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Venezuela: Tierra de Emprendedores, por Vladimir Petit Medina

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– No hay mayor potencial para resolver problemas sociales que el emprendimiento popular pero no existe mayor ejemplo de cambio y ascenso social que una red de emprendimientos sociales. Fíjese que debemos diferenciar entre negocios que solo generan dinero para los emprendedores y negocios que buscan resolver problemas sociales…para muchos y por tanto no reparten dividendos sino que reinvierten en objetivos sociales, utilizando el poder del mercado y sus reglas para superar la pobreza y demás problemas sociales. De alguna manera, nuestro concepto se basa en la idea de que todas las personas, sin importar su origen, son emprendedores naturales….especialmente las mujeres. De esta manera me respondió Yunus, Premio Nóbel de la Paz y junto a Prahalad, el propulsor del emprendimiento moderno, durante el set de preguntas y respuestas luego de su intervención en el acto Una Palabra para Venezuela realizado en Caracas, en 2007. Ese día el sabio de Bangladesh reclutó varios entusiastas activistas para la causa del emprendimiento popular en LATAM: Juan Carlos Escotet, entonces Presidente de Banesco Venezuela y su familia entera, Josefina Fernández, ferviente propulsora de esa idea como VicePdta Financiera del banco, Mariela Colmenares, gran VicePdta de RSE de la organización, Ciro Chapón, quien condujo eficientemente la implementación del plan de formación que esa idea demandaba y humildemente, este servidor. Este grupo, con otros muchos más, llevó a cabo la mayor cruzada por el emprendimiento popular en la historia de América Latina. Hoy, al ver, una Venezuela diferente a la vuelta de la esquina y después de dirigir una organización que ha formado más de 80.000 emprendedores populares en 7 países latinoamericanos, ratifico la creencia de que nuestro país tiene todo lo requerido para resurgir de sus cenizas y convertirse en Tierra de Emprendedores. 

Aquí una forma buena, bonita y barata para hacerlo, guiada por la mezcla de 3 conceptos correlacionados, la asunción de un principio rector y en torno al aprovechamiento de 10 verdades de aceptación pacífica.

Comencemos por precisar 3 conceptos y una conclusión preliminar:

  1. Emprendimientos sociales, negocios que nacen como respuesta social y por ello generan utilidad neta que no se reparte sino que se reinvierte en desarrollos con acento social en la lucha contra la pobreza. Pueden ser de gran impacto, demandan poca inversión y podrían ayudar a generar empleo en zonas o industrias específicas. Ejemplos: Laboratoria, en Perú y México, Yo Reciclo en Chile, Incluyeme.com en Argentina.
  2. Emprendimientos populares, desarrollados por sectores humildes y dependen menos de innovación y más de la imitación. Ciertamente son esenciales para la subsistencia y el empleo informal, pero tienen menor probabilidad de consolidarse a largo plazo. Su éxito es limitado por alta competencia y saturación, margen de contribución bajo, escasa diferenciación, poca formalización y difícil acceso a crédito. Por otra parte, registran grandes ventajas: bajas barreras de entrada, maximizan conocimiento del entorno local, generan red de confianza comunitaria. Son vía rápida de autoempleo, de crecimiento casi silvestre y gran capacidad para resolver problemas inmediatos de subsistencia familiar. Ameritan poca inversión, apenas formación, estímulo financiero modesto y son respuesta rápida que compensa su poca capacidad de empleo individual en favor de enorme impacto en empleabilidad, si son considerados como red.
  3. Startups, aunque más riesgosas y exigentes, tienen mayor potencial de crecimiento, impacto económico y sostenibilidad. Los factores que limitan su éxito son: alta exigencia técnica, dependencia de capital externo, necesidad de grandes inversiones con mayor riesgo financiero, competencia internacional, demandan gran cuota de acompañamiento y control, tiempo de maduración mayor. Sus grandes ventajas, por otra parte son: acceso a aceleradoras e inversión, capacidad de escalar regional o globalmente, talento joven con formación técnica, apoyo institucional y de políticas públicas. Ejemplos: Rappi en Colombia, Kavak México, Ualá en Argentina. 

