“Si no se gerencia la austeridad, será sólo otro intento efectista de corto plazo, que a la larga nos dejará peor de lo que estamos”. Eso decíamos hace años, cuando todavía creíamos que la austeridad era una meta a alcanzar, un cambio cultural que había que imponer con campañas, leyes y sermones.
Por: Benjamín Tripier
Hoy, después de quince años de colapso sostenido, a la frase hay que darle la vuelta completa:
La austeridad ya está internalizada. Nos la impusieron a la fuerza y, sin querer, el chavismo nos convirtió en el pueblo más austero de América Latina.
Cuando se suelta una bola de billar sobre la mesa, lleva una inercia. Los hábitos son la inercia de la conducta. El viejo hábito rentista venezolano –gastar lo que no teníamos, inflar nóminas públicas, regalar gasolina, creer que el petróleo pagaba todo– chocó contra el borde de la realidad en 2014 de la mano de Maduro y se detuvo en seco. Desde entonces, la bola que sigue rodando con la fuerza de la austeridad obligatoria:
- Comer dos veces al día (o una)
- Remendar la ropa hasta que no da más
- Caminar porque no hay pasaje
- Reparar la nevera con alambre y fe
- Emprender con una ollita y un celular viejo
Esa es la nueva inercia nacional. Y nadie tuvo que hacer campañas de concienciación. Nadie necesitó decretos ni eslóganes. La realidad fue el mejor entrenador. Mientras otros países tendrán que pasar por el trauma político de “apretarse el cinturón” –con protestas sindicales, marchas de empleados públicos y llanto colectivo por los recortes– nosotros llegamos al día después del chavismo con el músculo de la austeridad ya desarrollado.
73% de los hogares vive en pobreza multidimensional (Encovi 2024). 65% tiene inseguridad alimentaria. Eso no es una estadística triste: es un certificado de entrenamiento intensivo en supervivencia con recursos mínimos. Y esa inercia es, hoy, nuestra ventaja competitiva más poderosa.
- No hay que convencer a nadie de que hay que ahorrar: ya ahorramos hasta el agua de lluvia
- No hay que enseñar a los empleados públicos a hacer más con menos: los que quedan ya hacen milagros con la mitad del sueldo de hace diez años
- No hay que crear una cultura de mantenimiento: ya sabemos alargar la vida útil de cualquier cosa hasta límites que dejarían boquiabierto a un ingeniero suizo
- No hay que educar al empresario en eficiencia: los que sobrevivieron lo hicieron sin crédito, sin luz confiable y con el Estado como enemigo
Cuando llegue el Plan Marshall venezolano (y llegará rápido) se van a encontrar con una población que no necesita cursitos de “mentalidad de abundancia escasa”. Nosotros ya somos los japoneses de 1947: hambrientos de progreso, incapaces de derrochar y con una ética del trabajo forjada en la miseria. El gran error sería creer que ahora, con la salida del chavismo, “vamos a vivir como antes”. No.
La inercia ganadora es la austeridad inteligente, la que convierte cada dólar en diez, la que repara en vez de botar, la que invierte en vez de gastar. El chavismo, sin proponérselo, nos entrenó para la reconstrucción.
Nos quitaron todo menos la capacidad de hacer mucho con nada. Y eso, amigos, es exactamente lo que necesitan los países que quieren despegar de verdad. Así que dejemos de hablar de “imponer austeridad”. Ya la tenemos en el nuevo ADN del venezolano … Y si dudan, pregúntenle a la diáspora que tiene hasta tres trabajos para levantar sus familias y darles el futuro que el chavismo les quitó.
Ahora solo falta cambiar el gobierno para que esa austeridad deje de ser castigo y se convierta en motor.
Noticias destacadas
- BBC: «El barrio bajó a Caracas»: por qué los sectores populares lideran las protestas que cuestionan el triunfo de Maduro anunciado por el CNE.
- Reuters/La Patilla. Llamada de 15 minutos con Trump: Reuters reveló las demandas de Maduro para salir del poder. Trump rechazó la mayoría de sus solicitudes en la llamada, que duró menos de 15 minutos, pero le dijo a Maduro que tenía una semana para salir de Venezuela al destino de su elección junto con sus familiares. Ese pasaje seguro expiró el viernes, lo que llevó a Trump a declarar el sábado que el espacio aéreo de Venezuela estaba cerrado, dijeron dos de las fuentes.
- CNN: Trump llevó a cabo una reunión en la Oficina Oval para discutir próximos pasos en Venezuela. Se esperaba que asistieran miembros clave del gabinete de Trump y del equipo de seguridad nacional, incluyendo al secretario de Guerra, Pete Hegseth; el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, y el secretario de Estado, Marco Rubio, según fuentes familiarizadas con el asunto, así como la secretaria general de la Casa Blanca, Susie Wiles, y el subsecretario Stephen Miller.
- El Nacional. WSJ: El verdadero objetivo de Trump es sacar a Maduro del poder en Venezuela. El medio estadounidense argumenta que un eventual colapso del régimen venezolano abriría la puerta a una transición democrática con repercusiones positivas para el hemisferio.
