Tres palabras que resumen el jueves: palo de agua.
La onda 41 ahora es una depresión tropical que nos puso a cerrar las ventanas y meter la ropa.
En Carabobo, las lluvias dejaron deslizamientos de tierra, árboles caídos y familias con el agua hasta las rodillas.
Prácticamente podemos repetir lo mismo en Falcón, Vargas, Aragua, Lara, Monagas y Caracas, donde el nivel del río Guaire creció y los derrumbes no tardaron en llegar.
Oficialmente se habla de 64 mil personas afectadas en todo el país (balance de Remigio Ceballos), pero el conteo podría quedarse pequeño.
En Ciudad Bolívar, por ejemplo, el oficialismo abrió el paraguas con el puente que solo duró tres meses.
A este paso las autoridades harán como la pececita de Buscando a Nemo: nada haremos, nadaremos.