Según Global Entrepreneurship Monitor, BID, Endeavor, NESTA y CEPAL, en LATAM, solo 25% de los emprendimientos populares superan los primeros 3 años de vida y 90% de las startups fracasan en ese tiempo arrastrando grandes niveles de pérdidas. Solamente crear un ecosistema coherente con emprendimientos sociales exitosos, a manera de modelo y dos subsistemas diferenciados, el popular y el de las startups, permite aumentar las probabilidades de éxito. Fajarse con uno en detrimento del otro es comprobadamente ineficiente. La razón parece ser de entorno y ambiente contenedor.

Ahora el principio rector: 

El mercado no siempre se autoregula, especialmente cuando está en ruinas. Por eso, incluso los ajustes macroeconòmicos de primera generación, los más neoliberales, no pudieron renunciar a mecanismos como la esterilización financiera, transferencias directas y anclajes determinados. Y lo que quedará de mercado en Venezuela después del torbellino Chavista no estará en capacidad de autocontrolarse. De suerte que renunciar, al menos inicialmente, a las políticas de ESG o RSE es un error. Grave error ya que es necesario engrosar el mercado y además hacerlo desde una perspectiva inicial o transitoriamente solidaria, que dé paso a mecanismos sostenibles y permanentes. Esta inversión social que planteamos para convertir a Venezuela en Tierra de Emprendedores cuadra dentro de este principio, tiene como tiempo de maduración 5 años y está basada en un esquema de estímulos a organizaciones que puedan ser alineadas en torno a este cometido, no de inversiones a fondo perdido. Después el sistema debería sostenerse por sí mismo. 

Entonces, elaboremos a partir de 10 certezas:

1. Las finanzas venezolanas quedarán destruidas después del rubicon Chavista y su recuperación no será instantánea. De manera que hay que estimular mercados domésticos e invertir en la gente durante la transición hacia la mayor liberalización del mercado. 

2. El emprendimiento es el único camino para asegurar el autoempleo, la gran salida para un crecimiento económico más ordenado y sostenible. Eso afirman el BID, CAF, Banco Mundial y OEA. Además, si lo señalaron como la única vía de avance para aquellos Estados que quedaron quebrados después de la pandemia, más procedente aún para recuperar nuestro país a partir del abismo en el cual nos dejará el Chavismo y del cual no podremos salir de la mano del propio Estado.

3. Todo venezolano, como sobreviviente de esta pesadilla al fin, bien por resistir en Venezuela o bien por soportar el exilio, adquirió Espíritu Emprendedor, aprendido a acero y fuego. Espíritu emprendedor es tener iniciativa, ánimo de resolución de problemas, tendencia al cumplimiento eficiente de tareas, independientemente de que ya se esté emprendiendo o se trate de quien siga empleado mientras ordena todos los factores para emprender. Queda sacar provecho de ese ánimo convirtiéndolo en elemento across the board, para que nunca se atenúe.

4. Los sectores populares son grandes clientes, buenos pagadores para productos bien diseñados y potenciales océanos azules en un país donde todo faltará. Por otra parte, constituyen la gran semilla para los emprendimientos populares. En efecto, el primer subsistema debe diseñarse para fomentar al emprendimiento de la gente a partir de la formación transversal mencionada arriba y quizás una más especifica disponible online. Esto no debe costar ni un dólar al Estado si se hace un compromiso con la empresa privada que quiera ayudar y especificamente aquella que apunte al financiamiento del microcrédito. El Estado es muy malo otorgando crédito y peor cobrándolo de vuelta, pero las financiadoras de microcrédito tienen comprobada experticia técnica y financiera en ese campo. Lo que si puede hacer el Estado es estimular esas operadoras o esquemas de banca comercial especialmente destinadas a ello, incluso con forma de empresas sociales.

