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Bolivia elecciones

Bolivia celebra este domingo unas elecciones generales en un clima de incertidumbre política y marcada crisis económica. La jornada podría representar el fin de casi veinte años de dominio del Movimiento Al Socialismo (MAS), partido que, por primera vez en dos décadas, llega dividido y con escasas opciones de retener el poder.

De acuerdo con las encuestas, los favoritos para encabezar la contienda son Samuel Doria Medina, candidato de la alianza Unidad, y el ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga (2001-2002), de Libre. Ambos concentran la mayor preferencia electoral, aunque sin los votos necesarios para imponerse en primera vuelta. El escenario apunta hacia un eventual balotaje el 19 de octubre, hecho inédito en la historia reciente del país.

Mientras tanto, el candidato de izquierda mejor posicionado, Andrónico Rodríguez, ha descendido al quinto lugar con apenas un 5% de intención de voto. En paralelo, más del 30% del electorado se mantiene indeciso o inclinado al voto nulo y blanco, una proporción mayor que la obtenida por cualquiera de los ocho aspirantes presidenciales.

A este panorama se suma la campaña del ex mandatario Evo Morales, inhabilitado por fallo judicial, quien ha llamado a marcar el voto nulo como rechazo al proceso electoral. Aunque esta modalidad no será contabilizada, analistas consideran que constituye una estrategia para mantener viva la influencia del evismo.

La Organización de Estados Americanos (OEA) ha exhortado a que se respete el derecho ciudadano a participar y ha rechazado cualquier intento de obstaculizar los comicios.

Expertos coinciden en que el próximo gobierno enfrentará una agenda de emergencia centrada en estabilizar la economía, garantizar el suministro de combustibles y controlar la inflación. Más allá de la coyuntura, los analistas señalan que Bolivia entra en una nueva etapa política: el fin de las mayorías absolutas y el regreso de los pactos interpartidarios como fórmula de gobernabilidad.

“El país está ante un cambio de ciclo. La prioridad será lo económico, porque otros ajustes requieren recursos que hoy no existen. Será un gobierno de transición que deba construir consensos para salir de la crisis”, afirmó la analista política Ana Velasco.

Con estas elecciones, Bolivia podría dar un giro histórico: el cierre de una era de gobiernos de izquierda que se inició en 2006 y la apertura de un nuevo mapa político y económico.

La Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE UE) comenzó este viernes el despliegue de 32 observadores de largo plazo en los nueve departamentos de Bolivia, como parte del acompañamiento al proceso electoral en curso. Entre ellos, cuatro ya fueron destacados al Chapare y al trópico de Cochabamba, zonas consideradas de alta conflictividad.

Durante tres días en La Paz, el equipo recibió capacitación intensiva en logística, seguridad, normativa electoral, tecnología y primeros auxilios, además de información detallada sobre la organización del proceso por parte del Órgano Electoral Plurinacional (OEP) y el funcionamiento del Sistema de Recolección y Publicación de Resultados Preliminares (Sirepre), que este domingo será sometido a un simulacro.

Alexander Grey, jefe adjunto de la misión, destacó que los observadores permanecerán en el país hasta después del día de la votación y, de ser necesaria una segunda vuelta, la misión extenderá su permanencia. Además, anunció que en la semana previa a la elección se sumarán 50 observadores de corto plazo, así como una delegación de parlamentarios europeos y representantes de embajadas de Estados miembros de la UE, lo que elevará a más de 100 el número de observadores desplegados.

“Hoy estamos desplegando a los nueve departamentos del país, es decir, vamos a cubrir todo el territorio nacional. Nuestros 32 observadores de largo plazo permanecerán en los departamentos hasta después del día electoral”, afirmó Grey.

Consultado sobre los riesgos en zonas de conflicto, Grey aseguró que se cuenta con garantías del Estado boliviano para realizar el trabajo sin restricciones: “El derecho al voto es fundamental y entendemos que tanto el Gobierno como el TSE están haciendo todos los esfuerzos posibles para garantizar elecciones en esas zonas”.

El representante europeo recalcó que la misión se mantendrá neutral y que su labor se basa en contrastar la normativa electoral boliviana con los tratados internacionales suscritos por el país. “Observamos el desarrollo del sistema de transmisión de resultados preliminares, pero no auditamos el software ni su código fuente”, precisó.

La MOE UE presentará un informe preliminar el 19 de agosto, dos días después de la jornada electoral. El documento final, que incluirá recomendaciones para fortalecer futuros procesos, se difundirá semanas más tarde.

La Unión Europea ha acompañado procesos electorales en Bolivia desde 2006 y, desde el año 2000, ha desplegado más de 200 misiones en 75 países

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