El Teatro Principal de Caracas, inaugurado el 18 de abril de 1931, es un espacio dedicado a la representación de óperas, espectáculos musicales, culturales y obras de teatro.
Por: iVenezuela
Está ubicado en la esquina noroeste de la Plaza Bolívar de Caracas, frente al palacio de gobierno del Distrito Capital y la Casa Amarilla (sede la Cancillería de Venezuela).
Esta obra del arquitecto Gustavo Wallis Legórburu se constituyó como la primera estructura de Venezuela en utilizar armazón de acero, además del innovador tratamiento acústico de las paredes y la inclusión de un balcón delantero. Su capacidad de 760 butacas de la construcción original, lo colocaban como el segundo más grande del país para presentación de obras teatrales y musicales, así como la proyección de cine.
La fama del Teatro Principal de Caracas se concreta en mayo de 1935 con la presentación del gran argentino Carlos Gardel, la cual constituyó una de sus últimas presentaciones, y fue motivo para la creación de la obra de teatro El día que me quieras, de José Ignacio Cabrujas.
La historia del Teatro Principal de Caracas pasa por períodos de deterioro, restauración y usos diversos. Así en 1953 se emprendió una fase de remodelación que a pesar de los esfuerzos con conservar su espíritu inicial, se destruyó parte de la decoración interior en estilo Art Decó.
A partir del año 1990 fue empleada como sala de cine mexicano y tras su posterior cierre, será en el 2011 cuando sea reinaugurado con una funcionalidad en su totalidad, además de la incorporación de espacios para la degustación de cafetería y refrigerios, que hacen del Teatro y la esquina un referente para disfrutar del caso histórico de Caracas.
El Teatro Principal de Caracas funciona como sede de la Banda Marcial de Caracas y de la Compañía Distrital de Teatro, además de un restaurante y una chocolatería, que le ancla a la idiosincrasia de las riquezas originarias del país. Aunque su capacidad original es de 760 espectadores sentados, distribuidos en tres niveles, fue ligeramente reducida para apegarse a las normas de seguridad vigentes.






