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No la llame “La India de El Paraíso”… llámelo “Monumento a Carabobo”

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El Monumento a Carabobo, popularmente conocido como La India de El Paraíso, fue realizada por Eloy Palacios entre 1905 y 1911, como una alegoría del nacimiento de la República de Venezuela.

IAM Venezuela

Fue concebido para conmemorar el primer centenario de la Independencia de Venezuela. El presidente Cipriano Castro ordenó un concurso, en 1904, con el fin de seleccionar al artista que realizaría la obra escultórica que sería instalada en el Campo de Carabobo.

El escultor Eloy Palacios presentó una propuesta inspirada en una leyenda de los tamanacos según la cual las princesas indígenas nacían de los «cogollos» de las palmeras, de aquí la alegoría del nacimiento de la independencia de Venezuela. Le fue encargada la obra y comenzó a realizar el fundido en su taller en Munich (Alemania) en donde estaba en calidad de cónsul desde 1901.

Tras el golpe de Estado de Juan Vicente Gómez, este ordenó la instalación de la obra escultórica en Caracas, en el desaparecido Paseo Independencia, en la avenida Carabobo (hoy avenida Páez), debido a que no le parecía adecuado un monumento con una mujer desnuda para ornamentar los desfiles militares conmemorativos de tal ocasión. 

Su inauguración se esperaba para el 5 de julio de 1911, sin embargo, y según recoge una nota publicada en “El Cojo Ilustrado”, esto no ocurrió sino hasta el 21 de agosto ya que el dictador quiso que se incluyera el lema de su gobierno: “Paz, Unión y Trabajo”. Según otras fuentes, la inauguración tuvo lugar el 28 de octubre de 1911. 

El grupo escultórico se colocó entre dos plazas gemelas diseñadas por el ingeniero Ricardo Razetti. Asimismo se instalaron las estatuas de los próceres Alexandre Pétion al Norte y de Camilo Torres al Sur. En los años 50, las dos plazas fueron demolidas para la construcción del distribuidor La Araña y el monumento fue trasladado, en 1966, a su ubicación actual, entre la parroquia El Paraíso y la parroquia La Vega. 

Descripción

En cuanto a su estilo, presenta varios aspectos a considerar: el naturalismo con el que son representadas todas las figuras, el simbolismo que se les confiere (ambos elementos presentes en el arte europeo contemporáneo al autor) y la tendencia monumentalista y estilo conmemorativo producto de la exaltación nacionalista imperante en la época en las jóvenes repúblicas americanas.

El monumento está realizado en bronce, granito gris y verde, y rocas naturales. La base rocosa del monumento es cuadrada y ostenta cuatro cóndores posados que miran hacia los cuatro puntos cardinales. En el espacio que hay entre cada uno, se encuentran placas de bronce con bajorrelieves que representan escenas de la Batalla de Carabobo. Un nivel más arriba se encuentran tres esculturas femeninas tomadas de las manos, alegorías de los países que conformaron la Gran Colombia: Venezuela, Colombia y Ecuador, formando un triángulo del que emerge el fuste de esta reinterpretación de la columna conmemorativa, en granito gris en la parte inferior y verde en la superior, que culmina con tres palmeras unidas y grandes hojas naturalistas. De su centro, sobre un pedestal, se yergue la imponente figura femenina que representa a Venezuela, con sus brazos elevados al cielo llevando en su mano izquierda una antorcha (símbolo de la luz que guía el camino) y en la derecha un laurel (símbolo de victoria). Lleva también el gorro frigio que simboliza la libertad.

Valores patrimoniales

El Monumento a Carabobo fue el primero concebido para representar la batalla que selló la independencia de Venezuela, en bronce y piedra. El artista introdujo como novedad, la recreación del tronco de tres palmeras unidas en el fuste de la columna. La escultura que lo corona, fue la primera representación femenina desnuda en un monumento público de Caracas.

Situación actual

Tras un largo periodo de abandono y vandalismo, la obra fue recuperada en 2006, por Fundapatrimonio de la Alcaldía de Caracas, realizándose la limpieza de las rocas de la base, restitución de las hojas de la palmera e iluminación al monumento. También se realizó un trabajo de paisajismo, sembrando chaguaramos enanos e instalando un sistema de riego para su mantenimiento. Tras unas visitas realizadas en el mes de marzo de 2023, se pudo constatar el deterioro de los jardines con los que quisieron engalanar el entorno, ya que están secos y polvorientos, debido a que es una zona de mucha actividad comercial, tráfico vehicular y paso de peatones. No hay vigilancia alguna ni acordonamiento, por lo que está a merced de quien quiera subirse a ella y la base del monumento ha servido hasta de comedor y dormitorio. No se encontró la placa que debería identificar y fechar la obra.

Ubicación

Conforma la llamada redoma de la India en la que confluyen cuatro avenidas: Páez, O´Higgins, Teherán y Principal de La Vega, al oeste de la ciudad de Caracas, Municipio Libertador.

Sobre Eloy Palacios

Pintor y escultor. Hijo de Félix Palacios y Margarita Cabello. En 1857, fue enviado por sus padres a Múnich (Alemania) para que completara su educación. Concluida su escolaridad, ingresó a la Academia de Bellas Artes de la misma ciudad, donde permaneció durante 5 años. Regresó a Caracas en 1873 y fue presentado por Martín Tovar y Tovar al presidente Antonio Guzmán Blanco, quien le encomendó hacer su retrato; pero el mandatario no quedó satisfecho con el resultado y Palacios cayó en desgracia, por lo cual tuvo que abandonar el país en 1874, tras renunciar a la cátedra de Escultura que venía regentando en la Universidad Central. Vivió durante un tiempo en Trinidad y luego pasó a Costa Rica, donde logró hacerse de distinguida clientela. Con el dinero ahorrado en esos años, volvió a Múnich para abrir un taller propio de escultura donde fundiría las obras de gran tamaño que le habían sido encargadas. Una de estas obras era el monumento a José Félix Ribas en La Victoria, con el cual retornó a Venezuela en 1892, ocupándose él mismo de su instalación; regresó a su taller en Múnich para encargarse del vaciado de los retratos del presidente de Costa Rica, José Morales, de José María Vargas, así como del Simón Bolívar ecuestre de las plazas de Cartagena y Maracaibo. Tras nuevo viaje a Venezuela, recibió de la administración de Juan Vicente Gómez el encargo de un monumento a la batalla de Carabobo, conocido popularmente como la India del Paraíso, y de cuya instalación el propio Palacios se encargaría en 1911. Para 1913, residía en Nueva York, ocupado en satisfacer nuevos encargos y con este motivo, viajó a Cuba en 1915 para hacer los retratos de la familia presidencial. Vivía en La Habana cuando, a raíz de un concurso internacional abierto por el gobierno cubano, obtuvo con su proyecto la buena pro para realizar el monumento al procer cubano Máximo Gómez, en Matanzas, obra que dejó en boceto pues la muerte le sorprendió antes de que pudiera comenzarla. Sus restos fueron repatriados en 1939.

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