La criollísima expresión coloquial que sirve de titulo a esta nota, fue recordada por Teodoro Petkoff cuando el MAS anuncio su apoyo a Hugo Chávez.
Teodoro nunca estuvo de acuerdo con ese disparate y aquello significo la separación suya con “el MAS de sus tormentos”. Hay que anotar que él no era especialmente un “fan” de Henrique Salas Romer, pero de política sabía y presagiaba que no era lo mejor para Venezuela, lo que ocurriría con una victoria chavista. El y HSR, se trataban con el respecto de dos dirigentes políticos que reconocían sus respectivos talentos, pero estoy seguro que difícilmente habrían sido de esos panas que salen de copas una noche. No tenía que ver nada con la política, ni con las ideas porque, por ejemplo, Salas y Pompeyo, si tuvieron una entrañable relación en la que el afecto jugo un importante papel. “Cuestión de felling”.
Con ambos, permítaseme la anécdota, me toco estar conversando, en conjunto y por separado, de muchísimos temas, incluyendo el electoral de aquella campaña de cuya fecha no quiero acordarme.
Con el auxilio de Teodoro, elaboramos una lista de dirigentes nacionales y regionales con quienes valdría la pena conversar para tratar de detener aquella marcha hacia el precipicio. No es el momento ahora de relatar los pormenores de aquella gestión pero, a la vista quedó, que fue infructuosa. El MAS marchaba, a paso de vencedores al “peor error de su historia”, como le escuche decir a Felipe Mujica hace unos días, en una reflexión que le honra, en un país donde a los lideres políticos les cuesta tanto decir que se equivocaron y, sobre todo, ponerles nombre y apellido a sus errores. (¡Chapeau, Felipe!)
En aquel momento, las elites venezolanas, las económicas, las sociales y las intelectuales esgrimieron toda clase de argumentos para justificar su adhesión a una candidatura como la de Chávez. Unos hacían las inefables justificaciones ideológicas: es de derecha, es un oligarca; es un catire ojos azules; un alemán nazista. Otros eran más profundos: es antipático, no nos saluda, no nos invita a los cocteles de Quinta Carabobo. Algunos echaban mano a los “deja vu”: aquí hace falta una cachucha; un militar que meta en cintura a los malandros. Otros mas avispados, los verdaderos “amos del valle”, los que vivían de los privilegios y las canonjías de los permisos oficiales; de las ventajas arancelarias y de los guisos del poder central, sacaron la cuenta de que podrían amansar al teniente coronel y se bajaron de la mula bien gordo y otros, también, pusieron sus medios de comunicación o su talento para apuntalar esa candidatura. Lo que pasó, es cuento conocido.
Es probable que hoy en día, sea muy poca la gente que voto por Chávez, apoyándose en aquellos argumentos, que no esté ahora arrepentido de haberlo hecho. No se necesita ser politólogo para deducir que, para decir lo menos, el país estaría mucho mejor de lo que está ahora.
Pues bien, henos aquí que, a pesar de aquel arrepentimiento, nos encontramos que estos mismos, o parecidos, argumentos se siguen blandiendo en relación con una candidatura como la de María Corina Machado.
Es muy probable que aun no caigamos en cuenta de que este desafío que se nos viene encima no es el de un país normal. En un país normal cabria plantearse algunas exquisiteces para tomar decisiones electorales, pero Venezuela no es un país normal y es mas que obvio que María Corina Machado es la opción que representa de manera más antitética al régimen chavista; que es igualmente un liderazgo alejado de las practicas opacas de sectores de la oposición que les enajeno una buena parte de la credibilidad popular; que es la que está mejor colocada en la opinión publica para dar esa batalla y la que tiene más posibilidades de crecer para enfrentar ese compromiso.
Su auge en las encuestas es, sin duda, el resultado de la combinación de todos estos factores, pero básica y fundamentalmente porque su decisión de participar en las primarias se convirtió en un hecho político mayor en el país.
Para Venezuela y para su democracia, es importante que MCM se haya sumado a la lucha por el rescate del derecho a elegir; es importante también que haya salido a la calle a disputarse el favor ciudadano. De alguna manera, estos hechos han cambiado la ecuación política y electoral del país y la han cambiado para bien.
Las primarias con María Corina y muchos otros candidatos, recorriendo el país, ha sido una decisión feliz, entre tantas infortunadas, que las fuerzas democráticas venezolanas han tomado en los últimos meses.
El chavismo se ha dado cuenta de ello y de que la legitimación de ese proceso era un peligro para su supervivencia. Esa es la razón por la que no “autorizo” a ninguno de sus agentes para que participara y la razón por la cual ahora, niega la asistencia del CNE. En las actuales circunstancias, Maduro no puede permitirse, ni siquiera, el riesgo de que la primaria fuese ganada por una opción potable para él. Cualquiera, legitimado por ese proceso, podría poner en peligro su candidatura el año próximo.
De manera que bien nos valdría no tropezar de nuevo con la misma piedra con la que tropezamos cuando una mayoría de venezolanos voto por Chávez por las razones que hemos comentado.
Unas primarias ganadas por una opción como la de María Corina, es una opción robusta, competitiva y clara para ir “a por todas” el 2024.
¡Que no nos esperen en la bajadita, otra vez!…


