Una imagen recurrente de Rojas es la de una persona con un megáfono en las calles, al frente de movilizaciones ciudadanas.
La comunidad venezolana de derechos humanos recibió con beneplácito la noticia de que el preso político, Carlos Julio Rojas, un periodista enfocado en el activismo social en Caracas, fue galardonado con el Premio Graciela Fernández Meijide, en decisión de un jurado convocado por la Fundación CADAL en Buenos Aires.
«Carlos Julio Rojas ha dedicado su trabajo a informar, denunciar abusos y acompañar las demandas de su comunidad. Hoy está injustamente privado de libertad por su ejercicio como comunicador y activista social», manifestó PROVEA, el Programa Venezolano de Derechos Humanos que es la entidad no gubernamental activa con más años de antigüedad en Venezuela.
Rojas fue detenido en abril de 2024, en los meses previos a las elecciones presidenciales del 28 de julio, comicios que fueron seguidos por una razzia represiva del chavismo en contra de periodistas, activistas sociales y testigos electorales. Amnistía Internacional lo declaró como preso de conciencia.
Este adulto joven es un activista que sufrió otras tres detenciones breves entre 2020 y 2023 por sus actividades, principalmente en el centro de Caracas, a favor de vecinos, jubilados y pensionados. Una imagen recurrente suya, según recuerdan conocidos, es la de una persona con un megáfono en las calles al frente de movilizaciones ciudadanas.
Se encuentra detenido actualmente en El Helicoide, un centro de detención y torturas según ha documentado la Misión de Verificación de los Hechos de la ONU en varios de sus informes.
«En la persona de Carlos Julio Rojas quisimos reconocer a todos aquellos que hoy y desde hace tantos años vienen sufriendo el acoso y hostigamiento del régimen venezolano por el solo hecho de reclamar el cumplimiento de los principios básicos que reglan la vida en democracia», comentó a DIARIO DE CUBA, el activista y académico Rubén Chababo, quien por más de una década fue director del Museo de la Memoria en la ciudad de Rosario, Argentina.
En este 2025, tal como reseñó DIARO DE CUBA, el premio concebido por el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL) también le fue otorgado a los presos políticos cubanos Lizandra Góngora y Alexander Fábregas. En su veredicto de la tercera edición del Premio Graciela Fernández Meijide a la Defensa de los Derechos Humanos, el jurado resaltó de los dos presos cubanos «la injusta situación de presidio por la que atraviesan por el solo hecho de defender de manera pacífica los ideales y principios que reglan la vida en democracia».
En el caso del preso político venezolano, el jurado del premio destacó su valentía y compromiso en medio del cierre del espacio cívico, la represión y la criminalización en Venezuela. «Celebramos este reconocimiento como un mensaje de aliento y apoyo internacional para Carlos Julio, quien debe ser liberado», expresó PROVEA a través de un comunicado por sus redes sociales.
«La lucha de Carlos Julio Rojas no es individual sino por y para la sociedad venezolana en su conjunto. Su resistencia es personal, no cabe duda, pero su magisterio es colectivo, plural, y se irradia a todos y cada uno de los ciudadanos de ese país atrapado por las garras de una dictadura», puntualizó Chababo al ser consultado por DIARIO DE CUBA.
Asimismo, la presa política nicaragüense Nancy Elizabeth Henriquez James fue reconocida con este galardón, cuya entrega está prevista para el venidero 23 de agosto, durante la conferencia en conmemoración del Día en Recuerdo de las Víctimas del Totalitarismo. En el evento se dedicará un panel especial para entregar una plaqueta a representantes de cada persona galardonada que actualmente se encuentra detenida.
Henriquez James es una abogada, activista política y líder indígena miskita del Caribe norte de Nicaragua. Su labor, que se inició desde los años 80, cuando era adolescente, fue interrumpida en 2023, al ser arrestada sin garantías judiciales y condenada por la dictadura de Daniel Ortega y su esposa y «copresidenta», Rosario Murillo. Sentenciada a a ocho años de cárcel por «propagación de noticias falsas» y «menoscabo a la integridad nacional», actualmente está recluida en la prisión La Esperanza.
«Este premio se instituyó inicialmente para visibilizar el trabajo de personas y organizaciones que trabajan en favor de la democracia y los derechos humanos en contextos autoritarios», explica a DIARIO DE CUBA el fundador y director general de la Fundación CADAL, Gabriel Salvia.
«En esta edición de 2025 por primera vez se decidió que el premio esté dirigido exclusivamente a personas que están en condición de presidio político en América Latina«, resalta Salvia.
Graciela Fernández Meijide, a quien CADAL rinde homenaje con el nombre de este galardón, se convirtió en una figura prominente de los derechos humanos en Argentina tras la desaparición de su hijo Pablo, de 17 años, en 1976, secuestrado por la dictadura.
Este hecho la llevó a involucrarse en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) y, más tarde, a formar parte de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) en 1983, donde tuvo un rol clave en la recopilación de testimonios sobre las víctimas del terrorismo de Estado. Su trabajo en la CONADEP contribuyó a documentar los crímenes de la dictadura. En democracia, además, hizo carrera política en Argentina.