«Se está creando un momentum enorme que está configurando unas condiciones únicas para mi regreso».
María Corina Machado
Autores que se han referido al momentum en el ámbito político, lo asumen como un término que en la comunicación política se utiliza para definir el impulso que una idea o persona tiene en un momento y contexto determinados. Se caracteriza por ser imparable, inevitable, extraordinariamente oportuno y por saber conectar el espíritu del momento. Es la energía que genera cambios, impulsa logros y transforma aspiraciones en hechos en el ámbito político.
Unas cuantas líneas hemos dedicado al retorno de María Corina Machado. Lo hemos calificado como el “parteaguas” que marcará un antes y un después en la historia del país. Quienes anhelamos el profundo cambio que ha de encauzarnos a una impostergable democracia en su mejor versión, seremos testigos y protagonistas de ese hito. Nuestra voluntad, inspirada e impulsada por el liderazgo de MCM, se constituye en nuestra principal fuente de energía generadora de esa transformación política. Su arenga en Madrid a todos los venezolanos en el exilio de “preparar las maletas”, pautó un regreso de amplio espectro. Un planteamiento que seguramente no será ignorado por nuestro principal aliado. Ese momentum, debemos verlo mas allá de este trascendental evento político. Por su impacto y los efectos que producirá, será el vector que nos ha de llevar a resultados tangibles en el inevitable proceso de transición: unas elecciones libres que den paso a un sistema democrático, con su consustancial perfectibilidad.
Tiene, María Corina, la capacidad de canalizar esa energía que el fervor popular pone de manifiesto en cada reto; así como tiene también el temple para impulsar las acciones que requiere el país. Los objetivos trazados son claros y determinantes. Los esbozó desde Madrid: En primer lugar, plantea una gran alianza para la libertad y la democracia para acometer el desmontaje del sistema criminal en el país y de sus últimos reductos en la región con alcance geoestratégico. En segundo lugar, tiene planteado objetivos a cortísimo plazo: la liberación de todos los presos (civiles y militares), el desmontaje de los centros de tortura, el regreso de todos los exiliados, la devolución a todos los partidos políticos de sus siglas y derechos, el desmontaje de la fuerza criminal paramilitar que deben ocurrir cuanto antes. En tercer lugar, un conjunto de acuerdos sobre cómo deben ser unas elecciones en Venezuela: En lo institucional la designación de los representantes de los poderes públicos, con especial énfasis en la designación de un nuevo CNE, que cumpla los requisitos contemplados en la Constitución y las leyes, que genere credibilidad y confianza para que todos los venezolanos puedan votar dentro y fuera del país. Por último, plantear -con esta gran alianza- un conjunto de reformas constitucionales, institucionales y principistas: La no reelección, un órgano legislativo bicameral y un conjunto de principios a desarrollar en cuanto al pluralismo, libertad de expresión y asociación, respeto a la propiedad privada, la familia como núcleo de protección al ciudadano y subsidiaridad del Estado al rol del individuo y de los actores económicos privados.
La tarea es inmensamente retadora. Varios han quedado a la vera del camino porque no quisieron o no pudieron entender el momentum que se le presentó en distintos escenarios: Carmona, no pudo canalizar la energía de la marcha de mas de un millón de venezolanos, la mas grande que haya habido en país alguno. Capriles, tampoco quiso materializar su triunfo en unas presidenciales. Guaidó y el G4, no pudieron, o no quisieron, darle vida al célebre mantra con el apoyo de mas de 60 países, Estados Unidos incluido.
María Corina supo entender su momentum, no se amilanó con la inhabilitación, el fraude del 28J y menos aun con el “rodrigato”. Puso y pone todo su empeño para darle curso a esa energía, canalizándola pacíficamente, cívicamente, para celebrar un proceso electoral y consolidar la democracia en una Venezuela que la espera con gran fervor.
Víctor A. Bolívar
@vabolivar


