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Las 200 hamburguesas que Juan y Andrés hacen cada día en Madrid se acaban en un abrir y cerrar de ojos

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En un mundo globalizado donde todo resulta tan ostentoso, tan sobrecargado e incluso, tan poco natural, se suele olvidar que, a veces, «en la sencillez está el éxito».

Por: El Español

En esta filosofía se ha basado la hamburguesería Pink´s, que se encuentra en el barrio madrileño de Chueca. Un local pequeño, de tan solo 24 metros cuadrados, que nace inspirado en el modelo norteamericano y propone así solo una smashburger en su carta con solo cinco ingredientes. Vaya, se trata de la primera hamburguesa que inventaron los estadounidenses en la depresión americana pero con una fórmula diferente. Huye de la variedad pero indaga incansablemente en la perfección: solo produce 200 hamburguesas al día y cuando se venden todas se cierra el local.

Los gemelos Juan y Andrés Casanova (Caracas, Venezuela, 1978) llevan desde 2015 instalados en Madrid. Son los creadores de Pink’s, que «está inspirada en locales y negocios que hemos visto en América, muy enfocado en la calidad del producto haciendo las hamburguesas de una manera visible al público para que todos los clientes puedan ver en vivo y en directo como se prepara», destaca Andrés. Por eso, los hermanos consideran que el protagonismo se lo deben a su producto que habla más de su personalidad y sus ideas que incluso ellos mismos.

En Pink’s nada está hecho por azar. Se encuentra en la calle de las Infantas, 40 y es un local pequeño sin mesas que trabaja perfectamente el concepto del fast food americano. Los clientes deben encontrar el sitio, coger su hamburguesa y comérsela en la plaza que hay 200 metros más abajo, que es como su verdadero restaurante. «Uno de nuestros objetivos al buscar el local era que se encontrara cerca de una plaza para que los clientes puedan comer allí sentados en los 24 bancos que hay, imitando, de alguna manera, a lo que se hace en América», responde Andrés.

Influenciados por restaurantes y cadenas americanas que marcaron un antes y un después en la cultura y en la historia de las burgers, los hermanos indagan en la cercanía y feedback con el cliente que es uno de sus grandes mandamientos. Juan y Andrés defienden esta idea incansablemente y creen que Pink´s debe ser como «una especie de descubrimiento que no te esperas, el sitio pequeño y diferente que se puede llegar a él a través del boca a boca».

Reinventar los orígenes

Las hamburguesas que elaboran pueden parecer simples, poco elaboradas e incluso poco originales, pero en realidad representan todo lo contrario. Andrés y Juan han querido indagar en la génesis de este plato: «La receta de esta hamburguesa no ha sido idea nuestra. Se ha hecho así toda la vida porque surge en la depresión americana de los años 40 con unos ingredientes básicos: carne, cebolla y pepinillos. Es como una vuelta a lo básico en una sociedad, la de ahora, en la que todo está masificado».

No obstante, la receta ha ido mejorando y evolucionando tanto «que desde la primera hamburguesa se han ido haciendo modificaciones gracias a los comentarios de los clientes para conseguir un resultado perfecto y mejorado». De hecho, uno de los lemas que ellos emplean en Pink´s es que aquí «no negociamos la excelencia y quizás es una de las cuestiones que más le cuesta a los empleados. Por eso, no ofrecemos delivery porque queremos que la gente vea todo lo que está pasando desde que pide la hamburguesa hasta que se la llevan».

–¿Por qué solo venden 200 hamburguesas al día?

–Está diseñado así porque el local es pequeño. Y es por eso que nos enfocamos más en la calidad que en la cantidad. Como son ingredientes naturales, se elaboran para comerlos en el sitio enfocándonos en la cantidad y la calidad.

–¿Se suelen agotar las 200 hamburguesas cada día?

–Sí, sí. La mayoría de los días, y más en fin de semana, las 200 se acaban muy pronto y mucha gente viene al local o llama para reservar una. Pero nosotros no reservamos. De hecho, no tenemos teléfono ni correo electrónico. El único modo de conseguir la hamburguesa es viniendo al local.

