1.- Hay falta absoluta del Presidente de la República desde el 10 de enero de 2025, por lo menos, cuando el cargo quedó vacante porque, no habiendo sido electo legítimamente Nicolás Maduro para el período 2025-2031, tomó posesión del cargo por la fuerza, cometiendo así el delito de usurpación.
Para la fecha hay consenso unánime de la comunidad internacional de que efectivamente Nicolás Maduro usurpaba dicho alto cargo desde aquel día. Era un tirano. En consecuencia, su situación actual no puede calificarse de ausencia temporal por ser improcedente cuando existe falta absoluta y, sobre todo, cuando el ausente es usurpador del cargo.
Desde luego, todos los actos del usurpador, incluido el nombramiento del Vicepresidente Ejecutivo, SON NULOS DE NULIDAD ABSOLUTA tal como lo dispone el Art. 138 del Constitución de 1999: “Toda autoridad usurpada es ineficaz y sus actos son nulos.”
2.- Es aplicable dicho precepto por igual a la Asamblea Nacional por ser ilegítima su elección. En consecuencia, serán nulas las leyes que apruebe con el agravante de que será nula su promulgación por el Poder Ejecutivo por ser también ilegítimo. Así, pues, la ley reformadora de la industria petrolera adolecerá del vicio de nulidad absoluta. Y las compañías petroleras tienen muy buenos abogados. Como también sus contrarios.
3.- Por ser ilegítimo igualmente el Tribunal Supremo de Justicia todas sus sentencias son nulas, incluyendo la que encarga de la presidencia a la Vicepresidente nombrada por el usurpador.
4.- Estamos en la situación prevista en el Art. 333 de la Constitución que impone como primera tarea restablecer su vigencia efectiva. No dispone cómo hacerlo. Por consiguiente, hay discrecionalidad al respecto. Pero no es la primera vez que ocurre. El 250 de la Constitución de 1961 se inspiró en un antecedente inmediato: cómo se resolvió la crisis político-constitucional en 1958.
Entonces nos encontrábamos en una situación semejante: el tirano se fue (a nadie se le ocurrió hablar de “ausencia forzosa”, aunque lo echamos por la fuerza), y todos los poderes públicos eran ilegítimos de origen (hasta las autoridades universitarias). Entonces, sin que el tirano haya presentado su renuncia, tomó el poder una JUNTA DE GOBIERNO, cívico-militar, con el objeto de restablecer la vigencia efectiva de la Constitución violada por el tirano y su camarilla, fijándose 1 año de plazo durante el cual se fueron tomando decisiones que contaron con la aprobación unánime (todos los grandes líderes y todos los partidos apoyaron porque a todos convenía el ESTADO DE DERECHO). Se reformó sin demora la ley petrolera, para mí la mejor de nuestra historia porque fue un factor determinante de bienestar y estabilidad. Hubo un nuevo Poder Judicial, un nuevo Congreso Nacional, un nuevo Presidente de la República, nuevos gobiernos regionales y locales, todos electos por un pueblo entusiasmado.
Así, con el apoyo del pueblo, se restableció la vigencia de la Constitución y en apenas un año disfrutamos del ESTADO DE DERECHO y DEMOCRACIA.
Tenemos, pues, esta experiencia exitosa. Si se fue el tirano como entonces, ¿porqué no repetimos esta experiencia exitosa?


