“Los hechos no dejan de existir porque se los ignore”
Aldous Huxley
El escamoteo de la elección del 28J presagiaba tanto como lo que ha pasado, y está pasando: reacciones y represión, respaldos y traiciones, aislamientos y atrincheramientos, deserciones y rendiciones. Ese timo a la soberanía popular terminó develando que el motivo principal para no entregar el poder no era el ansia de perpetuidad o soberbia, era, y aún es, el miedo a perderlo y que por ello se abriera la caja negra de sus estrechos vínculos con jugosos negocios de toda naturaleza e inconfesables actividades.
Hemos sostenido que todo este drama político se ha caracterizado por la contumacia de un régimen que se niega a asumir realidades que le son adversas y trata de blindarse en su reducto a sabiendas del inevitable desenlace que anuncian los hechos. Quedó claro que aquella impostura de Maduro sería terrible para el régimen, que el repudio sería tan generalizado y eficaz que marcaría el final de su hegemonía. De nada le serviría aplicar penas infamantes, ni las persecuciones, ni las alianzas con indeseables, ni los juramentos de lealtad. Aquel resultado del 28J mantendría intacto el sentimiento libertario de cada venezolano que ha formado parte del gran caudal de voluntades que los derrotó con el pulso, coraje e inteligencia de María Corina.
Aquel miedo nubló de opciones al régimen para disponer a tiempo de alguna salida que ahora procuran tardíamente con propuestas plañideras. Concederle alguna viabilidad a la dictadura sería apostarle a un fracaso de 25 años. Tenemos que superar todo un monstruoso sistema que nos ha sumergido en la oscuridad de los antivalores, derrotando a sus actores. En sintonía, citamos a Carlos Blanco: “Hay que avanzar rápidamente, no solo en la estabilización económica, sino también en el crecimiento, priorizando inversiones en infraestructura, educación, salud y vivienda. Estas áreas impulsan el desarrollo y atienden necesidades sociales urgentes. Comparo la situación venezolana a la del fin de una gran guerra, como la Segunda Guerra Mundial. La gente recuperó la esperanza cuando las ciudades arrasadas empezaron a ser reconstruidas. El reto principal es devolverle a la población la posibilidad de mirar al futuro con ilusión”. (El País, 16N)
Los venezolanos que hemos asumido esta lucha por la causa democrática como propósito de vida, participamos en una gesta inédita, en circunstancias nunca antes experimentadas en nuestro país. Va más allá de lo coyuntural: se trata de liberación y reconstrucción, de justicia y reencuentro en un verdadero Estado de derecho.
X: @vabolivar


