Hace algunas semanas titulábamos una nota igual a la de hoy. La razón de la repetición es simple: Hoy, de nuevo hace falta recordar a Sun Tzu. En efecto, para ganar nuestra batalla es necesaria la tranquilidad del templo y el aislamiento de los managers de tribuna; de los glosadores de sociólogos muertos; de los generales de batallas que nunca se han peleado y de los artistas del lugar común.
La angustia es comprensible, pero la ansiedad es indeseable. Con “razones”, pero sin razón; con buena fe, algunos y con mala, otros, se ha abierto una carrera (de la que no quedará, sino el cansancio) para que se defina “cuanto antes”, una opción opositora para enfrentar a Maduro en el próximo proceso electoral.
Es un “deja vu” de la insistencia para que MCM revelara el nombre de él, o la sustituta, semanas antes del momento de la inscripción. Es una nueva versión del prejuicio, de acuerdo con el cual, Machado le va a dar un palo a la lámpara y llamaría a la abstención porque el CNE iba a participar en las primarias y que no iba a recurrir al TSJ porque eso significaría “legitimar” al sistema.
La verdad es que Machado se ha hecho imprevisible (virtud necesaria para enfrentar al poder en Venezuela) y ha terminado sorprendiendo siempre a los “augures” del desastre.
Tenemos delante un proceso complejo; sin reglas fijas, sino las que se ocurran a los organismos cooptados por el gobierno. Complejo también porque entre los candidatos que el CNE ha permitido inscribir como opositores, ni están todos los que son, ni son todos los que están. Complejo igualmente, porque pese al enorme rechazo a quienes detentan el poder político, todos los días obran para que no se inscriban los millones de venezolanos en el extranjero y tampoco dentro del país.
Frente a ese abuso inverosímil, se mantiene, no obstante, la voluntad de la inmensa mayoría de nuestros compatriotas que quiere un cambio político y más importante aún, en esta ocasión, también la inmensa mayoría de los factores de la oposición democrática, se mantienen en la ruta electoral para hacerlo valer.
Incluso, hoy tenemos la ventaja competitiva de haber legitimado un liderazgo con un proceso de primarias que arrojó un resultado inapelable. Tan contundente fue, que al gobierno no quedó más camino que evitar inscribir a su ganadora, como candidata presidencial.
Pero la gente, definitivamente es menos tonta de lo que el poder piensa. El liderazgo de Machado no ha desaparecido, a pesar del zarpazo. Su posición acerca del proceso sigue siendo la baza más importante del desafío que tenemos por delante.
Tampoco la maniobra la descarriló de la ruta electoral, la cual ha afirmado insistentemente. Gracias justamente, a haber tenido la sangre fría para no dejarse sacar del juego, frente a la arbitrariedad, frente a la persecución y los intentos de desmantelamiento de sus equipos, es que todavía la oposición democrática esta en el partido y no se han bajado las santamarías.
Ahora es que hay tiempo útil para que MCM resuelva la papeleta que tiene en sus manos. No por mucho madrugar va a amanecer más temprano.
En la tranquilidad del templo, ganaremos esta batalla y sorprenderemos al adversario.
Julio Castillo Sagarzazu


