La oportuna demencia de Rafael Ramírez

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Por Elizabeth Fuentes

En una entrevista reciente con Radio Francia Internacional, el exministro Rafael Ramírez aseguró «soy un hombre muy joven» para justificar sus ambiciones de llegar a ser presidente de Venezuela. Con 63 años a cuestas y una acusación de desfalco mayúscula —calculada en 11 mil millones de dólares—, el hombre que vive entre Italia e Inglaterra aseguró al entrevistador que tratará de volver a su país «para ayudar a nuestro pueblo».

Ayuda que pasaría, según explica, por romper los nexos económicos que existen actualmente entre la Casa Blanca y Miraflores, ya que considera que entre ambos se ha llevado a cabo «un terrible acuerdo lesivo a los intereses del país… Es una confiscación de nuestros recursos y una claudicación en nuestra soberanía nacional», algo que ocurrió durante los 10 años que duró la administración de Ramírez cuando Venezuela percibió 480.000 millones de dólares en aportes fiscales (dinero que no se reflejó en ninguna mejora para «ayudar al pueblo»), mientras su gobierno le regalaba 63.800 millones de dólares a Cuba en petróleo —según reveló una auditoría publicada recientemente por el Miranda Center for Democracy—, y su primo Diego Salazar se gastaba 3 millones de dólares en una semana alojado en una suite del lujoso Hotel Ritz de Madrid, compraba relojes Patek Philippe para regalarlos entre sus amigos y gastaba otro medio millón en ropa de marca.

Con un verbo cargado de lugares comunes, Ramírez afirmó en la entrevista que si la administración Trump «puede ponerte una pistola en la cabeza», el país ha debido reaccionar «como en Irán para no hablar de Vietnam, de un país que, a pesar de la superioridad militar de la potencia agresora, le ha hecho frente». Es decir, que Venezuela le ha debido declarar la guerra a la potencia más poderosa del planeta mientras un delirante Rafael Ramírez observaría la tragedia desde su mansión en Italia.

Todavía con el sabor que le dejó estar en el poder por 10 años, Ramírez asegura que «quiero volver al país a ayudar y a luchar para recuperar nuestro futuro… yo tengo una ventaja porque soy un hombre muy joven. Todavía tengo 63 años y tengo muchas ganas de luchar por mi país y trataré de volver y hacer lo que pueda hacer para ayudar a nuestro pueblo». Esperanza cargada de mentiras, como esa de que «cuando Chávez murió yo era su mano derecha y el nuevo presidente Maduro decidió que no podía quedar nadie haciéndole sombra a su figura y comenzó una purga interna… Ellos desmantelaron todo el equipo económico de Chávez, querían el control de Pdvsa, lo obtuvieron efectivamente y la destrozaron».

—Pero la crisis petrolera empezó bajo el gobierno de Chávez y desembocó en la enorme crisis económica que continúa hasta hoy y que llevó al exilio de ocho millones de venezolanos… ¿usted qué habría hecho de forma diferente para evitar que ocurriera esta crisis de esta magnitud?, le pregunta el periodista.

—Pero fíjate, sabes que la industria petrolera es exacta, se maneja con los números. Si tú revisas todos los números de la OPEP y los estados financieros nuestros, nosotros no tuvimos crisis petrolera hasta el año 2013.

—Pero en 2012, por ejemplo, 48 personas murieron en la explosión de una refinería, cuando los sindicatos venían alertando desde hacía años sobre la falta de inversión y de mantenimiento.

—Los números de la gestión nuestra los puedes verificar. Es después, que Maduro interviene la industria petrolera en el 2015 y después la militariza. Ahí es cuando se produce el colapso de la industria petrolera y con ello, el de la economía. La explosión a la que tú te refieres es la refinería de Amuay. Es un hecho que se investigó como sabotaje… La crisis comienza cuando Maduro arremete contra Pdvsa. Metió presos a más de 150 trabajadores de la industria petrolera, muchos de los cuales continúan presos. Y tomaron el control de Pdvsa, el control con su grupo de gente y la destrozaron, desviaron el presupuesto y no invirtieron más. Y tú puedes ver en los números cómo declina la industria petrolera. Es un colapso que no tiene precedente en ningún país de la organización.

—Pero ya durante su gestión, ingenieros petroleros salieron de la empresa. También empezó la falta de inversión y de mantenimiento. Eso lo explican economistas, expertos en energía, por ejemplo.

—Tú sabes que la industria petrolera está muy politizada, el caos y la crisis comenzó con Maduro y se profundizó con Maduro. Y ahora llegamos a la situación de un gobierno tutelado por los norteamericanos.

La demencia oportuna de Rafael Ramírez regresa cuando le mencionan los millones de dólares que fueron desviados de Pdvsa y que su primo, Diego Salazar, fue quien lideró la red de desfalcos.

—¿Cómo pudo producirse un desvío de fondos de esa magnitud mientras usted estaba en responsabilidad?

—Eso que estás diciendo es falso. Lamento que desde Radio Francia Internacional hagan esas aseveraciones.

—Hay cuentas que fueron congeladas en Honduras. Hay investigaciones también del periódico español El País.

—Esta persona que tú mencionas tiene ocho años en prisión, bajo unos sótanos, sin ningún juicio ni nada. Y se ha creado toda una matriz en relación con esto. Pero esto no tiene nada que ver con la gestión de Pdvsa ni nada que ver con la gestión del acuerdo petrolero norteamericano que se está haciendo…

—Mientras usted fue ministro y presidente de Pdvsa, ¿no ocurrió ese desfalco, no se desviaron miles de millones de dólares fuera de Pdvsa?

—No, claro que no.

Le respondió en su cara al periodista como si fuese un enfermo de Alzheimer que no recuerda ni cómo se llaman sus nietos o si fue un corrupto durante 10 años y no tiene idea de dónde salieron los millones que ahora se gasta en Italia, Londres o en el prestigioso restaurante «Peter Luger», en Brooklyn, donde lo sorprendieron junto a su esposa degustando un Rib Steak que asciende, con propinas, tax y tragos, a 300 dólares por cabeza.

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