Morfema Press

Es lo que es

Proceso inédito. por Julio César Arreaza B.

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En 1992 se posó en el escenario nacional un cisne negro y, con el 4 de febrero, se inicia el tiempo aciago de la regresión histórica, apuntalado por el pacto entre un grupete de delincuentes de las Fuerzas Armadas y la élite de notables, tristes portadores de una vieja factura por cobrar al liderazgo civil de la Revolución de Octubre de 1945, movimiento que, si bien puede reputarse de sectario, tuvo la grandeza de sembrar y estructurar la simiente del sistema democrático y gobernó con escrupulosa moral administrativa.

Los últimos 27 años de ignominia, bajo la bota autoritaria, ladrona e ignara, que atrozmente desmontó la República, han transcurrido con múltiples alternativas e intentos fallidos de los venezolanos por recuperar el marco de libertades necesarias para desplegar una vida digna de ser vivida.

Resultó determinante la ayuda externa para descabezar al narcorrégimen.

Acto seguido, se dio inicio -sorpresivo para todos- a un proceso inédito: que sea el mismo régimen criminal, escarmentado por su completa incapacidad de defensa militar, el que se encargue según acuerdo suscrito de autodesmontarse y realice las acciones conducentes a una transición democrática, siguiendo las instrucciones -ahora convertidos en eunucos- del llamado por ellos “imperio”, al que durante toda la vida no cesaron en denostar.

Se ha incumplido el acuerdo de conceder libertad plena a todos los presos políticos, incluyendo a los militares; quedan como unos 700 por liberar. Ahora, en un remedo de Asamblea Nacional, cantinflérica e ilegítima, los capituladores discuten una enrevesada ley de amnistía y siguen ganando tiempo. Así como salieron los cuatrocientos y tantos, deberá simplemente salir el resto, y de manera plena. Denunciamos que el secuestro de rehenes sigue imperando, así como la mordaza y la limitación de los derechos fundamentales (otra manera de estar presos). En libertad, los derechos se ejercen con certezas y no bajo amenazas autoritarias decadentes. Entonces, estamos en las mismas. 

Después de la vida, la libertad es el derecho más importante. Las leyes represivas deberán ser abolidas de un plumazo. Los venezolanos merecemos y estamos listos para ejercer nuestros derechos; queremos vivir una vida plena, sin miedos. El ser autoritario es malo por vocación. Eso de liberar y seguir encadenando, sin dejarlos expresarse con libertad, es un despropósito.

No pudieron atraer a la juventud; siempre carecieron de ella, y esta sale de nuevo a las calles a luchar por la libertad y se niegan rotundamente a blanquear a la dictadura.

La transición no puede ser con los mismos que nos arruinaron y destruyeron el país y las instituciones. Y quieren impedirnos construir memoria en honor a los caídos en la lucha por la libertad.

La estabilidad se conseguirá sin los ilegítimos, ahora transmutados en “misión rodilla”, “misión arrastre” y neo cachorros del imperio.

Una señora desangelada, que no ha sido elegida con los votos del pueblo, se atreve a amenazar a la líder moral de la oposición, que catapultó su liderazgo con potente mayoría de más de 90% en las primarias. La amenaza con encarcelarla si viene a su país.

Es difícil confiar en el mismo sistema de justicia que permitió meter preso por razones políticas a las personas secuestradas por el régimen y que ahora les limita la libertad alcanzada.

Deseamos una transición sobre la base de la verdad y la transparencia, no una maquillada para que parezca potable. No hay que quedarse callado y acoplarse a la voluntad del régimen forajido.

¡Libertad plena para los presos políticos!

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