Morfema Press

Es lo que es

La omnipresencia de Trump y sus efectos en Venezuela, por Víctor A. Bolívar

Comparte en

Del proceder del presidente Trump puede especularse sin límite por su forma protagónica, avasallante e invasiva de abordar cualquier tema en todos los escenarios. Igual empeño pone en causas domésticas como universales. Su extraordinaria ubicuidad se pone de manifiesto cuando al mismo tiempo que enfrenta al juez por bloquear cambios en el Kennedy Center, lidera en paralelo una política internacional de gran impacto mundial en la que pareciera no tener pares que le impidan llegar a lo inconcebible: Irán, China, Rusia, España, la Unión Europea, OTAN, ONU y OEA, Groenlandia, Canadá, Colombia, México, Cuba y Venezuela, entre otros, son escenarios en los cuales ha impuesto su ley con acciones, pretensiones y disuasiones, creando así lo que pudiéramos denominar el “efecto Trump”.

Se superó a sí mismo —por mucho a su mandato anterior—, de manera sustancial en el plano internacional, muy particularmente en Venezuela, donde ha podido articular una política que le viene al pelo a su administración, Somos su caso emblemático: un ejemplo de obligada referencia cuando necesita infundir temor a quienes le adversan y necesitan una dosis de disuasión. Esos impecables e históricos 45 minutos humillaron a los matones del barrio. Una raya para esos envalentonados que resultaron ser el enclenque ratón del “parto de los montes”. Los capos de tutti capi ya están en una cárcel federal que espera por muchos más de la banda. La neutralización de la corrupta cúpula militar, clanes y mafias está en pleno desarrollo, queda mucho bandolero por capturar en esa fase de estabilización.

Con este redondo resultado cimentó una narrativa difícil de superar y digerir. Es multiforme, explícita e intimidante. Con ella, ha impuesto a una “presidenta encargada” postrada en una sumisión total, generadora de unas lisonjas que la envalentonan. Esos “amapuches” se corresponden con tangibles resultados en ámbitos aún ajenos al beneficio popular: el posicionamiento geoestratégico —en el continente— es coprotagónico con la explotación petrolera y minera. El aseguramiento de estas fuentes aún se encuentra en proceso, de allí que la fase de la recuperación solape a la siguiente que aborda el ámbito político: el de la transición.

En ese limbo perviven situaciones por definir para cerrar ciclos y avanzar. Los grandes inversionistas en petróleo y minería esperan por la seguridad jurídica que solo puede generarla la legitimidad de los poderes públicos. No ayuda la sobrestimación de esta mafia residual para asegurar la gran inversión. La impresentable Delcy es en sí misma una fuente inagotable de corrupción, basta señalar a su matraquero insignia: Rodríguez Zapatero. Su temeridad es tal que se vale del circunstancial apoyo del presidente Trump para mostrarse indispensable y hacerse un traje a la medida, cambiando a malandros por otros malandros en las instituciones que deben estar regidas dentro de un Estado de derecho que hoy no existe. Crea así un cisma en su propia guarida. Esa pretensión de continuismo, con ella “jefeando”, se riñe con el plan propuesto por la propia administración estadounidense. En su pecho late lo que sería un hecho negado: la esperanza de que Trump le levante la mano como candidata presidencial.

En tal contexto, María Corina se ha mantenido firme al asegurar su genuina participación como candidata presidencial de los venezolanos. Por eso ha manifestado que va a regresar a Venezuela para avanzar en la transición, alineada con las tres fases. Trae consigo el respaldo contenido en el Acuerdo de Panamá, un hecho político incuestionable que se enmarca en el plan de Trump y Rubio.

Por su ubicuidad, estamos convencidos que el presidente Trump tiene total conocimiento de lo que hoy transcurre en Venezuela. El intencional retraso de las fases por el régimen, el desborde de una corrupción descomunal, la impunidad de forajidos, la gran cantidad de presos políticos que aún esperan por su liberación y la represión que aún subsiste en el país de seguro estarán contempladas en la narrativa y acciones del omnipresente Trump, porque los malhechores, torturadores y criminales, militan en la banda de Delcy.

Víctor A. Bolívar
@vabolivar

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com
Scroll to Top