- La Patilla: Maduro insistió que más de 90% está dispuesto a defender el país ante posibles operativos de Estados Unidos (en su mundo de fantasía… 90% quiere que se vaya o que lo saquen, pero que el chavismo y su decadencia se terminen).
- Reuters/El Nacional: Tácticas de guerrilla y caos: las estrategias de defensa de Maduro ante un ataque de Estados Unidos. Documentos de planificación y testimonios mencionados por Reuters indican que Venezuela contempla una respuesta basada en tácticas de guerra irregular si se produjera una ofensiva aérea o terrestre por parte de Estados Unidos (lectura errónea de las condiciones de entorno… eso no va a funcionar así… la gente saldrá a las calles pero para apoyar la salida por cualquier método que sea… Perdieron la perspectiva… mucha soberbia y mucha arrogancia sin darse cuenta de que todo cambió, y ya nadie los quiere).
- The Wall Street Journal: Venezuela sirve de plataforma para el narcotráfico hacia Europa. El estudio detalla que oficiales militares corruptos y bandas de narcotraficantes utilizan avionetas privadas, barcos pesqueros, semisumergibles y cargueros para transportar la cocaína desde Venezuela, según lo han revelado autoridades internacionales. Una vez en África, redes de organizaciones extremistas vinculadas con el yihadismo escoltan los cargamentos para cubrir la alta demanda en Europa, aprovechando la corrupción y la falta de control en la región
- Tal Cual: Argentina pide a la CPI órdenes de arresto contra responsables de crímenes en Venezuela
- Cinco Días: Los países europeos tratan de deshacerse del capital ruso en sus petroleras para evitar las sanciones por la guerra
Lo que no fue noticia (y debería serlo)
- Que más allá del golpe político al chavismo, el estatus de FTO puede complicar la situación migratoria y judicial de exmilitares y exfuncionarios venezolanos en el exterior si se interpreta que partes de las Fuerzas Armadas formaron parte de la estructura designada. Para el entorno interno, esto refuerza la dependencia del alto mando respecto al gobierno y cierra salidas negociadas: el costo personal de romper con la cúpula aumenta, lo que reduce incentivos a fracturas internas y hace más probable una deriva de “Estado represor con economía ilícita integrada”… donde el único freno posible proviene de la intervención externa… Porque desde adentro la situación se ha convertido en dramática: el que disiente, muere.
- Ni que, la campaña contra narcolanchas desde costas venezolanas suele tratarse como “tema de seguridad” o “guerra contra el narcotráfico”, pero implica también riesgo para el tráfico marítimo legal (petróleo, carga general, pesca industrial y artesanal) en un corredor ya crítico para la economía venezolana. El incremento de presencia militar extranjera y reglas de enfrentamiento más agresivas adiciona riesgo operativo y de seguros para navieras, traders y empresas que operan desde puertos venezolanos, lo que puede encarecer logística, dificultar exportaciones y, en última instancia, trasladar costos al consumidor interno. En el otro extremo, la frontera colombo‑venezolana y el sur del país funcionan como sistemas económicos paralelos donde gasolina, alimentos y drogas se mueven en un circuito que compite con el Estado, ofreciendo ingresos a comunidades abandonadas pero consolidando estructuras mafiosas con poder territorial. Esta economía ilícita no solo alimenta violencia y corrupción, sino que también distorsiona precios internos, incentiva el contrabando de salida y vacía de personal productivo a sectores formales, afectando tanto al empresario legal como al consumidor que paga sobreprecios o enfrenta desabastecimientos focalizados.
- O que se anuncian negocios por millones de dólares, crecimiento industrial y mejoras en indicadores sectoriales, pero en paralelo se reconoce que una familia requiere decenas o incluso más de cien salarios mínimos para cubrir solo alimentación, lo que indica una fractura profunda entre la macro narrativa pro‑inversión y la realidad cotidiana del trabajador. Esta brecha genera un “riesgo político latente” para empresarios: construyen planes en un entorno donde cualquier shock (tarifas, impuestos, conflictividad laboral o social) puede escalar rápido porque la base social no percibe beneficios del rebote económico anunciado.
- Tampoco que cuando el consumo masivo confirma que la recuperación es sólo estadística, se da lo que llaman el Black Friday vacío. Con centros comerciales que muestran tiendas prácticamente vacías, con consumidores que evitan endeudarse o simplemente no tienen margen de ingreso disponible para compras discrecionales. Mientras el gobierno habla de crecimiento y recuperación, el comportamiento del consumidor indica otra cosa: salarios simbólicos, inflación alta y crédito casi inexistente han hecho que eventos de consumo global como Black Friday no funcionen ni como válvula de escape psicológica ni como dinamizador de caja para el comerciante. Para el empresario local, esto significa rotación de inventario muy lenta, mayor riesgo de quiebra y una economía que “crece” en las estadísticas, pero no en la caja registradora.
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