Viña del Mar no es la Guaira. No por ahora.

Florecerá la nueva nobleza de tramposos, funcionarios corruptos, narcos amparados por el poder y revolucionarios de pacotilla que vivirán como reyes. No obstante, los ciudadanos honrados, decentes, de buenas costumbres se hundirán en la pobreza. En esa misma miseria, indigencia y carencias que el pontífice les enseñó a reverenciar.

Con medio país decepcionado, giraron a la izquierda; quienes no recuerdan ni estudiado el desastre comunista, además de los menos favorecidos que sueñan delirios y fantasías dentro de sus frustraciones. El triunfo de la infamia denigrante del Foro de Sao Paulo, Grupo Puebla que ofrece justicia popular inflando la estructura estatal, provocará fuga de capitales y disminución de la iniciativa privada. Lo mismo que hizo el siniestro comunista, médico cirujano socialista fuente de migración y prólogo a la tiranía militar. Los chilenos se decantaron por el perverso populismo izquierdista. La diferencia, el joven revolucionario es civil y el venezolano era militar.

Sólo una dirigencia firme y decidida, podrá frenar el desastre de la izquierda estatista, que ignora la eficaz de la Europa, y si se deja seducir por la criminal castrista que la ocupará cargada de promesas, hambrientos de influencia y dinero. Para el castro-madurismo lo sucedido es un éxito. Para la democracia y eficiencia latinoamericana, un problema delicado y riesgoso.

El vacío político conduce al calco de arquetipos fracasados. Se vota por el héroe de mil caretas, que augura bonanza; redentor, padre sustituto de próceres de la independencia. Pero más allá de la apariencia, la izquierda no sale de sus cavernas. Cambia de fachada, manteniendo cautivos a los espectadores de un espectáculo predecible, que alienta la burocracia, ineficiencia, corrupción y esclaviza como parásitos de la renta pública.

Nada optimista el panorama con el retorno al comunismo. Huele a chavista de clóset y pronto saldrá del armario. Destella como doble agente, espía, portaviones de la internacional socialista, cuya venganza del allendismo soñó y parece concretarse. Los comunistas fantasean con el regreso del espíritu de Allende.

Chilenos, protéjanse en dólares y no dejen que los aplasten como en Caracas. Venimos del futuro de Venezuela, y sabemos el final de la historia. Mírense en nuestro espejo.

@ArmandoMartini

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