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Es lo que es

Mensaje de esperanza cierta

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Hermanos, en el seno de la oposición venezolana se ha acentuado una recia andanada de acusaciones mutuas.

Por: José Ángel Ocanto

En una palabra, la débil Unidad sostenida dentro de los partidos de la MUD, o Plataforma Unitaria, ha implosionado, después de la supresión de la Presidencia interina. Eso, con el aditamento de que sólo se ha tratado de una supuesta Unidad coyuntural, de carácter meramente electoral. Cuando era imprescindible organizar y blindar una Unidad real, de país, con los sectores sociales, para enfrentar así en el día a día las arremetidas de la tiranía y darle aliento a la dura lucha planteada.

Nuestro propósito no debe estancarse ni verse torpedeado por esa atmósfera hostil.

No perdamos el foco.

Presentemos a María Corina Machado como lo que es: una figura ajena a esa diatriba y, sobre todo, libre de sospechas de cercanías con el régimen y de negociados oscuros. El sabio tiempo le ha dado la razón, al desmarcarse por completo de esa trajinada, desprestigiada forma de hacer política.

Esto que está pasando puede y debe tener un efecto desbrozador, capaz de sincerar las fuerzas para que el país, ahora desconcertado, vea claramente en quién puede confiar y en quiénes no.

El G4 luce enteramente divorciado del resto de la nación. Una muestra: acaba de producirse una movilización nacional importante de los educadores, sin la participación de esos partidos que se arrogan la hegemonía opositora, pero están gravemente en entredicho, más pendientes de los activos de la república en el exterior, que aún no han sido arrebatados por la usurpación. Los principales líderes de esos partidos (no su militancia, claro, no sus bases) están sumidos en el descrédito por obra de las asquerosas inculpaciones que unos y otros se lanzan, sin medir las consecuencias.

Que nazca en medio de esa tempestad, de esas infortunadas borrascas, una luz fuerte, estimulante e inspiradora.

Marquemos la diferencia. Convenzamos a los venezolanos de que hay razones para mantener viva una esperanza cierta.
Extraigamos fuerzas de la adversidad. Porque al final de la meta llegan los que persisten, aquellos que están preparados para los estragos de la jornada.

Seamos aquellos que no se distraen ni se rinden.

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