Arturo McFields Yescas

Por Arturo McFields Yescas

China se ha convertido en el hazmerreír de la comunidad internacional. Por años exhibían sus poderosos misiles HQ-9B como el mejor sistema de defensa antiaérea. Mintieron. En menos de un año han fallado catastróficamente en Pakistán, Venezuela e Irán.

Estados Unidos sigue siendo por mucho la potencia militar más moderna y temida a nivel mundial. Los HQ-9B y los JY-27A de China son impresionantes en los desfiles militares, pero tienen un pobre desempeño en el combate real. Ciegos, sordos y mudos.

El HQ-9B, conocido también como Bandera Roja 9, es una copia barata de los poderosos misiles Patriot de Estados Unidos y de los S-300 rusos. En teoría tienen sistemas de radares incorporados para rastrear y atacar varios objetivos de forma simultánea. En teoría.

Desde mayo del año pasado los HQ-9B levantaron graves sospechas de su incapacidad. En la Operación Sindoor de India contra Pakistán, los misiles chinos recibieron una paliza durante cuatro días seguidos. No pudieron defender, destruir o perseguir nada.

El JY-27 es un radar con capacidad para identificar y escanear objetivos entre 280 a 390 kilómetros de distancia. Se especializa en detectar de manera temprana los rápidos supersónicos F-22 y F-35. Cuando capturaron a Nicolás Maduro los radares chinos fueron un fiasco total.

Durante la operación Absolute Resolve, el JY-27 pasó su mayor momento de humillación cuando no pudo activarse o detectar ni una sola de las 150 aeronaves que penetraron los cielos venezolanos. La tecnología estadounidense los dejó confundidos y congelados.

La Operación Resolución Absoluta también humilló a Rusia. Venezuela había invertido más de 2000 millones de dólares en misiles S-300 y a pesar de su poderío, quedaron inmóviles ante los potentes F-22, F-18, F-35, B-2 y EA-18 Growler estadounidenses.

Durante la Operación Epic Fury, nuevamente el sistema de defensa chino de misiles HQ-9B fue sepultado. Unos 49 altos mandos militares y el ayatola Jameneí fueron fulminados en el primer día de combate. Todos. El poder chino falló miserablemente.

La propaganda china es buena pero la tecnología militar no. Hace unos años, países como Egipto, Azerbaiyán, Pakistán e Irán gastaron miles de millones en los sistemas de defensa antiaérea de China, hoy se arrepienten y se dan golpes contra la pared.

Los eventos acaecidos en Pakistán, Venezuela e Irán también dan esperanza a Taiwán. China ha perdido credibilidad y su bully armamentista no tiene la misma fortaleza, sus equipos militares dejan al dragón chino como un dragón de papel.

China sigue siendo una potencia mundial, pero tendrá que pasar mucho tiempo para recalibrar sus equipos militares y sus estrategias. No puede seguirle vendiendo a las dictaduras de Asia, África y Latinoamérica sus equipos fallidos. Ese error puede ser mortal y ya quedo claro.

En América Latina países como Perú, Argentina, Uruguay han apostado por tecnología militar “made in USA”. Argentina y Perú apostaron por los supersónicos F-16 en lugar de los JF-17 de China y Uruguay ha incorporado potentes blindados 4×4 Oskosh.

Estados Unidos, Israel y muy de lejos Rusia, parecen seguir siendo los reyes de la colina en la tecnología bélica. El mundo de hoy ha vuelto a rearmarse y seguirá haciéndolo, pero las armas de China no serán una opción para las democracias y mucho menos para las dictaduras mundiales.

Por Arturo McFields Yescas

El presidente electo tiene más de 7 millones de votos que dejaron aplastado al dictador Nicolás Maduro

Edmundo González juramentaría en Madrid, España. No sería la primera vez que sucede. Presidentes de Francia, Polonia, Checoslovaquia y otros, juramentaron en el extranjero, en contextos de persecución y ocupación. Su exilio fue una fortaleza y no una debilidad.

No se trata de un presidente interino estilo Guaidó. No. Edmundo González tiene más de 7 millones de votos que dejaron aplastado al dictador Nicolás Maduro. Su legitimidad es de origen. La tiranía chavista y sus tribunales amañados jamás demostraron lo contrario

No es un punto final es un punto y seguido. La historia prueba que la distancia geográfica no significa el fin de la lucha. El exilio ofrece una extraordinaria libertad y movilidad estratégica. Desde fuera se pueden coordinar acciones, respaldos y recursos, que de otro modo serían imposibles e inalcanzables.

Edvard Benes fue presidente en el exilio y luego en su país. En 1940 juró como presidente de Checoslovaquia desde Londres. Su compromiso y contundencia fueron multiplicadas. Al terminar la guerra pudo regresar y gobernar en su amada patria en un contexto difícil, pero en libertad.

El presidente de Polonia Wladyslaw Raczkiewicz fue juramentado en Francia en 1939. Desempeñó un liderazgo clave en el contexto bélico entre Alemania y Rusia. Al finalizar la guerra se negó a rendir su gobierno al dominio Soviético.

El francés Charles de Gaulle tomó posesión en Londres en 1940. Es el jefe de estado más importante de la historia reciente de Francia. Reconstruyó la esperanza, la prosperidad, seguridad, democracia y un liderazgo internacional pocas veces visto. Todo comenzó en el exilio.

La dictadura seguirá usando la expulsión y el destierro como arma predilecta para destruir a la oposición. No lo lograran. El deseo de libertad y democracia no está basado en personas sino en principios. Esa voluntad es indestructible en Venezuela.

El respaldo de la comunidad internacional es urgente. Más allá de las posiciones ideológicas o políticas, la dictadura ha dejado claro que solo responden a la presión. La comunidad internacional debe estar a la altura del pueblo venezolano que ha puesto los muertos y desaparecidos.

La orden de captura contra Maduro debe ser inmediata. La Corte Penal Internacional debe actuar sin preferencias y sin excepciones. Fueron rápidos y rapaces para solicitar la captura del primer Ministro de Israel, pero han sido parciales y veniales con el tirano de Miraflores.

La confianza y el apoyo al liderazgo opositor es prioritaria. Por más dolor y frustración que genera una dictadura criminal, Venezuela debe permanecer unida. Motivada y monolítica. Inquebrantable e incorruptible. Llena de esperanza.

Como dijo María Corina: “El 10 de enero de 2025, el Presidente Electo Edmundo González Urrutia será juramentado como Presidente Constitucional de Venezuela y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional”. “Venezolanos, esta lucha es hasta el final y la victoria es nuestra”.

Arturo McFields Yescas es diplomático, periodista y ex miembro del Cuerpo de Paz de Noruega (FK). Fue embajador de Nicaragua ante la OEA.

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