Es lo que es

La catastrófica realidad de las madres venezolanas migrantes en una serie de retratos

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A través de las fotos se puede entablar una conexión con las personas. Necesitamos dejar de entender a los individuos por cifras, estadísticas. Despertar la preocupación al entendernos como humanos puede generar el cambio y eso es lo que busco con mis fotografías

Gregg Segal, fotógrafo estadounidense

Por: Migra Venezuela

Estas son las palabras con las que Segal define parte de su trabajo en este ensayo fotográfico llamado: El viaje que nunca termina, realizado a petición de Acnur, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

Segal documenta la comida, el vestido y otros elementos personales que acompañan a las madres venezolanas y su hijos en el exilio. Él es reconocido por su trabajo Daily Bread, en el que hace una crítica a la globalización al fotografiar lo que comen 14 niños de distintos países, en plano cenital.

Ahora, frente a la migración venezolana, tomó su cámara para enfocar a quienes salen de sus país, sin recursos, y aceptó la propuesta de Acnur.

Yosiahanny, Érika, Arianny, Michelle y Yudith son las cinco mujeres que dejaron Venezuela en busca de mejores oportunidades. Durante el camino su dieta fue pan, galletas, arepas y agua. Con eso se sostuvieron siete días hasta llegar a Colombia.

Me concentré en los elementos personales con los que viajaron. Eso también es su historia. Ellas cargan una biblia, algunos colores para pintar, un par de prendas y unos zapatos. Eso es todo.

Gregg Segal, fotógrafo estadounidense

La iniciativa de estas fotografías es recolectar donaciones, a través de este enlace, para suplir la unidad móvil de atención en salud de mujeres y madres gestantes de Colombia y Venezuela.

Morfema Press

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