La Caracas de los años ’60 representó toda una paradoja moderna, el contraste entre lo hermoso, suntuoso y estético junto a los crecientes sectores de barriadas populares en los cerros capitalinos, aún así, seguía siendo una de las ciudades más hermosas, seguras y cosmopolitas del continente.
Los grandes edificios, autopistas, túneles, puentes, parques y grandes proyectos públicos y privados que se desarrollaban en el momento invitaban a visitar la ciudad con ojos de grandeza y tranquilidad. El sueño venezolano a las faldas del Ávila.