Además, el precio también es otro de los aciertos. La hamburguesa cuesta 8 euros y se puede acompañar con dos tipos de patatas por 3 euros.

Salsa Espicy

Juan y Andrés Casanova no han dejado de acumular éxitos. Además de Pink´s, son los creadores de ESpicy, una de las salsas picantes más vendidas en Amazon y de las más famosas de España. Lo hicieron en el año 2019 porque, según comentan ellos, «creían necesaria que existiese una salsa picante con bandera española y que a la gente la gustase y pudiese combinar con platos tipicos de la gastronomía española». Además, querían que «no fuese una salsa picante que enmascarase todos los sabores de los otros platos, sino que fuese perfecta para acompañar».

La sriracha, que así es como se denomina, se elabora con seis ingredientes españoles de máxima calidad: jalapeño rojo, zanahoria, naranja, ajo, vinagre y azúcar. Empezaron en Amazon y batieron todos los récords de ventas posibles, «incluso vendimos más que grandes marcas como Heinz». Esta aventura mantuvo en vilo a los hermanos venezolanos porque al dejar de comercializarla en uno de los grandes gigantes del mercado, pensaron que las ventas decaerían. Pero, pasó al contrario.

ESpicy se mantuvo de nuevo en el podio. Los hermanos se sorprendieron al descubrir que los propios clientes los buscaban por Internet y contactaban con ellos. «Además, una de las cosas en las que seguimos apostando cada día es en tener un trato personal y cercano con el cliente y que entienda la filosofía, la calidad y la experiencia».

Como todo es ensayo y error, de esta experiencia se llevan muchos aprendizajes y cosas buenas. Tras crear ESpicy no dejaron de investigar y de sacar nuevas recetas de salsas con un toque picante. Las venden en su página web y también en Pink’s acompañando a la hamburguesa y las patatas.

Las cinco salsas que han creado posteriormente son muy adictivas y diferentes: kétchup, barbacoa, alioli, mayonesa e incluso miel. Todas ellas tienen un toque picante que han sido elaboradas por recetas propias. La salsa ESpicy es la que marca el camino y las otras hacen que lo disfrutes.

Probamos la hamburguesa

Juan y Andrés no sólo han puesto a la venta la hamburguesa más clásica del mercado, sino que también han creado un local sencillo, con un decorado negro y luces led blancas.

El concepto y filosofía de Pink’s se entiende nada más entrar. Bien sea por la cercanía de los trabajadores,–que nos explicaron detalladamente el concepto y los ingredientes de la hamburguesa–, o porque todo lo que sucede lo vives en primera persona, –las hamburguesas se hacen in situ en dos planchas–. Esto, sin duda, genera confianza porque «aquí sí que no tienen nada que esconder».

Una vez elaborada la hamburguesa, llegó el momento de pegarla un bocado. Tras hacerlo me di cuenta de que «no había probado nada igual». Mi compañero pensó lo mismo, lo que es curioso cuando se trata de una hamburguesa muy simple. En la boca se generan diferentes sensaciones: por un lado, la mezcla de cada ingrediente genera una fusión exquisita y por otro -aunque la carne esté aplastada y muy hecha- es muy sabrosa. De hecho, es una hamburguesa muy ligera.

Además de las hamburguesas, decidimos pedirnos unas patatas especiales con su toque picante, que mojamos en las diferentes salsas y, sin duda, el resultado era espectacular.

¿Nuevas aperturas? Juan y Andrés lo dejan en el aire, aunque sí que dan pistas: un delivery dentro de poco, con otra hamburguesa exclusiva y en otro local por petición de los clientes. Y, aunque no estaba en un primer momento en sus planes, la idea ha llegado para quedarse y así, seguir cosechando esos éxitos tan personales. Y quién sabe con lo que sorprenderán estos hermanos con el tiempo porque las expectativas ya las han puesto muy altas.

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