No soy clarividente, pitoniso ni adivino, pero creo que un día de estos Nicolás Maduro se dará cuenta que una parte de su equipo de campaña trabaja para que pierda las elecciones.
Omar González
Por lo pronto su popularidad va en caída libre, específicamente frente a la candidatura de Edmundo González Urrutia, impulsada por la líder de la inmensa mayoría de los venezolanos, María Corina Machado.
Hay grietas evidentes entre los jerarcas del régimen, muchos de los cuales sonríen en público pero libran una feroz guerra por el poder detrás de escena.
Eso explica los garrafales errores de esa campaña electoral, como eso de cerrarle los puentes y caminos para que María Corina Machado no llegue a las multitudinarias concentraciones que la esperan en pueblos y ciudades de todo el país.
Así ocurrió ayer cuando le cerraron el puente que une los estados Guárico y Apure lo que provocó que María Corina Machado llegara a su destino navegando por el caudaloso río Apure abordo de una Canoa.
Lo mismo ha sucedido en otras localidades donde le han cerrado la vía y la Machado llega en motocicletas, a caballo o a pie, pero siempre llega.
Así se cubre esta indetenible mujer con un aura de heroína y libertadora francamente invencible.
Estos obstáculos convierten su presencia es algo poderoso e inspirador, como si trajera consigo la fuerza para superar cualquier desafío y liberar a Venezuela.
Lo mismo sucede con el cierre de negocios y hoteles donde llega María Corina Machado así como a cualquier otro establecimiento que le preste servicio.
El colmo fue que ayer cerraron una modesta venta de empanadas en la población de Corozopando donde se detuvo a desayunar frugalmente vía a San Fernando de Apure.
También citaron al pescador de la canoa que la transportó por el rio Apure.
¡Fascismo puro y duro!
Pero además de eso, solo en la locura, en la agonía o con toda la mala intención del mundo, se le ocurre al comando de campaña de Maduro convocar simultáneamente mítines en los mismos lugares y a la misma hora que María Corina Machado.
¡Pobre Maduro! Así resulta inevitable que la gente y los periodistas hagan la comparación de la concurrencia y Maduro siempre sale más que raspado en semejante balance.
Claro que uno entiende que descubrir que un presunto aliado actúa en tu contra, puede ser una situación complicada y dolorosa.
A veces, las personas que se consideran aliadas incondicionales pueden tener motivaciones ocultas o intereses personales que no están alineados con las suyas
Ese parece ser el caso de Nicolás Maduro y parte de su equipo de campaña.
Asunto delicado, porque cuando alguien que consideras un aliado te perjudica deliberadamente, puedes describirlo como un traidor de confianza.
A veces, las personas se hacen pasar por amigos o aliados, pero en realidad, no lo son.
Todo indica que eso es lo que le está pasando a Nicolás Maduro y aún no se da cuenta o se hace el loco.
Afortunadamente, dirán algunos…