5. El emprendimiento tiene forma, cara y aroma de mujer. Así, la mujer debe ser privilegiada en el apoyo y particularmente en los estímulos.

6. El jóven es la semilla natural de las startups. De manera que este otro subsistema debe focalizar en los jóvenes y sus ideas innovadoras. Para ello debería estar diseñado un esquema de soporte, minimamente burocrático, integrado por incubadoras y aceleradoras, básicamente conectado con universidades modélicas, alcaldías modernas alineadas con el modelo de ciudades inteligentes y relacionadas con centros internacionales. 

7. Las incubadoras son eficientes si tienen enlaces internacionales y no son burocráticas. Sugerimos tomar como modelo el de Ruta N en Medellín cuyo éxito ha obedecido a apoyo institucional sólido y respeto operativo (del gobierno local, que le permite operar con visión a largo plazo y recursos estables), infraestructura de clase mundial (sede en Medellín ofrece espacios de coworking, laboratorios, auditorios y zonas de networking que facilitan colaboración y acompañamiento), atracción de inversión extranjera (han atraído más de 400 empresas de base tecnológica a Medellín, incluyendo tales como SAP y Accenture), programas de aceleración y formación (tales como Landing Medellín y Medellín Innovation District, que conectan startups con capital, talento y mercados), enfoque en impacto social (rentabilidad…claro,pero también resolución de problemas urbanos, educativos y ambientales…lo cual puede devolver a emprendimientos sociales). Finalmente, existen vínculos con grandes financiadoras internacionales de éxito como 500 Global Latam, Xcala, Investo.

8. Financiar el capital semilla es ineficiente. De hecho, el financiamiento más eficiente es el proveniente de quienes saben y viven de financiar proyectos. Para todo venezolano en lo sucesivo, las grandes armas serían una buena idea y un buen plan de negocios así como la experiencia demostrada al haber iniciado por su propia cuenta el testing de su idea de negocios por al menos un año. No hay mejor muestra del market fit. Dar el capital semilla es un error, financiar la consolidación de un negocio incluso informal que ya tiene un año probado en el campo…es el futuro.

9. La secuencia virtuosa es Formar+Acompañar+Redirigir+Ayudar y cambiar el chip. No de otra manera. Y todo conlleva a una campaña cultural nacional: la de Venezuela Tierra de Emprendedores a manera de aquella Qué Fácil es ser un buen ciudadano o la de Acude. O sea, una campaña nacional, emocional, envolvente…y de todos.

10. Un país que asuma el emprendimiento como eje transversal en su educación, ensaye espacios para empresas sociales e instaure dos subsistemas para canalizar el emprendimiento, garantizará una explosión cualitativa y cuantitativa que permitirá conocerle como un País de Emprendedores. Esto se amplifica y asegura con la  inclusión en educación básica, bachillerato y pregrado de materias obligatorias dentro del esquema de Machado, es decir, Resolución de problemas+Emprendimiento. El mismo esquema que ha puesto en práctica con gran éxito el Tec de Monterrey y que convirtió en hazmerreir a aquel Ministro de la Inteligencia, el sabio Luis Alberto Machado. La propensión adquirida por necesidad, ahora patentada como Espíritu Emprendedor generalizado, puede causar la gran explosión que pondría a Venezuela en el camino del mayor desarrollo de nuestra historia.

La experiencia nos lleva a este planteamiento de bajo coste y fenomenal impacto. También las enseñanzas de un venezolano que cambió mundialmente el sentido de la RSE: Eugenio Mendoza Goiticoa. 

En fin de cuentas, se trata de medidas de propósito, políticas públicas de ordenación más que de inversión. Todo sería parte de la nueva marca País y la mayor garantía de una nación moderna y educada.  Algo radicalmente diferente a la Venezuela Chavista.

Vladimir Petit Medina

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