No es tiempo de llorar ni de arrepentimientos en el campo políticas político venezolano. Es el momento de actuación conforme a la realidad nacional en el marco de la geopolítica actual. Esto supone un análisis correcto de los factores de poder y de los instrumentos que consolidad o lo derrumban. Tomar decisiones sin un análisis científico (con los métodos de la ciencia política) es muestra de inmediatismo u oportunismo. Entendemos el inmediatismo como el modo de pensar y de actuar, irreflexivo y rápido, que solo toma en cuenta los hechos más próximos, el fracaso genera pesimismo. Y entendemos por oportunismo la actitud que consiste en aprovechar al máximo las circunstancias que se ofrecen y sacar e ellas el mayor beneficio posible, es un vicio que carcome las bases de la democracia y socava la confianza ciudadana.
En primer lugar, debe partirse, por sus actuaciones continuas, que la pandilla cívico-militar tiene como finalidad su permanencia en el poder, para operar en el marco de relaciones internacionales requiere cierta legitimación. Internamente le importa un bledo el sentimiento de la población. Los hechos que saltan a la vista son: robo descarado de la soberanía popular el 28 de julio pasado y posteriores actos dirigidos a legitimarse: convocatoria a elegir jueces de paz (tremendo fracaso la votación fue de apenas 1.8%) y ahora convocatoria de elecciones regionales. Estas elecciones están bajo el poder de órganos totalmente sumisos y involucrados en la perpetuación del poder de la pandilla. No hay que ser una lumbrera para concluir que las elecciones que convocan es una farsa.
En segundo lugar, hay que examinar los factores de poder en el país. Los poderes del Estado están manejados por la pandilla. El TSJ totalmente a disposición de las ´órdenes de la pandilla. El cuerpo legislativo, no es tal, es una manada dirigida por unos capos que aplauden los discursos como focas. El árbitro electoral al total servicio de la dictadura, que más muestra que el robo del 28 de julio. El alto mando de las FF. AA forman parte de la cúpula de la pandilla, vinculados a diversos negocios, además, ejecutores de actos de terrorismo de Estado y crímenes lesa humanidad. Los factores de poder civiles, totalmente diezmados, fragmentados y aislados (sindicatos, ONG, gremios profesionales). El sector empresarial, un sector haciendo negocios con la pandilla, otros en silencio sobreviviendo y otros que salieron con sus capitales al exterior. Los medios de comunicación en total dominio del régimen.
En tercer lugar, los factores de poder internacionales. En Venezuela, por su conveniencia geopolítica, se han instalado. Rusia, China e Irán. No contamos a Cuba, porque noes factor de poder, es un sabañón para nuestro país, pero presta su experiencia represiva y los modos de sometimiento de la población. Con China, Rusia e Irán hay una inmensa deuda, incalculable por la oscuridad de las finanzas del régimen. Por otra parte, están la UE y algunos países latinos que hacen fuerza por la salida de Maduro, pero no tienen fuerte pegada. Esta USA, pero las políticas de Trump son confusas y no hay decisión firme, actual, de plantearse de cara contra la pandilla. Es posible que en ese manejo geopolítico que está haciendo Trump, este Venezuela en el tablero de ajedrez. En conclusión, no hay fuerza internacional que imponga una salida política de la pandilla.
En ese escenario hay convocadas unas elecciones. Ya el oficialismo ha designado sus candidatos a gobernaciones, por supuesto, no en forma democrática, basados en su lealtad a loso grupos dominantes internos. Para ser candidato hay dos condiciones primarias. Reconocer a Maduro como presidente electo y aceptar los resultados del CNE. Obviamente, debe pasar el filtro del gobierno, pues, son los que deciden quienes pueden ser o no candidatos.
Ya hay personajes que se dicen opositores que han lanzado sus candidaturas. Tratan de justificar las bajo el cuento que se puede llevar mensaje a la población y develar lo siniestro del régimen. Vaya cinismo, de ¿Dónde son los muertos, los presos políticos, los exilados, los perseguidos ¿Acaso ¿son extraterrestres? No son gente pueblo. ¿Quiénes padecen hambre y pésimos servicios? El pueblo los abe, por eso votó contra Maduro.
Otro cuento es el de calentar la calle, Vaya ¡por Dios! En Venezuela todos los días se dan alrededor de 20 protestas por diversas razones: salarios, electricidad, agua, salud, enfermos renales, pare de contar. Cómo se va a calentar la calle cuando el 91.4 de la población no cree en partidos ni en los políticos. Cuando el 74.7 de la población se siente traicionada. En vez de justificar las elecciones lo que hay es que encarnarse en el pueblo, estar con ellos en sus luchas diarias, mostrar vocación de servicio.
Ir a elecciones sin condiciones trasparentes, imparcialidad, democráticas y garantías reales de respeto de la soberanía popular, es ingenuidad o colaboracionismo. Este último despedaza los cimientos de la honestidad e integridad en el ámbito político. Práctica inmoral que encuentra terreno fértil en el que florecer, nutriéndose del ego excesivo, la ambición desmedida y la falta de escrúpulos de quienes deben representar haberes e intereses de la ciudadanía. Vemos que han optado por abrazar el oportunismo como estrategia para alcanzar objetivos personales, sin importar las consecuencias para la ciudadanía que deben servir.
Considero que, por lo pronto, debe trabajar por una unidad real con objetivo común de derrocar la tiranía, mantener cohesión con los países democráticos que rechazan a Maduro. Militancia activa con el pueblo, con los presos políticos, con los derechos humanos y con la Constitución.
Rodrigo Rivera Morales
Versión Final


