El 18 de enero de hace 40 años, Arístides Calvani, su esposa Adelita, luchadora social y ex alcaldesa de Caracas, sus hijas Graciela y Marielena, junto con otras 92 personas, encontraron el fin de su vida terrenal al estrellarse un avión en la selva guatemalteca, no muy lejos del mítico Tikal.
Como Embajador de Venezuela en Guatemala (1990-1997), inicié, junto con el presidente guatemalteco Ramiro de León Carpio, quien había perdido un primo muy querido en ese incidente, el proceso de convertir 104 hectáreas, aproximadamente, que rodean el trágico paraje, en un parque ecológico-conmemorativo, con el nombre de Arístides y Adelita Calvani. La iniciativa fue acogida con entusiasmo por el presidente Rafael Caldera y el siguiente presidente guatemalteco, Álvaro Arzú.
En el propio lugar del accidente se erigió un monumento-capilla, obra del arquitecto guatemalteco Augusto De la Riva, que contiene un altorrelieve en bronce del escultor venezolano Manuel De La Fuente. Los presidentes Caldera y Arzú inauguraron el parque el 8 de febrero de 1997, con la presencia de los expresidentes constitucionales de Guatemala De León Carpio y Cerezo. Calvani había viajado a Guatemala para asistir a la toma de posesión del democristiano Vinicio Cerezo, primer presidente democrático después de décadas de dictaduras.
Al respecto, el presidente Arzú, en su discurso en la inauguración del parque, mencionó que “Calvani había venido para el traspaso de poderes que marcó el rumbo de nuestra reconstitución democrática actual. Pero reflexionando en los inescrutables designios del Supremo Creador, podemos pensar que también la muerte en nuestro suelo de ese insigne estadista, político y académico venezolano, vino igualmente a fecundar la ruta de la pacificación de Centro América que se encontraba en aquellos momentos al borde de una guerra regional”.
Calvani, como Canciller de Venezuela durante el primer gobierno de Rafael Caldera y posteriormente como secretario general de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA), trabajó intensamente por la democratización de Centroamérica, no sólo con los partidos de inspiración socialcristiana, sino sistema político éticamente superior porque está basado en la centralidad y dignidad de la persona humana c con todos los partidos y grupos democráticos, y puso un especial énfasis en relacionarse con los grupos y sectores no tan democráticos. En efecto Calvani creía que, para establecer la democracia en América Central había que empezar por democratizar a los no demócratas.
Para Calvani la democracia es unomo ser libre y responsable de sus actos. Es el sistema más abierto hacia su entorno, que permite con más facilidad la autocorrección. Al permitir el reemplazo incruento y legítimo de los gobernantes, tiende a asegurar una estabilidad civilizada. Calvani concebía a la democracia como un proceso continuo de democratización. Al respecto, acostumbraba decir:” la democracia hay que establecerla donde no la hay, hay que consolidarla donde ya se ha establecido, y hay que perfeccionarla cuando ya se ha consolidado”. La democracia, por tanto, ni es ni será nunca perfecta, pero siempre será perfectible. No es el paraíso terrenal donde se solucionan todos los problemas, sino humildemente la mejor forma que la humanidad civilizada ha encontrado para convivir políticamente y tratar de buscar, entre todos y sin matarnos, la solución a los problemas de la sociedad, una sociedad, como decía Calvani, que está al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la sociedad.


