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Ondas vergonzosas del Lago, por @ArmandoMartini

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Salvo pataleos casuales y rechiflas esporádicas, las aguas del Lago de Maracaibo suelen ser, serenas, apacibles, eso sí, con mucha brisa y suficiente hálito. Sin embargo, hay veces en las cuales, irritaciones y furias del Catatumbo parecen desatarse entre recios murmullos de traición, serpentinos silbidos de adulación y sinuosa conveniencia, cuando aparecen zulianos que tienen la fortaleza de dejar a un lado la perseverancia y honestidad que proclaman con sinfonía y ritmo contagioso, las maravillosas e inigualables gaitas; practicando con descaro e hipocresía, una especie de talasoterapia lacustre no salubre, pero con mucho componente exótico.

Como dudar, por un instante la importancia política, social, venezolana y electoral del territorio atiborrado de riquezas, petróleo, ganadería, plátanos, frutas, producción de carne y leche, tanto como no es fácil encontrar traición, alabanza servil, jalabolismo y oportunismo en un zuliano. Pero nada ni nadie es perfecto, los pecados se cometen en las mejores familias, hasta en las que se han beneficiado con prebendas que se creyeron merecidas y resultaron ser sólo desembolsos nauseabundos a la doblez, fingimiento y gollete sumiso.

Desde la Goajira hasta las plantaciones que ya el chavismo arruinó con el pretexto embaucador de que los rusos las cuidarían mejor que los zulianos, desde la ribera oeste hasta el sector oriental, en los muelles, tuberías petroleras que el régimen deja podrirse bajo las aguas y en las ciudades, son como los conocemos y apreciamos; alegres, leales, afables, trabajadores, siempre con una mueca, una sonrisa y un chiste caluroso bajo el sol, durante los apagones perversos de una revolución, que odia a la tierra de La Chinita y abriéndose cuando cruzan el puente para regresar al hogar, terruño generoso que un poeta señaló, era y sigue siendo amada por el sol.

Pero en todas partes se cuecen habas, nos recuerda el refrán, y bajo el manto espléndido de la Virgen de la Chiquinquirá, a veces aparece un furúnculo, un flemón, que unos tiempos alaba a la socialdemocracia, al día siguiente se convierte en seguidor de un rebelde, cobra beneficios porque los perjuros y renegados siempre recaudan, aunque expertos pero ingenuos en el trato a los hipócritas, reclamen después que les dieron Monómeros con dinero y posiciones para cobrar a pacer, gusto y sin control, que engañaron a medio país con su estilo populachero y querendón para luego entregarse con morral, enseres, cabeza doblada y sonrisa elástica, a quien los derrotó.

Nunca falta alguien así, que se estremece de emoción cuando lo visita el poder, y ejercita su capacidad de poner en acción caras variadas según quien le hable, cuándo y dónde. En el Zulia, tierra de gente buena y siempre con la fisonomía limpia, ya han engañado sujetos así que se aprovechan y valen de la bondad ciudadana, gente de trabajo y mano extendida para timarlos y hacerles creer, defienden sus intereses en vez de los propios.

Cruzó el Lago el conductor de torpezas e ignorancias, sometido a Moscú, Teherán, La Habana y el enano moral se puso a brincar talanqueras con el entusiasmo de la hipocresía, con la fuerza del entrenado en saltarlas, y el bolsillo siempre hambriento de sinecura y recompensa. Allá se encontraron el jefe entregado a erudiciones extranjeras y el retorcido con alma de excepción, recibió instrucciones y salió a dar cara lavada a los zulianos que se dejaron seducir por él.

El que exclamó al mundo con seguridades, el interinato era la gran salida, el futuro de una nación oprimida y abusada; para al poco tiempo, asegurar, lo que cuenta es el régimen, que declara el CNE es más puro que una virgen vestida de blanco, confiando en que más ingenuos e incautos voten por él, cuando sería candidato de la minoría opositora que actúa ilegitima como mayoría, para entregarle el poder al régimen violador de los Derechos humanos y con recompensa por su captura en bandeja de plata, manos levantadas y cabeza mirando hacia abajo, esperando su gratificación.

Mal va el país, y peor el régimen, si van a confiar en esta clase de guabinas morales y políticas, de gastronomía original del patacón, chivo y mojito en coco, del icaco y huevos chimbos, plátano lacustre, mandoca, dulce de limonsón y paledonia; que continúa sin agua ni electricidad, y sin opciones. Es una verdadera lástima.

@ArmandoMartini

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