Es un mito popular muy interesante y bastante extendido, pero la historia de la Colonia Tovar no se basa en una mentira en el sentido de que los colonos fueron engañados.
La realidad es un poco más compleja y, en cierto modo, refleja las dificultades y el desconocimiento que había en la época.
La historia de la fundación de la Colonia Tovar se remonta a 1843, cuando el geógrafo y cartógrafo Agustín Codazzi ideó un proyecto para fomentar la agricultura y la inmigración europea en Venezuela.
Para ello, invitó a un grupo de inmigrantes alemanes, en su mayoría de la región de Baden-Wurtemberg, a establecerse en un lugar que él describía como un paraíso, ideal para el cultivo de productos europeos.
El «engaño» o la «mentira» a la que se hace referencia a menudo es que los colonos, una vez que llegaron a Venezuela, se encontraron con un terreno montañoso y aislado, muy diferente a lo que les habían prometido. Muchos de ellos esperaban un entorno más accesible y con mejores condiciones para la agricultura. El viaje fue arduo y las condiciones iniciales de la colonia fueron difíciles, lo que llevó a un período de aislamiento y adaptación forzada.
A pesar de las dificultades, los colonos lograron establecerse, adaptar sus técnicas de cultivo y mantener sus tradiciones. Este aislamiento, que inicialmente fue una desventaja, con el tiempo se convirtió en un factor clave para que la Colonia Tovar conservara su identidad cultural, su idioma (el «alemán coloniero») y su arquitectura, que la distinguen del resto de Venezuela.
Así que, si bien no se puede decir que la fundación de la Colonia Tovar se basara en una mentira intencionada, sí hubo una gran discrepancia entre las expectativas de los inmigrantes y la realidad que encontraron, lo que dio origen a la fascinante historia de este rincón alemán en el corazón de Venezuela.