La instancia cojea

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Por Soledad Morillo Belloso

La instancia que se armó —esa mesa híbrida entre la AN15 y la AN de ahora— cojea. Le faltan dos patas esenciales, y sin ellas no es arquitectura: es un taburete inestable que cualquier brisa política tumba.

La primera pata ausente es la Plataforma Unitaria. No por nostalgia ni por protocolo, sino porque es el único espacio que, con todos sus defectos, logró articular a los partidos que conservan estructura territorial, operadores, memoria organizativa y capacidad de movilización. Sin esa pata, la mesa queda sin músculo político real. Es como intentar mover un país con un volante desconectado.

La segunda pata es la representación de Edmundo / María Corina. Y aquí no se trata de “invitarlos por cortesía”. Se trata de que sin ellos no existe presencia legítima ciudadana. Son la expresión del mandato social y popular que emergió en 2024 y que, mal que le pese a algunos, sigue siendo la única fuerza con capacidad de llenar calles, sostener narrativa y marcar el pulso emocional del país. Excluirlos es como intentar encender un motor sin bujías: hay estructura, hay combustible, pero no hay chispa.

Lo que se creó es un borrador de instancia, no una instancia completa. Un taburete que pretende representar al país pero que, sin esas dos patas, no representa más que a sí misma y a otros intereses que no incluyen a los ciudadanos. 

Y aquí está el punto que muchos evitan decir en voz alta: sin la Plataforma Unitaria y sin Edmundo/María Corina, esa instancia no puede negociar, no puede acordar, no puede firmar nada que el país reconozca como legítimo. Puede reunirse, sí. Puede hablar, sí. Pero no puede decidir. O lo que decida complacerá a algunos dentro y fuera del país, pero le faltará piso político y ciudadano. Están a tiempo…

Soledadmorillobelloso@gmail.com

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