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Es lo que es

La vida como una receta perfecta: Un tributo al gran venezolano que me enseñó a amar en silencio, “José Chepino Gerbasi”, por José Ignacio Gerbasi (@jgerbasi)

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Hay ausencias que, paradójicamente, llenan todo el espacio. Hoy, en el día de tu cumpleaños, papá, tu silla puede estar vacía, pero tu esencia ocupa cada rincón de mi vida. Dicen que el duelo es el precio que pagamos por amar, pero hoy elijo no pagar con tristeza, sino con gratitud. Porque aunque no estás físicamente, has logrado esa inmortalidad que solo alcanzan los grandes espíritus: vivir a través de lo que sembraron.

Miro a mamá, la mujer más maravillosa del mundo, y en sus ojos veo tu reflejo. Ella ha sido el relicario de tu fuerza, tu bondad y tu alegría incansable. Gracias, papá, por haberla amado tanto. Al cuidarla a ella, nos cuidaste a todos; al construir un amor verdadero y duradero, nos diste el cimiento sobre el cual hoy me sostengo.

Tu vida fue una cátedra magistral de humanismo y servicio. No solo fuiste un padre, fuiste un arquitecto de futuros y un defensor de los justos. Cuando pienso en los Criollitos de Venezuela, no solo veo deporte; veo tu compromiso con la inocencia y el potencial de la juventud. Cuando paso por la UCV y recuerdo tu contribución a la fundación de la escuela de periodismo, veo tu defensa acérrima de la verdad.

Pero tu legado gremial fue más allá. Fuiste un luchador incansable por tus colegas, un pilar fundamental como fundador del Instituto de Previsión Social del Periodista (IPSP). Entendiste que el bienestar del otro es también el propio. Sin embargo, lo que más me conmueve hoy no son solo esos logros públicos, sino el misterio de tu bondad oculta. Sé que realizaste incontables obras de caridad que guardaste en el más absoluto secreto, protegiéndolas con tu humildad. Ayudaste a muchos en silencio, sin esperar aplausos, simplemente haciendo el bien como lo hace Dios: de manera invisible pero omnipresente.

Y aun con toda esa grandeza pública y espiritual, te siento cercano en el silencio de mi cocina. Sigo tus pasos en cada área que amaste, pero es entre fogones donde tu filosofía de vida cobra más sentido. Aún resuena en mi mente tu voz, explicándome el gran secreto de la existencia: “La vida es como una receta de cocina. A veces tienes los ingredientes perfectos, y otras veces tienes que improvisar con lo que hay. Lo importante es que le pongas pasión, creatividad y amor a lo que haces”.
Esa frase ha sido mi brújula. He aprendido que no siempre controlamos los ingredientes que el destino pone en nuestra mesa, pero sí controlamos la sazón.

Gracias, papá, por darme esa receta. Gracias por enseñarme que, ante la adversidad, se improvisa; ante la duda, se crea; y ante todo, se ama.
Fuiste un ciudadano del mundo que eligió amar una tierra ajena hasta hacerla propia. Un italiano más venezolano que nadie, y un venezolano con la nobleza italiana en la sangre. Fuiste, en toda la extensión de la palabra, un Gran ser humano.

Tu compromiso con la democracia, la libertad y la solidaridad dejó una huella imborrable en este país que tanto nos duele y tanto amamos.
La vida es impredecible, sí. Pero tú siempre estuviste preparado, no con miedo, sino con coraje.

Hoy, al celebrar tu vida, celebro también la mía, porque soy la extensión de tu historia.

Te quiero mucho y te llevo tatuado en el alma. Sé que desde algún lugar, con esa sonrisa tranquila, me miras y me acompañas. Te envío un abrazo que rompa las barreras del tiempo y el espacio.

Vamos por más, papá. Vamos por más. Porque tu legado no se detiene; apenas está comenzando..

Vamos por más…
@jgerbasi

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