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Argentina pobreza

Unicef ha publicado un completo y nuevo informe este mes de noviembre sobre Argentina que desvela un vuelco profundo en las condiciones de vida de los hogares con niñas, niños y adolescentes. El organismo destaca que, tras años de inestabilidad económica, el país atraviesa una etapa de reducción acelerada de la pobreza que afecta positivamente a todas las dimensiones analizadas, aunque aún persisten focos de vulnerabilidad que requieren vigilancia.

Uno de los puntos que más llama la atención del estudio es la mejora en el acceso a bienes y servicios esenciales vinculados a la crianza. Se registran menos dificultades para costear materiales escolares, ropa o actividades de ocio, mientras que la imposibilidad de acudir a consultas médicas o dentales por falta de dinero disminuyó en torno a ocho puntos. El consumo alimentario también muestra una recuperación notable: la proporción de hogares obligados a recortar comidas por cuestiones económicas se desplomó de 52% a 30%.

La evolución de los ingresos familiares acompaña esta tendencia. Según la encuesta, el 31% de las familias con menores no logra cubrir sus gastos corrientes con lo que perciben mensualmente, un porcentaje que, pese a seguir siendo alto, supone una mejora muy marcada respecto al 48% registrado en el relevamiento anterior. Unicef subraya que este alivio se nota especialmente en los sectores de menores recursos.

Estas mejoras se producen en paralelo a un proceso económico sin precedentes en el país. En los últimos dos años, Argentina pasó de convivir con inflaciones mensuales por encima del 20% —al borde de episodios hiperinflacionarios— a moverse en torno al 2% mensual. Este brusco descenso de los precios se logró tras un paquete de reformas que combinó un ajuste fiscal profundo con políticas de contención orientadas a los hogares más frágiles, un enfoque que, según el informe, evitó que la fase inicial del ajuste disparase aún más la pobreza.

Aun así, los datos oficiales muestran que el desafío sigue siendo mayúsculo. La pobreza infantil alcanza al 46,1% de los chicos y chicas, aunque este valor representa una caída de 21 puntos respecto al mismo semestre del año pasado. La indigencia, por su parte, se sitúa en el 10,2% tras una reducción de 17 puntos, de acuerdo con las mediciones recientes del Indec.

Rafael Ramírez Mesec, representante de Unicef en el país, resalta que las encuestas rápidas que la organización realiza desde 2020 permiten observar con claridad cómo evolucionan las condiciones de vida. A su juicio, los resultados de esta edición muestran avances evidentes asociados a la caída de la pobreza, pero también dejan en evidencia asuntos que deben pasar a primer plano en la agenda pública si se quiere consolidar lo conseguido.

El análisis incorpora además señales de alerta. Aunque los indicadores generales mejoran, surge un endeudamiento incipiente en algunos hogares, especialmente aquellos que han tenido que recurrir a créditos informales para llegar a fin de mes. Y aunque el escenario actual es mejor que el del año anterior, Argentina continúa registrando niveles de pobreza superiores a los que presentan las economías desarrolladas.

Sebastián Waisgrais, especialista en Inclusión Social de Unicef, sintetiza la situación señalando que la combinación entre desinflación y políticas focalizadas como la Asignación Universal por Hijo y la Prestación Alimentar fue clave para amortiguar el golpe del ajuste. Sin embargo, advierte que el verdadero desafío será sostener estos programas en una etapa en la que el Gobierno mantiene la prioridad en la disciplina fiscal.

Vía Derecha Diario

Las estimaciones del economista Martín Rozada sugieren que el 43,4% de los argentinos viven en hogares que cayeron por debajo del umbral de la pobreza. Se produjo un salto descomunal de casi 8 puntos porcentuales desde diciembre de 2019.

La contracara del deterioro sistemático en los ingresos reales es el aumento de la tasa de pobreza. Un reciente informe del Departamento de Economía en la Universidad Torcuato Di Tella, elaborado por el economista Martín González Rozada, estimó que la tasa de pobreza habría alcanzado el 43,4% al término del trimestre móvil finalizado en mayo.

Se trata de un análisis que sigue celosamente la metodología empleada por el INDEC, a partir del análisis de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la canasta básica de referencia para definir la línea de la pobreza y el IPC oficial que también publica el organismo.

Sobre una muestra de 29,1 millones de personas capturadas por la información de la EPH, un total de 12,6 millones se encuentran en situación de pobreza, lo cual es evidencia del dramático efecto de la inflación sobre los ingresos.

El último dato oficial publicado por el INDEC señaló que el 39,2% de la población no es capaz de cubrir la canasta básica mensual, y desde entonces el indicador subió más de un 4%.

Argentina llega a una situación insólita. Hasta ahora, la acumulación persistente de desequilibrios macroeconómicos generalmente “escondían” el alza de la pobreza y postergaba irresponsablemente esa bomba de tiempo para el futuro. Pero en los últimos años se produjeron ambas cosas a la vez: los desequilibrios aumentan y se acumulan, pero la pobreza aumenta también en el presente (con explosivas perspectivas para el futuro).

En lo que va de la presidencia de Alberto Fernández y Cristina Kirchner la pobreza registró un brutal aumento de casi 8 puntos porcentuales, observándose un fuerte incremento desde abril del año pasado. De hecho, la tasa de pobreza estimada para mayo de 2023 ya es más alta de la que se registró en cualquier momento de la pandemia entre abril de 2020 y marzo de 2021.

De acuerdo a las series de pobreza comparable relevadas por el CEDLAS, la pobreza efectiva solamente en lo que va del año es la más alta registrada desde 2005, cuando alcanzaba al 44,5% de la población argentina en el segundo semestre respectivamente.

Asimismo, la pobreza alcanzó el 45,3% en el primer semestre de 2001 y el 45,6% en la segunda mitad de ese año, arrojando una muy alarmante similitud con lo que se vive actualmente en Argentina.

A diferencia de aquel entonces, la mayor parte de la incidencia en la pobreza actual se debe al deterioro en los ingresos y no a la desocupación abierta, pero la tendencia recesiva observada desde el tercer trimestre del año pasado amenaza con destruir una gran cantidad de puestos de trabajo en blanco y alentar la informalidad (como mecanismo de ajuste de facto en el mercado laboral).

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