Dicen que el tiempo no se mide en los días que pasan, sino en el significado que le otorgamos a las heridas compartidas. Hoy, al cumplir catorce años de camino, comprendemos que la historia de Vente Venezuela no ha sido una simple acumulación de fechas en el calendario; ha sido el acto heroico de construir un propósito donde otros solo veían abismo.
Si intentara plasmar aquí cada nombre, cada rostro de nuestra dirección nacional, de los incansables equipos regionales y de los valientes referentes municipales, la tinta no alcanzaría. Y el riesgo de omitir un solo rincón de entrega sería una injusticia imperdonable. Lo hermoso de estos catorce años es que la hazaña no le pertenece a las individualidades; le pertenece a un cuerpo entero que ha aprendido a latir al mismo ritmo.
Ese cuerpo está integrado tanto por quienes desgastan sus días en la primera línea de la estructura, como por ese maravilloso universo de mentes, pensadores y guías silenciosos que, aun sin vestir formalmente nuestra camisa, han llevado esta causa en el rigor de su intelecto y en la pureza de su alma. A los que ejecutan en el pueblo más distante y a los que alumbran con sus ideas desde la distancia constructiva: gracias. La libertad no se confecciona en una tela, se cultiva en el pensamiento y en los valores compartidos.
Viktor Frankl nos legó una verdad inquebrantable: «El hombre que tiene un «para qué» para vivir, puede soportar casi cualquier «cómo»». Cuando la realidad nos golpeó con dureza, cuando el cansancio parecía la única salida lógica, este movimiento no eligió la sumisión. Elegimos el sentido. Decidimos, conscientemente, ser el faro en medio de la niebla. Ustedes han transformado el dolor colectivo en combustible espiritual, devolviéndole a una nación entera la certeza de que su dignidad sigue intacta.
Hoy, mi gratitud hacia cada uno de ustedes trasciende las palabras. Gracias por su coraje invisible, por las horas robadas al descanso, por defender la verdad cuando mentir era lo más cómodo.
Al cruzar este umbral, les pido —les ruego desde lo más profundo de nuestra historia común— que mantengan este compromiso incólume. Cuando el desánimo susurre al oído que el esfuerzo ha sido en vano, recuerden la razón primera por la que encendimos esta llama. La psicología del espíritu nos enseña que el tejido que hemos sanado en los demás es nuestra propia recompensa. No bajemos la mirada, mantengamos el intelecto afilado y el corazón limpio. La historia no olvida a quienes deciden ser responsables ante su propio tiempo.
Gracias por ser el refugio de la esperanza. ¡Felices catorce años, Vente Venezuela! Seguimos, con el sentido intacto y el futuro en la mirada.
Vamos por más…
José Ignacio Gerbasi
@jgerbasi



