El pasado jueves 30 abril la ciudad de Caracas quedó convulsionada en todas sus vías este-oeste y norte-sur. Cruzar la ciudad fue una odisea.
Por: Eduardo Martínez – East Web Side
Se consumieron litros de gasolina, sin ir a ninguna parte. Los vehículos se recalentaron. El transporte colectivo superficial fue escaso y lento. Y los caraqueños debieron resistir en sus vehículos en recorridos de hasta tres horas -de ida o vuelta del trabajo- cuando usualmente suele tomar algunas decenas de minutos.
Todo se desencadenó cuando los hermanos Rodríguez decidieron organizar un acto político, como fin de un recorrido desde el interior, que han llamado “la peregrinación”. Operación propagandística que tenía como meta la Autopista del Este en el sector del Parque Botánico. Lugar donde instalaron una tarima y partieron en 4 la ciudad de Caracas.
Si buscaban mejorar la imagen de la continuación del régimen chavista y su neo-lidereza Delcy, condimentado por los anuncios de insuficientes aumentos de salarios en la víspera del 1º de Mayo, el resultado logrado no pudo ser peor.
Ni los aumentos contentaron a los trabajadores, ni la convocatoria al acto -extendido hasta el día viernes- atrajo a las mayorías, en tanto la descomunal tranca no logró otra cosa que avivar las llamas del malestar ciudadano.
La verdad verdadera, es que el jueves hasta el presidente Donald Trump se quedó varado en la gran tranca peregrina.


