Los voceros del chavismo están aprovechando la tribuna que les otorga el proyecto presentado de forma improvisada de la Ley de Amnistía, para hablarle a diario a una ciudadanía que solo sigue el curso de esta norma por la necesaria liberación de centenares de personas inocentes que siguen presas por motivos políticos. Sin embargo, el chavismo solo entiende la vida política en sus términos: la realidad es como la definen ellos y la verdad es accesoria, como la justicia. Lo importante en su discurso ha sido no dejar de hacer propaganda, una de las lecciones más costosas que les legó la dictadura cubana, porque transmutó en una soberbia descomunal que entre muchos problemas, deriva en esta capacidad de mentir sobre cualquier circunstancia al margen de la evidencia. Más ahora, cuando son los cachorros del imperio.
Vamos por partes
Hoy se cumple un mes del anuncio de liberaciones que hizo Jorge Rodríguez y la cifra de excarcelados no llega a 400 personas, alrededor de un tercio de los que estaban detenidos. Toda la gente que queda sometida con medidas cautelares y causas abiertas, no son plenamente libres. Solo los excarcelados extranjeros (salvo los españoles) han hablado abiertamente, brindando testimonios que ratifican el patrón sistemático que desarrolló el chavismo para detener arbitrariamente, desaparecer forzadamente, torturar, maltratar, aislar, incomunicar y ralentizar procesos judiciales que no cumplieron con el debido proceso e impidieron a los acusados acceso a una defensa justa. Por eso la prioridad es que liberen a los presos políticos. Cuando se hace con una ley que tiene varios plomos en las alas, la prioridad no cambia, pero justo por el riesgo de un mal instrumento es que la mayoría de los defensores de derechos humanos mantiene preocupaciones sobre esta ley, porque limita la amnistía a períodos que elige el chavismo, excluye delitos que han cometido flagrantemente y ofrece impunidad a sus ejecutores.
Pagar y darse el vuelto
El proyecto de la Ley de Amnistía tenía que cumplir estándares legales, como ser publicado antes de su primera discusión en la ilegítima Asamblea Nacional (AN). La consulta previa a la aprobación del proyecto tenía que ser amplia por la importancia del tema, y el proceso demanda transparencia y trazabilidad. Es decir, no importa si el chavismo afirma que hizo las consultas y sistematizó las sugerencias que les hicieron, tiene que haber alguna forma de cotejar cuáles sugerencias aparecen reflejadas en la norma, quiénes las aportaron y por qué fueron incorporadas. Estamos hablando de derechos humanos frente a una dictadura interina que le da continuidad a 27 años de poder del chavismo. Es el mismo régimen que ha permitido la violación de DDHH y la comisión de crímenes de lesa humanidad quien aparece como proponente de la amnistía. En criollo: ellos pagan y se dan el vuelto, para que el presunto perdón que estiman van a otorgar a personas que no cometieron delito alguno, sea un mérito propio y no una demanda de una sociedad obstinada de su abuso de poder y de su violencia.
¿Por qué necesitan dominar todo el proceso?
La AN carece de legitimidad. Su conformación es inconstitucional. Deriva de una elección con un margen muy pequeño de votantes, porque ocurrió después del fraude electoral del 28 de julio de 2024, y justo para no tener que presentar los resultados de esa elección presidencial, el Consejo Nacional Electoral no presentó los resultados. Los diputados tampoco han mostrado sus actas. En la AN, el chavismo está sobrerrepresentado y a la oposición pret-à-porter, la que no se opone y es funcional al poder, le donaron curules a pesar de no tener los votos para que fingieran diversidad, moderación, y en consecuencia, capacidad de diálogo.
Pero durante estos 27 años, el chavismo violó los DDHH de todos los venezolanos, cometió crímenes de lesa humanidad, normalizó el discurso de odio contra la oposición usando el sistema de medios públicos, prohibió la diversidad en la opinión pública cerrando medios de comunicación, persiguiendo periodistas y usando a Conatel como censor. También persiguió a personas inocentes por razones políticas, criminalizó la opinión disidente, creó campañas de desprestigio contra opositores e impuso leyes punitivas para dotar de ‘legalidad’ a su persecución política. Tan grave como lo anterior: aumentó el aparato represivo del Estado con sistemas de inteligencia y contrainteligencia policial y militar que no responden a estándares de DDHH.
Supuestos cuestionables
El chavismo produjo un proyecto de ley en sus términos, para vender la idea de que están perdonando los crímenes que inventaron contra personas inocentes. En la primera discusión del proyecto en la AN, Pedro Infante fue, por mucho, el vocero que más aplausos logró, porque hiló el discurso de violencia que el chavismo necesita escuchar, rescatando las razones de su venganza y justificando el odio a la oposición. El chavismo no puede legislar perdón porque construyó un sistema político con base en el odio a la diversidad, a los antecesores y a los enemigos internos o externos que fue gestionando por años. El chavismo es autoritario. La polarización en Venezuela terminó cuando las condiciones de vida de todos empeoraron tanto, que no hubo eslogan ni jingle de campaña que sustituyera alimentos, medicinas ni servicios. La crisis humanitaria que el chavismo logró por diseño no solo obligó a un tercio de la población a migrar, sino que dejó en evidencia que el chavismo es el régimen más corrupto, depredador e ineficiente de toda nuestra breve historia.
Justificación
Jorge Rodríguez usó su larga intervención ante la AN para justificar sus decisiones con el trauma que le produjo el crimen que sufrió su padre. No dijo que los culpables fueron condenados en un juicio ni que el Estado reconoció su responsabilidad y fueron reparados. Tampoco puso la Ley de Amnistía en contexto, como si los centenares de presos políticos derivaran de una lluvia y no de la gestión punitiva del poder que desarrolló el chavismo por décadas. Dijo que quiere que la ley sea “una hoja de ruta donde todos tengamos garantías de participación”, cuando el chavismo las cercenó con violencia. También generó el guión de la cuña que interpretó al día siguiente: pidió ir a las calles a “escuchar a las víctimas”. Con actrices de reparto, fue a la sede de la Policía Nacional Bolivariana en Boleíta para decirles que este martes aprobaran la ley y a más tardar el viernes “estarán todos libres”. Las actrices se abalanzaron sobre él, lloraron en sus hombros y lo bendijeron por ser un perpetrador que reparte perdones. La propaganda causó indignación, pero lo más importante es que ya le dio fecha a la aprobación de una ley que no podrá incorporar correctamente las contribuciones que se hagan en 3 días de consultas apuradas.
A modo de cierre
Venezuela demanda verdad, justicia, reparación, el desmantelamiento del aparato represivo, la derogación de las leyes punitivas y el cese de la impunidad de centenares de represores a los que el chavismo ha amparado dentro de todas las esferas del sistema de justicia: policías, militares, fiscales, jueces, el Defensor del Pueblo, y todos los ministros de Interior y Justicia desde 1999 hasta ahora. Un régimen interino y tutelado por EE. UU. no va a procurar justicia siendo culpable de crímenes de lesa humanidad, por eso es improbable que incluyan una cláusula de exclusión de los culpables. Pero no importa, porque esos crímenes no prescriben. La prioridad es que liberen a los presos políticos. Seguiremos trabajando.
https://zaperoqueando.blogspot.com/2026/02/sobre-la-ley-de-amnistia-parte-ii.html


